Feudalismo financiero: ¿Progreso o nueva esclavitud? Por Diego J. Romero

Juan Pablo II y los obreros
Juan Pablo II y los obreros

«Leyendo textos de San Juan Pablo II, me interesé por una de sus frases respecto al hombre y el trabajo, donde afirmaba que no era bueno que el hombre se dejara esclavizar»

Leyendo textos de San Juan Pablo II, me interesé por una de sus frases respecto al hombre y el trabajo, donde afirmaba que no era bueno que el hombre se dejara esclavizar por el trabajo -se refería al homo consumus-; sino que el trabajo debía de ser el medio para ganarse el sustento para sí y su familia, y su aportación a la creación de Dios.

La concepción cristiana del sentido del trabajo humano como medio y sustento para sí y la célula básica de la Iglesia, la familia, la encontramos continuamente impresa a lo largo de una de las primeras encíclicas de Juan Pablo II, Magno, la carta encíclica “Laborem Exercens” que Juan Pablo II promulgó con motivo del 90 aniversario de la carta encíclica “Rerum Novarum” del papa León XXIII, la cual supuso un hito en la doctrina social de la Iglesia Católica.

No sólo la concepción cristiana se reduce al trabajo humano como medio para el sustento, sino que además lo eleva lo santifica como instrumento de aportación a la obra creadora de Dios.

En la encíclica de León XIII, promulgada en Roma el 15 de mayo de 1891, 90 años antes de la “Laborem Exercens” de Juan Pablo II, se interpelaba en el lenguaje de aquella época a los “ricos y patronos” a que tuvieran presente lo que quien suscribe denomina el justo equilibrio entre la prestación del trabajo para la empresa y la contraprestación que recibe a cambio el trabajador. Veamos cómo lo se expresa en la Rerum Novarum: Cierto es que para establecer la medida del salario con justicia hay que considerar muchas razones; pero, generalmente, tengan presente los ricos y los patronos que oprimir para su lucro a los necesitados y a los desvalidos y buscar su ganancia en la pobreza ajena no lo permiten ni las leyes divinas ni las humanas. Y defraudar a alguien en el salario debido es un gran crimen, que llama a voces las iras vengadoras del cielo. «He aquí que el salario de los obreros… que fue defraudado por vosotras, clama; y el clamor de ellos ha llegado a los oídos del Dios de los ejércitos”.

En conclusión, la preocupación de la Doctrina Social de la Iglesia Católica gira en torno al objetivo de la dignidad del trabajo humano en su condición de medio de sustento para la familia y a la vez como aportación del hombre a la obra creadora de Dios, interpelando a los gobernantes y patronos a contribuir a ello mediante leyes justas, rechazando tajantemente la opresión de los más necesitados y desvalidos en el afán desmedido de lucro a costa de la pobreza ajena.

Trabajo y esclavitud: La muerte de un avaro. El Bosco
Trabajo y esclavitud: La muerte de un avaro. El Bosco

«Hemos retrocedido al peor escenario del pasado, pudiendo entrever un nuevo modelo de esclavitud humana dependiente de la aritmética financiera globalista»

Muy lejos de la realidad social de estos tiempos, en que se ha dinamitado el modelo de familia cristiana al faltar lo esencial, la presencia del padre y de la madre en convivencia diaria: trabajo y conciliación de la vida familiar hoy por hoy es utopía. Y, además, de otra parte, se ha impuesto el lucro desmedido y la razón económica sobre la razón humana y social, aumentando el desempleo y los niveles de pobreza. En mi opinión hemos retrocedido al peor escenario del pasado, pudiendo entrever un nuevo modelo de esclavitud humana dependiente de la aritmética financiera globalista que sólo favorece a una privilegiada oligarquía.

Por otra parte, el culto al materialismo y consumismo desmedido, nos ha convertido en clave aristotélica más que en «animales sociales» en “animales amaestrados”; unos verdaderos seres incapaces de ver la felicidad más allá de lo que nos marca la sociedad de consumo y para ello sacrificamos lo mejor: la familia.

«Nos convierten en seres manipulados y, por tanto, nos hacen perder la cognoscibilidad de la realidad de las cosas»

O sea, somos unos «esclavos» porque no queremos pensar y darnos cuenta de ello; el consumismo que entra en nuestros hogares a través de las técnicas de neuromarketing que nos convierten en seres manipulados y, por tanto, nos hacen perder la cognoscibilidad de la realidad de las cosas.

En conclusión el hombre sigue en la caverna sin ver el exterior, sólo una sombra de la realidad, como ya afirmaba Platón en su «Mito de la Caverna».

Yo me pregunto, ¿qué hemos avanzado desde Platón hasta la actualidad en libertad y desarrollo humano integral? Para mí que el hombre sigue sigue siendo esclavo, y lo será por mucho tiempo.

Diego J. Romero Salado

Diego J. Romero Salado

Licenciado en Derecho y Diplomado en RRLL (Graduado Social). Programa Superior de Práctica Jurídica Forense y Asesoría Jurídica (ICIDE- centro homologado por el CGAE), obteniendo el certificado CAP (Consejo General de la Abogacía Española). Máster en Mediación Familiar, acreditación oficial homologada por la Junta de Andalucía e impartida por el ICIDE. Postgrado en Mediación Civil y Mercantil por la Universidad CEU San Pablo. Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales (Especialidades en Seguridad en el Trabajo y Ergonomía y Psicosociología Aplicada). Medalla de plata al mérito profesional otorgada por el Colegio Oficial de Graduados Sociales de Sevilla y colectiva al Mérito al Trabajo, categoría de oro. Letrado del turno de oficio del Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla. Graduado Social colegiado del Excmo. Colegio Oficial de Graduados Sociales de Sevilla y vocal del consejo de redacción de la revista 'Justicia Social' del referido colegio. Tutor-colaborador de prácticas externas de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla desde 2010, colaborando con los departamentos de Derecho Civil y Penal y Procesal en la impartición del practicum.

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