Estoy con Irene Montero y su ley para poder decidir mi propio sexo. Por Rodolfo Arévalo

Estoy con Irene Montero en cuanto a hacer una ley para poder decidir mi propio sexo. Ilustración de Tano
Estoy con Irene Montero en cuanto a hacer una ley para poder decidir mi propio sexo. Ilustración de Tano

«He decidido que estoy con Irene Montero en cuanto a hacer una ley para poder decidir tu propio sexo en los documentos legales»

He decidido que estoy con Irene Montero en cuanto a hacer una ley para poder decidir tu propio sexo en los documentos legales. Veamos, yo soy un hombre, y si paseo por la calle, la gente me reconoce como tal, o sea que por ese lado, ningún problema. Si fuera una mujer, esperaría que la gente me reconociera como tal, no como una lagartija o cualquier otro ser extraño. Por otra parte, no tendré que hacer como el espía de Gila y ponerme unas faldas y un lacito de cretona para ir a pedirles a los enemigos los planos del polvorín; bastará con decirles que soy “Maripili”, y si me ponen un pero los denuncio ante el tribunal de derechos humanos. Bueno será, que no los pasen por un paredón.

Por otro lado asumo que es bueno, de vez en cuando, pasar por mujer, por ejemplo si quieres ir a una excursión de señoritas o de público a un programa de Tv y tienes la agrupación de mujeres de Cabrillas de Abajo o quieres asistir a una convención de mujeres y compartir habitación con otra en un congreso de peluqueras o de cualquier otra cosa. Yo por ejemplo que voy a nadar a una piscina municipal, a partir de mañana, voy a convertirme en mujer. Podré entrar en el vestuario de mujeres y ponerme ciego de ver señoras y señoritas en “pelotas”, sin por otra parte causar gritos de horror o improperios tales como pervertido, guarro y otros variados. Tampoco será cuestión de que alguien llame a la policía, porque evidentemente, si yo me declaro mujer a ver quién es el agente, o la “agenta” o el “agento”, por ser políticamente correcto, que se atreve o atreva a decirme que salga de allí a la voz de ya. “oiga que tiene usted el canuto empinado” . “Ya pero es una reacción de mi cuerpo, no la puedo controlar, soy una mujer atrapada en este asqueroso cuerpo de macho Alfa”.

Esto que es una hipótesis, es igual de estúpida que la pretendida ley de igualdad de género o sexo o como quieran llamarla estos bobos de babinsky que nos gobiernan en coalición con los locos loquinsky del servicio de peloteo y loas a un presidente que por lo que dicen es un psicópata. La igualdad en general ya lleva muchos años entre nosotros y traerla ahora a colación, no aporta nada relevante, hay cosillas que modificar, sí, pero la mayor parte de lo importante ya está contemplado.

Y sin menoscabo, claro está, de que si no eres católico y quieres hacer bien el maleducado y el ridículo, puedes entrar en una iglesia a pecho descubierto, imitando a algunas señoritas que se quedan en tetas en ese lugar. Cada uno es libre de hacer el ridículo como quiera en democracia ¿no?. Eso sí, ninguna de ellas lo hará por la calle de cualquier ciudad en donde gustosamente estaría dispuesto a observarla con detenimiento y hasta hacerles, fotos, videos o proposiciones, de lo más honestas, teniendo en cuenta la circunstancia de despelote.

De esto que se olviden algunas manifestantes feminazis de las que salen de igual guisa, pero que no son tan deliciosamente, digamos “finas” y agraciadas. Vamos lo mismo que si salgo yo de igual guisa y a mi lado Belmondo, todo un despropósito, porque aunque globalmente todos somos iguales y tenemos los mismos derechos, unos pillan y otros “non” al igual que los pimientos de padrón.

A un servidor lo que le gusta de verdad son los seres humanos, en su variadas y extensas modalidades, pero no los que se creen con derecho a ofender a los demás porque sí. A esos les recomendaría que fueran a ofender a una mezquita, por ejemplo la que está cerca de la M-30, a ver si consiguen salir de allí, con la cabeza sobre los hombros, por muy chulesca que sea su cocorota.

Esta nueva manía protestona de las hembras humanas, que por otra parte esta muy bien cuando se trata de defender la igualdad y derechos sin pasarse de la raya, es sin duda una agresión “hembrista”, (véase el capítulo “Violencia de hembra, el Hembrismo” en mi novela “El bosque de Euxido”). Visto el hecho de que los machos de la especie son los que reaccionan violentamente con erecciones, no intencionadas, sino provistas por su propia naturaleza genética, antes una insinuación corporal de la hembra, que les entra por la vista, no tiene sentido pedirles otro comportamiento. Salvo quizás el que les da muchos siglos de civilización, pero no deja esa actitud femenina de ser una provocación.

Si esto no fuera así, no serían hombres, serían otra cosa, como marcianitos verdes oscuros, por no discriminar frente a los más claros de entre ellos claro, digo yo ¿no?. Luego por supuesto se puede hablar de todo tipo de machos, que como dice la Biblia, de todo hay en la viña del Señor. Y vaya si lo hay. Haberlos haylos, buenos, malos, tranquilos, agresivos, perfeccionistas, maniáticos, amanerados, muy hombres de verdad como “Jack ´s”, o muy no hombres de verdad, pero de verdad de la buena tú ¿eh?

Y no todos son de una u otra manera, pueden incluso ser una mezcla entre tipos, porque pureza de raza solo existe entre los perros y cuesta muchos siglos y generaciones de cría selectiva. Por el otro lado están las hembras, que también pueden ser de variado pelaje, las hay, por ser políticamente correcto y que no me tachen de sexista, inteligentes y no inteligentes, estudiosas y no estudiosas, femeninas y no femeninas, también que tiran al montes y que no tiran, vamos la variedad normal de la especie tanto entre machos como hembras.

Lo que desde luego parece intolerable a los ojos de algunas hembras es el Heteropatriarcado blanco o de color, en este caso da igual el color, aunque al parecer todo color que no sea de paliducho será descartado, porque no es posible que se trate de heteropatriarcado, probablemente solo será un error de apreciación. Pero no digan ustedes que ésta historieta a estas alturas del siglo XXI no deja de ser indispensable y muy importante en la aportación de la mujer o de las mujeres a la cultura universal.

Olvídense de las grandes inventoras, pensadoras, catedráticas de todo tipo y líderes políticas, que se lo ganaron a pulso por su formación y cualidades, directoras de empresas etc… Olvídense incluso de las que son madres y amas de casa que realizan la labor más importante que puede haber en una agrupación de mamíferos, como es el cuidado de los hijos. Pero sí pueden olvidarlo porque en la actualidad también lo hacen los padres. Pero claro se me olvidaba que pensar bien, tener un cerebro bien amueblado, no es en absoluto monopolio de las mujeres y que no todas tienen esas cualidades, pero sí, es cierto que algunas, las más listillas, que no inteligentes y formadas, se valen de estos ritornelos para aparecer en la vida pública, para escalar grados en la escala social, sin una intensiva preparación tanto intelectual, como de información y conocimientos. Vamos una especie de tente mientras cobres, hasta el día en que ya no te sirva para nada decir bobadas.

Es por todo esto por lo que, aprovechando, he decidido que estoy con Irene Montero en cuanto a hacer una ley para poder decidir mi propio sexo en los documentos legales. Viva la Pampa, viva el Ombú, viva mi patria Vickvaporú.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

Un comentario sobre “Estoy con Irene Montero y su ley para poder decidir mi propio sexo. Por Rodolfo Arévalo

  • el 11 noviembre 2020 a las 12:36
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    Esta cajera de los «cajones» que más tendría que hacer el ridiculo para que el «piltrafilla» del marido la deje en su casa, cuidando de sus niños y dejando de dar por culo a los españoles y españolas, que están hasta los huevos y las tetas de sus gilipolleces de cateta semianalfabeta. Jo, que «hartera» de cajera…es como una urticaria incurable por todo el cuerpo. Y encima cobrando una pasta que ni dos notarios del barrio de Salamanca.

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