Alrededor del campo todos ganan dinero. Por Gusarapo

Alrededor del campo todos ganan dinero. Fotografía del autor.

“Dicen aquí donde trabajo, desde que mi memoria alcanza a recordar, que alrededor del campo todos ganan dinero. ¡Y cómo lo ganan muchos!”

Un conocido mío, ganadero, siempre dice de un vecino que tenemos, ganadero y carnicero, que vendiendo un lomo paga un ternero.


El lomo se divide en dos partes, el lomo alto y el lomo bajo o lomo abierto. Del primero se obtiene el chuletón y del segundo, el entrecot.


El lomo se encuentra adherido al costillar. Un costillar tiene 13 chuletas o piezas. El lomo alto tiene 8 chuletas y el lomo bajo 5. A la chuleta se le retira el hueso y se denomina entrecot. A la chuleta de animal mayor que la ternera, se la denomina chuletón.


Por debajo del lomo bajo y sobre los riñones, se encuentra el solomillo, pieza noble y deliciosa. Cada animal tiene dos costillares, dos lomos, dos riñones, dos solomillos.


Hasta hoy nos tomábamos a broma eso que dice este conocido mío, a pesar de que todos nosotros conocemos perfectamente el precio al que vendemos las reses y el precio al que se vende la carne en la carnicería, pero desde hoy hemos cambiado de parecer y nos lo vamos a tomar muy en serio. Un amigo vendió hace poco más de un mes, un lote de seis añojos. Muy buenos, excelentes, gordos y elegantes.


La raza no voy a mencionarla para no dar demasiada información, que nunca se sabe quién puede leer estas cosas que cuento.


Eran animales con un precio superior al de mercado.


Mi amigo estaba encaprichado con uno de ellos, y le pidió al comprador, carnicero de profesión, como parte del trato, que de ese animal en concreto le proporcionase un lomo y un solomillo. Al precio al que se ofertaran al público.
Se cargaron los animales; se los trasladó al matadero; fueron sacrificados; las canales se dejaron reposando o madurando, como se dice ahora, un mes.


Mi amigo cobró los animales al precio estipulado.


Despiezadas las canales, le trajeron el lomo y el solomillo. A mi amigo se le saltaron las lágrimas al contemplar aquella maravilla de color rojo salpicado de motas blancas de la grasa infiltrada. Le faltó tiempo para irse a casa y preparar la barbacoa. Llamó a su padre, a su esposa e hijos, a su hermana, su cuñado, y festejaron como es deber en ocasiones como aquella.


Lo primero que hizo nada más terminar de rebañar hueso y plato, fue enviarnos a quienes tenemos la suerte de formar parte de su círculo de amistad, las fotografías de los chuletones antes, durante y después de la cocción sobre las brasas. Aunque la envidia que todos sentimos fue grande, algo comprensible dada la calidad de lo mostrado, le felicitamos sinceramente.


Por las dos piezas le cobraron el cincuenta por ciento de lo que le habían pagado por el animal, y le hicieron una gracia.


Veinticuatro meses desde que se preñó la vaca hasta que se vendió el becerro.


Es comprensible que a cada paso del proceso el precio vaya subiendo y que cada participante en él, gane dinero. Transportista, tratante, matadero, carnicero, funcionarios, Gobierno. Muchos a cobrar y unos pocos a medrar. Dicen aquí donde trabajo, desde que mi memoria alcanza a recordar, que alrededor del campo todos ganan dinero. ¡Y cómo lo ganan muchos!


Empresas fabricantes, distribuidoras y suministradoras de maquinaria, fitosanitarios, semillas, abonos, medicamentos, piensos, envases, cuerdas… Comercializadoras y distribuidoras de los productos al mayor y detal. Muchos a ganarse el pan.


La judía, dos euros; el calabacín, 0,30€; pimiento, 0,60€; berenjena, 1,00€; patata 0,14€.


Nuestros aceites de oliva son los mejores, los comercializan terceros y los introducen en mercados que a nosotros nos cierran las puertas.


Nuestra aceituna de mesa pierde posiciones en el mercado americano y las ganan las marroquíes.


Las naranjas se pudren en la tierra de los huertos españoles porque no se paga por ellas un precio justo y se importan naranjas marroquíes y sudafricanas. Estas últimas tratadas con hasta cinco productos fitosanitarios vetados y prohibidos a los productores españoles.


No sabemos aprovechar y disfrutar de lo que tenemos.


Ya les dejo, mi discurso es repetitivo y cansino, y de poco sirve a tenor de cómo van las cosas. Disfruten de nuestros alimentos.


Cuando a la gallina se le mojan las patas, deja de poner.

Gusarapo

Soy más de campo que las amapolas, y como pueden ver por mi fotografía, también soy rojo como ellas. Vivo en, por, para, dentro y del campo. Ayudo a satisfacer las necesidades alimenticias de la gente. Soy lo que ahora llaman un enemigo del planeta Tierra. Soy un loco de la naturaleza y de la vida.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: