Cosas de mujeres ahora que el amor está sobrevalorado. Por Vicky Bautista Vidal

Cosas de mujeres. En la imagen Elisa Beni en el ojo del huracán por afirmar que ser madre es algo prehistórico.
Cosas de mujeres. En la imagen Elisa Beni en el ojo del huracán por afirmar que ser madre es algo prehistórico y declararse públicamente contra la maternidad.

«La experiencia es madre de diversas cosas. Casi siempre contiene un poso de amargura, más o menos espeso, como premio a una larga vida o a una existencia no tan larga pero intensa»

La experiencia es madre de diversas cosas. Casi siempre contiene un poso de amargura, más o menos espeso, como premio a una larga vida o a una existencia no tan larga pero intensa.
Esa amargura se procesa según el natural de la persona. El carácter determina como perderá usted la paciencia, si en bloque o a trozos, después de atravesar la vida que le corresponda, impersonal y preciosa por si misma, pero tan esperpéntica como se la configure el tiempo por el que transcurra, el lugar donde nazca y la gente que pulule por ella.

Nadie mejor para hablar de mujeres que otra mujer. Y si cuenta en su haber con experiencias propias o cercanas referentes a los problemas que da pertenecer al sexo físicamente “débil” y genéticamente de hierro, a causa de las necesidades que deberá cubrir para el resto de los humanos, según su destino particular y ese destino de género que es común: dar a luz y formar a los descendientes, mejor.

«A través de la historia, las mujeres, hemos sido material de intercambio en todas las sociedades»

Siempre vulnerable emocionalmente, es preciso sobrevivir primero a esta “debilidad “innata.
A través de la historia, las mujeres, hemos sido material de intercambio en todas las sociedades. Por la educación recibida, unas, han sido obligadas por su medio, y otras, un poco más libres para elegir, han cambiado por sí mismas todo su destino de posible libertad por una sola frase: “Te quiero”, y un compromiso vital delante de algún sacerdote de cualquier culto.…

Que nadie se engañe: La mujer más fuerte, la más independiente, aquella que se vanagloria de equipararse al hombre y no necesitar nada, esconde bajo la careta alguna herida del sentimiento, y por supuesto, la añoranza de un compañero. Acaricia en su rincón secreto la ilusión de ser amada (Como las princesas de los cuentos: “para siempre jamás”) y de vivir un romance sensiblero y romántico o una “pasión turca”, según carácter.

«Por supuesto, las mujeres serán capaces de toda fuerza y energía en el mundo de fuera. Pero en el gabinetito del sentimiento íntimo, siempre habrá algún acento poético»

Por supuesto, las mujeres serán capaces de toda fuerza y energía en el mundo de fuera. Pero en el gabinetito del sentimiento íntimo, siempre habrá algún acento poético, una vela encendida donde flamee la lucecita de la esperanza en el altar de ser madre y un tapetito floreado cubriendo el cáliz amargo de la realidad: Que la ley de la reproducción se disfraza ladinamente de lo que sea con tal de obligar a la hormona a cumplir con su función: El mundo no puede acabarse.

Muchas mujeres, guardan también a las puertas de este santuario interior las armas para defenderse con energía de los asaltantes movidos por la Naturaleza, que el hombre, también por ley de reproducción, comparte con los animales machos el impulso de procreación y la necesidad de “cubrir” a una hembra tras otra para cumplir su misión reproductora.

«No es piadoso para el ser contener en un cuerpo, a la vez, la sensibilidad y el tesoro amoroso para ofrecer»

No es piadoso para el ser contener en un cuerpo, a la vez, la sensibilidad y el tesoro amoroso para ofrecer, más el conocimiento de encontrarse en terreno peligroso lleno de aspirantes al cuerpo reproductor, pero no al corazón de la hembra. Y con esa genética debe adaptarse a las sociedades y a su entorno. Con suerte, si ha nacido en países donde la mujer es reconocida libre, solo tendrá que afrontar los peligros de costumbre: violación, rapto, malos tratos, discriminación latente, y últimamente, el juego peligroso de las feministas de subvención sin cuajar que pretenden convertirla en otro hombre, a la vez que la sumergen en una guerra contra el sexo opuesto, contra la maternidad, – su privilegio-, y contra sí misma y su naturaleza femenina.

Tendrá que sobrevivir a las consecuencias opuestas a su naturaleza, cuanto más elijan, ella y sus partenaires, la humanidad o la ley natural, que casi nunca suele coincidir en las parejas, convirtiendo todas las historias en cuentos con final. Si ha nacido en algún reducto donde la mujer se siente como objeto de servicio al hombre, deberá superar el lavado de cerebro desde que nace, que la convierte en cómplice de sus carceleros, ensalzadora de sus verdugos y formadora de culpables y víctimas al uso de su doctrina.

«Tendrá que perder su yo para bien del hombrecillo de turno, que primero, la habrá convencido de que es su dios y amo»

Tendrá que perder su yo para bien del hombrecillo de turno, que primero, la habrá convencido de que es su dios y amo: Convertida en animal de carga y de reproducción no será otra cosa que un ser vivo en «estandby» esperando el infierno prometido, pues el mal, intenta siempre aplastar al portador de la semilla.

Cualquiera podría entender en estas palabras otra arenga en defensa de la mujer y un panfleto de ataque al hombre como se lleva últimamente, que, el equilibrio no es precisamente una virtud en estas generaciones presentes, y me temo que tampoco en las pasadas.

Muchas cosas buenas hay que decir de este, cuando ha nacido en sociedades más respetuosas para el sexo femenino, y también, estoy segura de que, incluso en aquellas donde la mujer es desdeñosamente marginada, existen inteligencias y sensibilidades masculinas admirables que son excepción a la regla y dignos del mayor respeto.

«La educación, que curiosamente se halla casi siempre en manos de las madres, las costumbres, las culturas, determinan la diferencia más importante entre los dos sexos»

El ser humano debe dividirse en dos por necesidades de reproducción. La educación, que curiosamente se halla casi siempre en manos de las madres, las costumbres, las culturas, determinan la diferencia más importante entre los dos sexos. Sin menospreciar las características físicas, donde a pesar de casos aislados, hay una desigualdad notoria.
Entiendo que todo se trastoca por que queremos mantener ritos y costumbres que fueron muy necesarios en tiempos lejanos, como el contrato entre dos personas donde, el hombre cumplía un papel de protector de la familia, cazador, soldado, trabajador… y la mujer el papel de madre, reproductora, administradora del hogar…

El amor esta ahora sobrevalorado. En siglos pasados, la gente se casaba casi siempre por conveniencia. Cada uno aportaba un compromiso al contrato matrimonial y los sentimientos eran juego aparte. Los amores extraconyugales se consentían hasta un límite que no resultara escandaloso para la sociedad. Solían estar limitados al hombre, aunque la mujer se las ha arreglado siempre para tomar su parte con todo el derecho. El matrimonio era un negocio y todo el mundo estaba de acuerdo. El amor se bebía en otras fuentes. Y no había tanto divorcio, a no ser por la lacra de enfermos, maltratadores y asesinos que ha existido siempre. Y era duradero por eso, porque se trataba de un contrato, donde cada socio, conocía sus derechos y sus obligaciones y cumplía escrupulosamente su parte.

Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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