Solo se puede defender aquello que se conoce: La geografía olvidada: Islas españolas en África (1). Por José Antonio Crespo-Francés

 

La geografía olvidada. Islas españolas en África
La geografía olvidada. Islas españolas en África

“Estas líneas van dedicadas a esos pequeños espacios de tierra española olvidada donde tantos compatriotas dieron su vida a lo largo de nuestra Historia”

Efectivamente vivimos un tiempo nuevo y somos muchos quienes reclamamos que sea un verdadero tiempo nuevo de esperanza y de ilusión por recuperar la memoria, la auténtica memoria, en contra de los que la quieren prostituir y vender a cambio de nada.

Si solamente se puede luchar por algo que se ama, y amar algo que se respeta y respetar algo que se conoce, difícilmente podremos sentir amor por algo que no conocemos y estas líneas van dedicadas a esos pequeños espacios de tierra española olvidada donde tantos compatriotas dieron su vida a lo largo de nuestra Historia y que lejos de ser considerados parajes yermos deben serlo como auténticos paraísos ecológicos y arqueológicos protegidos donde poder estudiar especies y recuperar otras como las focas monje que en su día poblaron la zona y de las que muchos añoramos escuchar de nuevo algún día su característica llamada.

Un compañero y amigo me hace recordar estos territorios y por tal motivo dedicamos este recuerdo tanto a las tierras como a los hombres que la custodian. Territorios que si de otra nación fueran tendrían montados espacios de investigación dedicados a la conservación de la fauna, la flora y a la recuperación de especies protegidas como la mencionada foca monje cuya reinserción y readaptación constituiría un síntoma de un ecosistema saneado.

Soñamos con un tiempo nuevo en el que nuestros jóvenes estudien de nuevo toda la geografía de España, en su totalidad, ahora perdidos en el falseamiento geográfico donde España aparece reflejado como país limítrofe, en ese concepto artificial que son las comunidades autónomas, que han alimentado la etnogénesis separatista, que sólo han servido para crear falsas barreras entre españoles huyendo de pronunciar o escribir la voz España con la complicidad de las autoridades educativas.

Posiblemente, son muy pocos los españoles que conocen siquiera los nombres de esas islas, islotes y peñones que jalonan la costa norteafricana, pero que otros recordamos de cuando los estudiamos en el bachillerato, y en los que aún ondea la bandera de España. Salvo la isla de Alborán, que pertenece al Ayuntamiento de Almería, el resto no forma parte de ninguna comunidad autónoma, ni ayuntamiento ni provincia; su estatus es especial y sólo forman parte del Estado español y de la Unión Europea.

Estas formaciones pétreas son trozos de nuestra Historia, con fronteras definidas o indefinibles; son como escombros caídos de la Península que cuesta mucho más defender de lo que aparentemente aportan, pero que pocos se plantean abandonar. Son pedruscos que encierran siglos de batallas, historias de marinos y piratas, leyendas, mitos y disputas ancestrales, envueltos en esa belleza mediterránea que vuelve eterno todo lo que toca.

Escudo de las islas Chafarinas
Escudo de las islas Chafarinas

Comencemos por mencionar las Islas Chafarinas, ubicadas a una distancia a la costa africana de 3,52 Km., componiéndose en grupo de tres islas definidas con una superficie total de 0,525 kilómetros cuadrados.

Ya conocidas desde tiempo de los romanos como “Tres insulae”, fueron refugio de piratas. De hecho, Chafarinas significa “tierra de ladrones”. Fueron tierra de nadie durante siglos pero forman parte de España desde 1848.

Islas Chafarinas
Islas Chafarinas

Recientemente se descubrieron restos del Neolítico que prueban que hubo asentamientos humanos hace 6.500 años, algo que puede ser de gran interés para nuestros arqueólogos con lo que poder estudiar lo que pudo ser el paso del estrecho para los primeros pobladores humanos provenientes de África.

La carencia de agua dulce hace pensar que las islas estuvieron unidas al continente africano. La posesión por parte de España se llevó a cabo mediante el desembarco de 550 hombres venidos a tal efecto desde Málaga.

El general Serrano, bandera en mano, las tomó al grito de “¡Islas Chafarinas por Su Majestad la Reina de España doña Isabel II!”. Fue la última incorporación territorial en la historia de España. Los islotes se bautizaron con los siguientes nombres: Isla de Isabel II, Isla del Rey Francisco e Isla del Congreso.

Las Chafarinas vista satelital
Las Chafarinas vista satelital
En la isla central el asentamiento
En la isla central el asentamiento
En primer plano el cementerio
En primer plano el cementerio

La Isla de Isabel II tiene una extensión de 0,153 kilómetros cuadrados y una altura máxima de 60 m. Es la única isla en la que hubo población civil. Llegó a tener hospital, iglesia y hasta casino, contando con 1.000 habitantes. La última familia la abandonó en 1972 debido a las duras condiciones de vida. Actualmente, se mantiene una guarnición de Regulares, y personal del Ministerio de Medio Ambiente, puesto que las islas están consideradas refugio natural. Periódicamente, reciben alimentos y agua para el enorme aljibe del que se abastecen.

La Isla de Isabel II
La Isla de Isabel II
Iglesia de San Francisco
Iglesia de la Purísima Concepción
Patrullero de la Armada en la isla
Patrullero de la Armada en la isla

La isla de Rey Francisco tiene una extensión de 0,116 kilómetros cuadrados y una altura máxima: 30 m. La única construcción que en ella queda en pie es un pequeño cementerio civil donde están enterradas 197 personas. Una vez al año, un buque de la Armada transporta a los familiares que quieren ir a visitar las tumbas de sus difuntos. Estuvo unida a la isla de Isabel II mediante un espigón que fue destruido por un temporal y del que quedan algunos bloques sumergidos que sirven de refugio a distintas especies marinas. Actualmente, sólo la habitan colonias ingentes de gaviotas.

Cementerio civil donde están enterradas 197 personas
Cementerio civil donde están enterradas 197 personas
Actualmente, sólo la habitan colonias ingentes de gaviotas
Actualmente, sólo la habitan colonias ingentes de gaviotas

La Isla del Congreso tiene una extensión de 0,256 kilómetros cuadrados y una altura máxima de 137 m. Es la mayor y más escarpada de las tres y la única en la que no existe ninguna construcción moderna, salvo una ruinosa chabola en la que se refugiaba la guarnición que la defendía. Es en ella donde se puede encontrar el yacimiento neolítico anteriormente mencionado. Tiene una cueva a la que se puede acceder por mar y está habitada por conejos y palomas. También estuvo unida a la isla del Rey por un muelle que fue destruido.

Solo se puede defender aquello que se conoce
Solo se puede defender aquello que se conoce

 

Nota: 

Solo se puede defender aquello que se conoce. La geografía olvidada: Islas y territorios españoles en África” será publicado en La Paseata en seis capítulos. Este próximo  martes 8 de junio ofrecemos la segunda entrega dedicada a Las Islas Alhucemas.

 

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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