Jaime Urrutia y su maravillosa ¿Dónde estás? Por Rafael Gómez de Marcos

Jaime Urrutia

«En 2002 Jaime Urrutia se reunió con sus amigos Bunbury, Loquillo y Calamaro y grabaron esta nueva versión de aquella maravillosa ¿Dónde estás?»

Soy consciente de que no es el tipo que mejor canta, también de que no es el tipo más guapo, ni el que mejor toca, ni tan siquiera el más cañero. Sin embargo tiene algo innato, algo que le hace especial. Liderando una banda con cuyo nombre rendía homenaje a la película clave del expresionismo alemán, se convirtió en el compositor y vocalista más personal y castizo de nuestro rock and roll.

Tras ocho álbumes, dos recopilatorios oficiales y varios sencillos, las luces se fueron apagando con sus dos siguientes álbumes casi tan rápido como se habían encendido. Tras la desaparición de Gabinete Caligari, Jaime Urrutia publicó “Patente de corso” un trabajo con el buscó la luz, el aire fresco que decía haber perdido, tras una etapa de tinieblas. El resultado fue una mezcla de estilos que mostraban el lado más personal del madrileño, pero con el inconfundible sello de una de las voces más carismáticas del rock español de los últimos años.

En 2002 Jaime Urrutia se reunió con sus amigos Bunbury, Loquillo y Calamaro y grabaron esta nueva versión de aquella maravillosa “¿Dónde estás?”.

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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