Núñez de Arce: La calle que todos evitaban y hoy es el paseíllo de los apasionados del Madrid total. Por Inés Del Boca

Núñez de Arce, la única calle de Madrid que paso
Núñez de Arce, la única calle de Madrid que paso

“A la calle Núñez de Arce vino a recalar María Mola a la que los madrileños de entonces gustaba definir como sacerdotisa de Venus y clarividente profesional de las artes adivinatorias”

Si se es persona de Fe, no se adolece de superstición. Que esto vaya por delante. Pero tengo que traer a todos esta historia, espero, sea con justicia. En el siglo XV , a una calle de nuestro Barrio de Las Letras, que aún era suburbio, así como aún no era Madrid Villa y Corte, vino a recalar María Mola a la que los madrileños de entonces gustaba definir como sacerdotisa de Venus y destacada profesional de las artes adivinatorias. Hablo de la actual calle Núñez de Arce. Escritor y político. 

Esta mujer proviene de Burgos sitio del que escapó, acusada de hechicería y brujería. Se aposenta en casa y local de un judío y sigue con sus actividades “adivinatorias “, con las que llega a la popularidad con el mote de “La Agorera”. Le sale mal. Porque al fin, la Santa Inquisición, que ya le había colgado el San Benito en Burgos, la trinca y la condena a morir en la horca públicamente.
Imagino, por estos pocos datos reseñados, que hablamos de una judía, y por como iban las cosas en el siglo XV, le deberían dinero y se la sacaron de en medio, como se hacía en la época. (Quien tenga interés revise el tratamiento a la judería por entonces que termina en los reinos católicos vía exilio, muerte o conversión).
Con el paso del tiempo, la bruja agorera se convirtió en leyenda y la calle donde vivía era conocida como "la de La Agorera", pues se decía que cada noche su espíritu vagaba por allí. Esta denominación duró hasta que en 1904 se cambió por el nombre actual.
Con el paso del tiempo, la bruja agorera se convirtió en leyenda y la calle donde vivía era conocida como “la de La Agorera”, pues se decía que cada noche su espíritu vagaba por allí. Esta denominación duró hasta que en 1904 se cambió por el nombre actual.

 

 “El asunto es que por cuatro siglos esta fue su calle, la calle de La Agorera, luego, por deformación lingüística de la Gorguera. Hasta que en 1904 la denominan Núñez de Arce”

El asunto es que por cuatro siglos esta fue su calle, la calle de La Agorera, luego, por deformación lingüística de la Gorguera. Hasta que en 1904 la denominan Núñez de Arce. Ahora trataremos la pertinaz presencia del espíritu de María. El número 9 es de gran curiosidad, tanto para matemáticos como místicos. Sin profundizar, os cuento…
En el 1994, cumpliéndose el 90 aniversario del cambio de nombre en el que desaparece mención a la bruja, me mudo y fijo mi domicilio en el número 9 de la calle. Hechos espeluznantes se suceden. Incluyendo en el aniversario del centenario del agravio a la memoria de la Agorera, muertes. En circunstancias no posibles de clarificar. Pero, parece ser, que se detuvo la desgracia. A partir del centenario.
Y así, una calle, por la que, de cualquier manera las gentes evitaban transitar hace unos cientos de años, se convierte en el paseíllo de todos los que quieren encontrar el Madrid total.
Con historia, con la afabilidad que le caracteriza ante el mundo, con la Puerta del Sol, a metros, con la Plaza de Santa Ana en uno de sus extremos, antes el solar de la plaza era parte de la calle, el convento de San Juan de la Cruz y más edificios ocupaban esto y remataba en la Plaza del Ángel. Pueden verlo en el Plano de Teixeira.
Plano de Teixeira
Plano de Teixeira

 

“El emblemático Villarrosa, donde estos azulejos, sus patios, sus habitaciones y el duende… de su “tablao” tienen todo que contar…”

En el otro extremo la calle de La Cruz. Hasta hace un cuarto de siglo, bien podríamos haber dicho que este era sitio ” entre las putas y los Ángeles “. Hoy, se puede chatear (hablo de alternar tomando chatos) y bocados de escándalo de buenos. Esas gambas de casa “El Abuelo”. Platos típicos en medio del arte de azulejos de los que hicieron y hacen historia del arte. Como  el emblemático Villarrosa, donde estos azulejos, sus patios, sus habitaciones y el duende… de su ya extinto “tablao” tienen todo que contar… Incluyendo la tradición de sus miércoles, cuando todos acudían allí en compañía de sus queridas sobrinas.
Pub y discoteca en En Babia, floristería, donde comprar ese ramo, que luego, en la plaza de Santa Ana y bajo la bendición del perfil de la iglesia de San Sebastián alguien con suerte pueda ofrendar a la futura madre de sus hijos, que acaba de conocer… No se la pierdan. Que las brujas, no existen.

Ines Del Boca

Añoro esos campos de la otra orilla del Atlántico que la gente no sabe que tiene desde el Barrio de las Letras de Madrid, donde, esta humilde y antigua hembra humana recomienda, conciencia plena y análisis permanente para que no nos pase lo de aquel, que un día se desnucó por siempre querer mirarse el propio culo

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