Homenaje a Salvador Espriu, el poeta que predijo los desastres para Cataluña del odio inoculado. Por Ana Castells

Salvador Espriu. Biblioteca de Arenys de Mar
Salvador Espriu. Biblioteca de Arenys de Mar

“¡Parece como si el poeta Salvador Espriu hubiese visto la situación actual y a sus protagonistas! Espriu describe a Catalunya como un país atrasado e incivilizado”

¡Parece como si el poeta Salvador Espriu hubiese visto la situación actual y a sus protagonistas! Espriu describe a Catalunya como un país atrasado e incivilizado y a sus gentes como incultas, sucias (¿habría visto ya a las de la CUP?) innobles y, sobre todo, cobardes. Lo repite dos veces en el poema.

Como él, yo deploro que mi tierra, a la que querría próspera, feliz y con un rico futuro, haya caído en manos de la reacción más extrema. De maníacos que buscan, no solo su destrucción, sino la de todo el orden democrático que tantas guerras y tantos muertos costó construir.

Porque hay que recordar que Europa, y España con ella, ha sido escenario de continuas guerras y enfrentamientos. Que las actuales fronteras se han construido sobre las tumbas de millones de soldados y no soldados, a los que arrebataron sus vidas y sus futuros en aras y a veces de las ansias de poder de unos pocos, o en aras de unas ideologías impuestas por la fuerza en otras. Siempre del poder en definitiva.

En todo caso, como reza el viejo dicho: “Quién ignora la Historia está condenado a repetirla” y siempre en sus peores episodios. Los españoles dieron, dimos, una lección de sentido común, de “seny” si se quiere, al conseguir cerrar las heridas de una guerra civil, o sea entre hermanos, con un acuerdo en el que todos y cada uno cedió parte de sus aspiraciones en aras del bien común.

Ese bien común que ha molestado tanto a algunos que no dudan en arrastrar a sus conciudadanos a la ruina para destruir lo que tanto, y tanta generosidad, costó construir. La Constitución tiene defectos, ¿qué no los tiene?, y una parte de ellos se deben a la ingenuidad de algunos y otra parte a la intención de otros de utilizarla solo como plataforma para futuros escenarios.

Pero con todo y sus defectos o carencias, la constitución ha permitido que este país, España y Cataluña con ella, haya vivido el único, repito, el único periodo de prosperidad, tranquilidad y libertad de su Historia. Ha facilitado que España dejase de ser, a los ojos de los europeos, ese país atrasado y salvaje de pandereta y siesta para homologarse a una Europa prospera y democrática. Lo que Salvador Espriu anhelaba para sus conciudadanos: ¡”Un país donde la gente es limpia, culta, despejada y noble”!

¿A quién le estaba molestando esta situación? ¿A quién beneficia su destrucción? ¿Quién está financiado esta aventura suicida? ¿Por qué no en plena crisis sino cuando la situación ha mejorado?

Alguien me ha criticado diciendo que en Facebook y las redes sociales no se escriben tesis. Me da lo mismo, no me cansaré de intentar exponer una y otra vez argumentos frente a las consignas. No me cansaré de decirles a mis compatriotas catalanes, que no se lancen al precipicio porque los primeros y los únicos perjudicados serán ellos. No me cansaré de decirles que no es cierto que España no les quiere sino que les han inoculado el virus de un odio que les destruirá, mientras los demás seguiremos adelante. Sin ellos si no puede evitarse.

Ana Castells

Ana Castells

Soy Licenciada en Derecho y periodista de profesión. He sido Jefe de Prensa del Ministerio de Cultura y del Tribunal Constitucional. Directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de la compañía RENFE. Editora y Presentadora de diversos informativos de TVE y corresponsal de RNE en Francia. Profesora en diversos Masters de Liderazgo y Comunicación.

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