Teorema del Gilipollas. Por Vicky Bautista Vidal

Teorema del gilipollas de la nueva normalidad. Ilustración de Linda Galmor
Teorema del gilipollas de la nueva normalidad. Ilustración de Linda Galmor

«Según la Rae, la palabra gilipollas significa que una persona es necia o estúpida. Por ello, el teorema del gilipollas es una proposición demostrable lógicamente»

¿Quién no tiene uno en casa, en el trabajo, en su gobierno, en su vida?… Según la Rae, la palabra gilipollas significa que una persona es necia o estúpida. Por ello, el teorema del gilipollas es una proposición demostrable lógicamente partiendo de axiomas, postulados u otras proposiciones ya demostradas sobre la necedad y estupidez de alguien.

Aquí, el axioma es tan claro y evidente que se admite sin demostración. La palabra gilipollas en si misma, es un diccionario de cien hojas donde todos los conceptos llevan a un único resultado.

La gilipollez va unida muchas veces a la bravuconería, por ejemplo, entre otras faltas complementarias, como puede ser una educación deficiente en un ser ya predispuesto. Una actitud tópica ante una circunstancia repetida, una costumbre adosada a la ignorancia… Aunque, esto último no es absoluto, dado que el mundo de la Cultura y la intelectualidad esta plagado de gilipollas, rebusque el que quiera entre nuestros artistas y encontrará variadísimos ejemplos de necios narcisistas repitiendo cantinelas típicas del sujeto estudiado.

La prepotencia del gilipollas es infinita. Su calidad de necio consigue que el personaje, sin preocupación alguna, se asiente cómodamente en una aureola de aparente razón. Desde que nacemos formamos parte de la comunidad gilipollas o somos el ganado adecuado para que el de turno ejercite su arte estúpido con nosotros.

«Todos podemos mostrar en nuestra existencia momentos aislados de gilipollez, el gilipollas integral suele, además, alcanzar cierto grado de poder»

Aunque todos podemos mostrar en nuestra existencia momentos aislados de gilipollez, el gilipollas integral suele, además, alcanzar cierto grado de poder, por lo que se olvida enseguida de disimular e indefectiblemente, incapaz de difuminarse en el paisaje, agregará su granito de arena a la causa del gremio.

Donde vea usted a un ser valioso busque tras él al gilipollas: Siempre hay uno adosado a su espalda socavando principios, categoría, eficacia. Sin jerarquías, sin clases… La gilipollez abarca todos los niveles sociales, desde la Iglesia al Ejército, al Estado, a la Política, a todas las Ciencias…

La Cultura no evita la gilipollez. A veces la potencia, apoyada en un sentimiento de importancia excelsa y una serie de tópicos más memorizados que comprendidos.
El gilipollas siempre necesita de un observador o de un sujeto que soporte sus axiomas estúpidos. Una víctima propiciatoria para portar el estandarte que le gusta extender en su ambiente siguiendo a otros gilipollas que fueron antes que él.

Como monos que se agarran de la cola para cruzar el rio son la mayoría:

–“Hay que hacer lo que hay que hacer”-.

La costumbre es un camino típicamente gilipollas. Todas las ceremonias de iniciación estudiantil, por ejemplo, son especiales muestras de lo que consigue esta tendencia con las personas. El gilipollas suele ser siempre el victimario, por supuesto. Aunque la aceptación ciega puede mostrar también, en la víctima, cierta dosis de lo mismo.

«Deberíamos reconocer una cualidad en todo tipo de gilipollas, y es que son muy activos para alcanzar el puesto desde donde escupir su estupidez»

Deberíamos reconocer una cualidad en todo tipo de gilipollas, y es que son muy activos para alcanzar el puesto desde donde escupir su estupidez. Se ayudan, se aplauden, se elevan unos a otros y, sin darnos cuenta, nos invaden. Nos encontramos entonces con una plaga, una infestación de gilipollas, como sucede en este momento en la Política española.

–“¡¡¡A por ellos!!!, que son pocos y cobardes” –, Se dicen.

Y quien quiera comprobar que lo haga, pues en nuestro Gobierno, disponemos de todo un muestrario de hombres y mujeres completamente gilipollas que van desde negarse a sí mismos sus propios errores (Todos los que han tomado parte en el nefando tratamiento del asunto Coronavirus), hasta ir de machirulo prepotente desde el silloncito en el congreso, lo que no sería tan extraño si no fuera que parte desde la cuatripartita vicepresidencia, ya gilipollas por si misma, alardeando de prepotente importancia llamando marquesa a Cayetana Álvarez de Toledo y diciendo a Espinosa de los Monteros que “cierre la puerta al salir”.

La alcaldesa de Barcelona, con su espesa camarilla de pelotas, diciendo adiós con el pañuelito a todas las empresas con miles de puestos de trabajo que han abandonado el barco que se hunde, a los turistas y a todo lo que sea progreso y a todo aquello que proporcionaba riqueza al territorio. Ejerciendo día a día, uno de los más altos grados de gilipollez jamás contemplados.

Es gilipollez ministerial la de la doña ministra de igual-da, diciendo que se calla lo del 8-M “tía” porque, ¿Pa qué?…

Un Marlaska, que no dimite porque en su ideología nadie dimite, aunque se les caiga la boca de exigir a la oposición lo mismo por cualquier cosa. Si total, no era para tanto. Porque le han pillado, que, si no, un estorbo menos el señor Diego Pérez de los Cobos, y Laurentino Ceña y toda la Guardia Civil si se tercia ¡Faltaría más!

En cuanto a la presidencial que es la más evidente, como debe ser, que para eso es el dueño del cortijo, no podemos determinar un solo detalle, de tantos con los que nos cansa el adosado a la Moncloa del momento. Pico pala, pico pala en su esfuerzo sobrehumano por cargárselo todo en un país asolado por esa oportuna pandemia que parece haber caído, no del Cielo, sino del Infierno; para que la masa gubernamental aproveche, a ver si se puede hacer eterna en este campo abonado donde tanto gilipollas anónimo sigue alabando lo que se le viene encima porque proviene de camaradas también gilipollas y son del gremio.

Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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