La indecencia nacional mece la cuna con mano siniestra. Por Vicky Bautista Vidal

La indecencia nacional mece la cuna con mano siniestra
La indecencia nacional mece la cuna con mano siniestra

«Formamos parte de un mundo repleto de equivocados que defienden las más peregrinas ideas en el nombre de peregrinos conceptos, absurdas filosofías y variopintas doctrinas»

A veces, una, se plantea una serie de dudas, y en ese diálogo íntimo que mantenemos todos con nosotros mismos, se pregunta si lo que piensa, lo que siente con respecto a la política y a la situación del país, no podría ser más que una visión distorsionada por múltiples factores ambientales o educacionales. Es fácil sospechar, pues formamos parte de un mundo repleto de equivocados que defienden las más peregrinas ideas en el nombre de peregrinos conceptos, absurdas filosofías y variopintas doctrinas. Así que es un acto de ética el mirarse un poco de vez en cuando para examinar el interior, siempre dudoso.

En el auto examen, con respecto a España, me parece que es poca la decepción, mucha más la indignación y aun mucha más la ira, respecto a los acontecimientos del último año.
Por fortuna no hay que ir muy lejos o rebuscar en viejos legajos para desentrañar la razón.

«Discursos provocados por el rencor de aquellos que salieron pies en polvorosa por la frontera de Francia, huyendo de represalias parecidas a las que habían tomado ya ellos antes»

Basta con investigar un poco y el testigo queda saciado rápidamente con la triste verdad que le arrojan a la cara los hermanos españoles sin ideología real, pues viven de teorías, conceptos de taberna de posguerra, y discursos provocados por el rencor de aquellos que salieron pies en polvorosa por la frontera de Francia, huyendo de represalias parecidas a las que habían tomado ya ellos antes.

Que el rencor calumnie es hasta comprensible. Pero lo que no es tolerable, es que lo haga la ignorancia. Esa ignorancia cerril que no es nueva, que, en España, siempre se ha leído poco y se ha hablado demasiado.

«Los supervivientes de la Guerra Civil, quedaron tan dañados por haber estado matándose unos a otros, que enterraron en sus corazones hasta el recuerdo»

La imparcialidad no es una virtud nacional. A casi todos les complace pontificar, especialmente, sobre lo que desconocen. Los supervivientes de la Guerra Civil, quedaron tan dañados por haber estado matándose unos a otros, que enterraron en sus corazones hasta el recuerdo, por lo que guardaron un silencio sepulcral y se esforzaron por seguir viviendo sin recordar la sangre derramada.

Por eso, las cantinelas de los inútiles, tolerados siempre en todas partes, alcanzaron a descendientes que ya no tenían porque padecer. Con la tripa llena y viviendo muy bien tolerados en un país en progreso y desarrollo como nunca se conoció, surgieron los “progres”, individuos que funcionaban de oídas y que se entretenían haciendo como que, sin necesidad de guerrillas, armas, ni cuestiones revolucionarias de verdad. Pero quedaban de maravilla haciéndose los exquisitos ideólogos de algo que ellos, no conocieron. Eran tolerados, consentidos, imitados por algunos y lo peor, creídos. No buscaron un mundo nuevo, una política nueva, un nuevo interés por el país. Se alimentaron de la carroña del pasado, como siguen haciendo ahora. No produciendo nada más que error y aburrimiento.

«Comidos por el rencor, ayudaran a matar al enemigo, casi nunca político, vaciaran el país de gente»

Ideales políticos de lata que desarrollaban en cualquier bar de Princesa, con la voz muy alta y trasegando una caña tras otra; pelando, con el meñique tieso, gambas, que, esas no, no tenían color político y se las podían permitir todos los pobrecillos “oprimidos” por Franco, “El dictador”… ¡Si, hombre! , ese que encabezó un agradecido golpe de estado para evitar que los asesinos que ellos liberaron de todas las cárceles, mas los voluntarios de cada pueblo y ciudad que, comidos por el rencor, ayudaran a matar al enemigo, casi nunca político, vaciaran el país de gente.

Ese tipo que se enfrentó a Hitler y consiguió liarlo ahorrándonos a todos, ¡siempre gracias!, la desgracia añadida de la segunda guerra mundial sobre las secuelas de nuestra propia guerra. Que no hubiera en España estrellas amarillas y campos de concentración es de agradecer, creo yo, sobre todo teniendo en cuenta que contamos con muchos apellidos judíos por nuestra genética histórica.

«Lo que interesa, hipócritamente, es el bien del partido, que, en realidad, puede traducirse como el bien económico personal de cada preboste»

El trabajo de zapa de tantos años: Peliculillas cutres sobre milicianos majísimos, discursos plastas, y poco interés histórico, además de una degradación política vergonzosa, han llevado al momento actual donde la Política no existe en realidad. Donde ninguno de los que están en el poder lo están por justicia, donde nadie habla del bien de España que es denostada por las ratas emergidas de las profundidades de la tierra. Donde lo que interesa, hipócritamente, es el bien del partido, que, en realidad, puede traducirse como el bien económico personal de cada preboste. Donde se ríen en la cara de las multitudes y donde la misma ciudadanía, por soberbia de ideología caduca, por la persistencia de unas siglas, es capaz de elevar una y otra vez a lo peor de la humanidad al trono, desde donde, el siniestro elegido, los humillará, empobrecerá y anulará, destruyendo desde los cimientos todos los principios nobles, históricos, religiosos, morales y ¡económicos!.

Es una bomba de relojería el que partidos como PSOE y Podemos, ambos involucrados en ideologías que nuestros camposantos conocen y gobernados ahora por gente sin principios y con ninguna ética ni respeto por el país ni por los españoles, se eleven hasta la presidencia del gobierno español, importándoles como les importan España y sus habitantes una higa.

«España, la ignorante, que ha devorado a sus cerebros preclaros y se ha dejado mecer la cuna por una mano muy siniestra»

Campos abonados vergonzosamente regados de dinero por regímenes monstruosos como los de Cuba o Venezuela, tienen campo abierto y patente de corso para traer decrepitudes extranjeras, en las cuales, no piensa el comprador que pasa la caja de su supermercado de turno con carritos abarrotados de alimentos cada fin de semana. Sin darse cuenta de que, si no cambia algo, dentro de no mucho, el hambre llegará también, como emigrante de lujo, a España, la ignorante, que ha devorado a sus cerebros preclaros y se ha dejado mecer la cuna por una mano muy siniestra.

Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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