La sectaria memoria democrática española. Por Francisco Gómez Valencia

La sectaria memoria democrática española.: Nuevo Cementerio Civil de San Lorenzo del Escorial
La sectaria memoria democrática española.: Nuevo Cementerio Civil de San Lorenzo del Escorial

«El resentimiento y la moralidad truncada por vete a saber que complejos hace que a veces el tiempo, haga de la cultura una de las armas más letales conocidas por la humanidad»

Decía el filósofo Jean-Paul Sartre que “los malos o los peligrosos siempre son los demás” y no le faltaba pare de razón pues es obvio que el resentimiento y la moralidad truncada por vete a saber que complejos hace que a veces el tiempo, que no todo lo cura y las ganas de venganza, haga de la cultura una de las armas más letales conocidas por la humanidad, aunque de momento que todo se andará, no la hayan acusado formalmente de atrocidades reseñables, pese a que los libros y la Historia que recogen hayan servido de pasto de las llamas en momentos históricamente repugnantes.

La cultura en sí misma y según en qué manos se encuentre secuestrada mediáticamente, genera cantidades ingentes de puristas de lo bueno y lo correcto según les convenga y si además son capaces de movilizar a ejércitos de combatientes dispuestos a dar la batalla cultural empuñando la espada de su verdad, completando su espíritu de falsa tranquilidad y paz, pues eso provoca la incesante necesidad de lapidar a aquel que diga que están equivocados históricamente y culturalmente.

El acoso y derribo es incesante, implacable e inapropiado si se pretende ser algo que se parezca a un Estado civilizado y moderno. Observen que ni tan siquiera digo que sea desarrollado económicamente o hago mención a la calidad de su democracia, sea del tipo que sea pues la paz social como tal se nos presenta actualmente, parece una ensoñación más propia de los Estados totalitarios o también llamadas democracias imperfectas por el férreo control político y militar, que de las magníficas democracias liberales occidentales, más parecidas a campos modernos de batalla resultantes de la civilización más avanzada cultural y tecnológicamente establecida.

La consigna es clara, el delincuente parece tener derecho a serlo simplemente por poner su vida en riesgo al delinquir, es decir, la Justicia se da la vuelta en un ejercicio de invaginación tan peligroso y deleznable, que lo que era lo correcto ya no lo es o al menos la nueva mayoría culturalmente más violenta en las calles, los medios, las asociaciones y demás, hacen que solo una parte de la población espiritualmente pacífica y moralmente más madura, resista a duras penas en el entorno que nos está tocando vivir.

Pudiera ser el resultado de la depravación del liberalismo cada vez más confundido con otras ideologías toxicas que la hacen embrutecerse para salir a flote o al menos intentarlo, pero eso no la salva por ejemplo de que algunas personas en manada en pos de su verdad, cuestionen la presunción de inocencia como recurso más eficaz para anular al culturalmente moderado y en estos tiempos tan revueltos, casi disidente.

«El ejército de tranquilos ahora somos los sospechosos tan solo de serlos y eso nos encasilla y estigmatiza ante la masa embrutecida representante de lo que ellos mismos bautizan como progresía»

El ejército de tranquilos ahora somos los sospechosos tan solo de serlos y eso nos encasilla y estigmatiza ante la masa embrutecida representante de lo que ellos mismos bautizan como progresía. Crean su propio lenguaje al que adornan con adjetivos realmente estúpidos agrupándolos de tres en tres para realzar más sus vacíos argumentos.

Modifican la gestualidad si es necesario desarrollando comportamientos más parecidos a los de animales en grupo que a seres humanos individuales capaces de convivir compartiendo la suma de sus almas y espíritus culturalmente parecidos, forjando realmente un Estado-Nación.

Cambian sus leyes fundamentales, las tergiversan, las retuercen con anexos interminables para poder gobernar indefinidamente a golpe de Decreto Ley, haciendo de la temporalidad política una cualidad en vez de una causalidad.

Al producirse un choque cultural entre lo moderno y lo antiguo, es decir, entre lo contemporáneo y lo respetable desde nuestra concepción religiosa mayoritaria que es la cultura católica, se produce una sustitución progresiva de la última por algo impostado. Algo sin valores y principios como se dice constantemente por los que creemos estar sufriendo el acoso constante.

«Los llamados progresistas viven su Fe de una forma más intransigente de lo debido al tratar de imponer a los demás su versión sectaria»

Como ciertamente no se puede vivir sin creencias unos soportamos nuestro espíritu de una forma y otros de otra, con la salvedad de que parece que los llamados progresistas viven su Fe de una forma más intransigente de lo debido al tratar de imponer a los demás su versión, aun a riesgo de compartir su fuerza bruta como medida coercitiva.

Como decía antes las fuerzas buenistas vacías de moral adaptan su lenguaje, su gestualidad, su argumentario e incluso las leyes fundamentales para sobreponerse ante su nimiedad intelectual superponiendo su mentira bien aventurada, ante la realidad castigada por el desgaste de la moralidad pacífica.

Y desarrollan sus hordas bien financiadas y organizadas en forma de ONG´s y organismos supranacionales como la ONU y todo lo que de ella depende, para educarnos con el permiso de las grandes potencias que lavan sus conciencias irrigando de millones de dólares esas mismas organizaciones para que velen por la educación grupal bajo sus criterios sectarios.

Vivimos tiempos en los que pensadores como Orwell, Chomsky u Overton, por poner algunos ejemplos circulan por las redes en forma de link, minimizándose sus teorías sobre el comportamiento de la sociedad a los caracteres necesarios para tratar de reflexionar a golpe de “twitt” como si hubieran leído y comprendido sus obras. Pero eso al fin y al cabo, qué más da, si ya solo se utiliza para quedar bien y defenderte por las redes contra un “progre” que te acusa de corrupto y te llama fascista.

Con el tiempo se demuestra y se desmontan las campañas como la del “Me Too” o la del “black lives matter”. Resulta que o son falsas aunque bien agradecidas por los medios de comunicación con su componente cultural representado por algunos mermados, o sus líderes están financiados por el partido comunista chino, nada menos.

Estrategias de manipulación mediatica de Noam Chomsky
Estrategias de manipulación mediatica de Noam Chomsky

«La cultura de lo fácil se mimetiza por lo tanto con la de la muerte con cuestiones admitidas a base de repetirlas en los medios y gracias a famosos que lo practican sonriendo a la vida»

Las democracias imperfectas que comentaba antes lo tienen claro, porque al tener bajo su bota a su población, se permiten extenderse y viralizar a occidente; en definitiva hacernos enfermar físicamente o psicológicamente como hace décadas mermando la cultura católica y destrozando a la misma Iglesia como poder de Dios en la tierra.

La cultura de lo fácil se mimetiza por lo tanto con la de la muerte con cuestiones admitidas a base de repetirlas en los medios y gracias a famosos que lo practican sonriendo a la vida que esa cultura les proporciona. Actores, cantantes, deportistas, aventureros, coach, políticos, etc.

Y llega un momento que a muchos de los tranquilos moderados se les quiebra la moral y compran un adelgazante, un champú fortificante, un libro por internet que nunca leerán, una aplicación que le controle los movimientos e informe al Estado si ha estado cerca de alguien infectado que permita a este en última instancia privarle de su libertad catorce días con esa misma excusa, y con valor legal suficiente para que un juez lo dictamine y una pareja de la Policía hasta le custodie.

La catástrofe del COVID-19 además de ser una pandemia sanitaria pareciere otra de carácter ideológico pues se adapta perfectamente a otras costumbres sanas como la de ir en bicicleta, en patinete, dejar el coche en casa enchufado a poder ser a una energía verde, no intercambiar fluidos, cerrar centrales nucleares, plazas de toros, levantar toques de queda, impedir socializar tocándonos o fomentando la digitalización del cariño vía redes sociales, como la espía china tik tok.

Normal que esto suceda teniendo en cuenta que la población mundial se va mermando gracias al virus chino y a las ONG´s asesinas gracias a sus vacunaciones masivas de carácter abortivo.

Pero es que estas últimas, además en los países más viejos, más cristianos en definitiva con sus democracias muy enfermas por la corrupción, provocan que la población además se vea sustituida, suplantada y mermada gracias a su gran negocio permitido por sus propios gobiernos occidentales de la UE al amparo de la ONU, es decir, aquellos que forman el ejército progresista en forma de políticos corruptos que miran hacia otro lado con el tráfico de esclavos del siglo XXI.

La economía mundial está enferma; el capitalismo libre carente de escrúpulos tan necesario para ser lo que fuimos, está en guerra y solo parece que el “último vaquero” Donald Trump, parezca tenerlo cristalino mientras China resurge con fuerza en un escenario geopolítico cambiante, ahora que parecen haberse cansado de ser los dueños y señores de África para pasar a ser lo mismo pero en una Europa sumisa, receptiva e incluso admiradora del gigante asiático más encabritado que nunca tras el enfrentamiento comercial directo con Norteamérica.

Claro, los modernos “trans”: transgénicos, translucidos, transexuales, “transpollas en vinagre” odian al “pelo paja” porque da trabajo a los hispanos que le quieren más que al supuesto pederasta demócrata Joe Biden, quien se quiere postular como el amo y señor de la progresía mundial.

A Trump no hay un telediario que no le ponga de vuelta y media por el motivo que sea con tal de ridiculizarle a la vez que sirven a quienes los mantienen vía subvenciones. Los mismos que mientran entrevistan a sanitarios de Podemos o Mas Madrid para dar leña a la entrañable Isabel Díaz Ayuso, ponen fondos de pantalla con hospitales chinos llenos de enfermos por COVID manipulando al ejército de dañados por el progresismo que les aplicará la eutanasia cuando dejen de ser útiles, llevándose igual por delante algún aborto facilito a lo largo de su currículo vital.

En fin con el catolicismo más empequeñecido que nunca, carente de la espiritualidad que la Santa madre Iglesia debería reconfortarle, no me extraña que nos echen de todos los sitios. España es muy de eso, primero a los judíos, después tres veces a los jesuitas y en breve a los benedictinos.

Seguimos pidiendo al de arriba que se mueva pero nos quedamos quietos mientras nos roban hasta la merienda y eso a nivel político ha generado una dispersión como Patria partida en dos, abierta en canal, cainita y guerra civilista hasta la náusea.

«Qué vergüenza, que bochorno y que pena tan grande ver cada día como los que perdieron y jamás vencerán la guerra, se afanan por cambiar el régimen»

Qué vergüenza, que bochorno y que pena tan grande ver cada día como los que perdieron y jamás vencerán la guerra, se afanan por cambiar el régimen, las reglas de juego y de comportamiento ganando claramente la partida, mientras los dos partidos del centro derecha español con representación institucional, más las tres o cuatro mil pobres marcas de la derecha sin representación y sin un euro en los bolsillos, miran para otro lado y no despiertan el verdadero espíritu nacional necesario para resurgir.

Es increíble pero parece que a tenor de sus comportamientos solo les interesa la ostentación del poder que históricamente su condición les ha permitido mantener, hasta gobernando la extrema izquierda radical como pasa hace dos años en nuestro país.

Descuidan algo tan simple como que el Frente Popular lleno media España de zanjas llenas de muertos sin identificar y sin reclamar, de los cuales muchos de ellos serán encontrados, identificados, ninguneados y vueltos a tapar con la cal viva que tan bien saben usar.

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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