El cantar del narciso resiliente. Por Guirong Fu

El cantar del narciso resiliente. Ilustración de Tano
El cantar del narciso resiliente. Ilustración de Tano

«Cuentan que el narciso resiliente  llegó a comprarse 327 espejos distintos. Pero ninguno respondió a su obsesiva interrogación»

Malos tiempos para los narcisos

que buscan el aplauso facilón:

toleran mal a los insumisos

frente a sus divinos hechizos,

que creen gozar en exclusiva posesión.

Un tal Pedro -que no daba para rey- quiso,

al menos, ser zar o emperador;

pero, siendo ya obsoletos tales títulos,

dio en conformarse con haber nacido

para la empatía, la concordia y el amor.

¡Ah, la vida es cruel, amigos:

pese a sembrar toda su nación

de una generosidad no vista en siglos,

lejos de prestarle debida atención,

dijeronle de todo menos bonito,

objeto de mofa y befa, sin remisión:

El simple ciudadano

mandole a tomar por saco.

Más hostil, el catalufo

mandole a tomar por culo.

Y aun el poeta y el asceta

mandaronle a hacer puñetas.

Hora llegó en que, en su triste afán,

luego de fracaso tras fracaso

y sin poder siquiera recurrir a Franco,

no le acompañaba ya, en su soledad,

más que su fiel escudero Iván,

caminito… del barranco!

No obstante, es de todos bien sabido

que era, Pedro, hombre de ‘resiliencia’ suma;

Y, un buen día, preguntole a su espejito:

-¿Me quieren por mis muchos méritos

o acaso solamente por mi guapura?

Tres cuartos de hora, cuentan,

estuvo esperando una respuesta:

El espejo prefirió guardar silencio,

a que Pedro le rompiera la cresta.

Sabía bien que no era sino desprecio

lo que inspiraba ya ese pobre anacoreta;

hasta quienes le lamían el trasero,

acabaron rehuyendo su presencia.

Cuentan que llegó a comprarse 327 espejos distintos.

Pero ninguno respondió a su obsesiva interrogación.

Uno que fue a visitarle le halló confundido y compungido

y en su presencia penosamente a lamentarse comenzó:

-¡¿Cómo puede ser uno RESILIENTE sin un espejo como es debido?!

Le hallaron, al fin de sus ególatras días,

desparramado sobre un charco de espejos:

Su gélida mirada parecía

estar mirando muy lejos:

¡como buscando, todavía,

su resiliencia perdida!

Su ataúd un espejo

enorme cubría:

por si le apetecía

observar eternamente

su propio reflejo.

guirong fu

guirong fu

Tengo 60 tacos; es decir, una linda juventud... prolongada. Catalán y ESPAÑOL de Barcelona, en donde ahora vivo feliz, pues, TENIENDO SALUD, no me falta de nada. Guirong Fu, en Twitter, decidí hacerme llamar; y todos saben que es Nietzsche quien puse en mi avatar. No hay en mí afán de ocultamiento, pero va con mi talante el anonimato. De otra suerte, aunque les pusiera mi retrato, no habrían de reconocerme ustedes un pimiento. Den todos por bien seguro, sin embargo, que, siempre que se trate de defender MI DIGNIDAD y EL HONOR de quienes me honran con su amistad, no habré de ocultar de mí ni un solo dato. ¿Mis intereses? Los mismos que siempre tuve: El humanismo, la buena literatura y el ámbito entero de la psicología. Y aunque en la política no siempre demasiado me entretuve, los años me han llevado a querer tomarle la medida: Me duele su arbitrariedad, su falta de sentido común, sus dislates. Su ambición soez, su arrogancia, su desvergüenza, su hipocresía. Me indigna que me deslumbre con sus lindos 'escaparates' y que cuando entramos a 'comprar' no nos dé más que porquería.

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