La necesidad de los clásicos. Por José Crespo

La necesidad de los clásicos. Cicerón

«Cicerón nos dibujó el patrón de un traje a medida para nuestro presidente viajero, dispuesto a acabar con la democracia, la monarquía y con España»

Es necesario tener muy presentes las sabias enseñanzas de los filósofos clásicos algunos de ellos perseguidos, extrañados y asesinados por sus ideas y a día de hoy expulsados de nuestro sistema educativo. Vemos como el cínico Bolaños defiende al profanador viajero vestido de batín por Bali ajeno a los problemas de España pero según Bolaños solucionando los problemas del mundo. Le hemos escuchado decir sin rubor: «El presidente está con los lideres mundiales buscando soluciones a los problemas de un mundo con tantas incertidumbres y Feijóo en Portugal hablando mal de España», y yo me pregunto ¿es posible ser más hipócrita y tener la cara más dura que el hormigón armado?, pues ¡sí¡, la respuesta es Félix Bolaños.

 

Es de dominio público la falta de preparación de nuestra clase política y una de las críticas más comunes y repetidas empezando por el nunca aclarado fraude doctoral del presidente, la escasa cualificación de sus cortesanos y del consejo de ministros así como del enjambre de asesores que incluso no cuentan ni con el graduado escolar. Decía Platón certeramente que «cuando queremos un armario acudimos al carpintero, pero cuando queremos un político, elegimos a cualquiera».

 

En Grecia y Roma la educación de un hombre que iba a ocupar un cargo público era esencial. Debían dominar el escenario político, tener preparación militar y capacidad para afrontar los desafíos del futuro. Ya sabemos lo que piensa el Narciso Antonio, le «sobra Defensa», y «si de algo sé es de economía», ahí están las pruebas, entregado a Marruecos, unas Fuerzas Armadas abandonadas y la economía hecha unos zorros en manos del titular de una tesis doctoral en Economía fruto del corta pega que dice muy poco de él y de los que se lo permitieron.

 

Pero sigamos con meditaciones clásicas cuando leo que los padres fundadores de los EEUU escribieron sabiamente que: «Un gobierno justo debe fundarse en un sistema de supervisión y equilibrio. Hay que recelar del dirigente que elude las leyes constitucionales so pretexto de la necesidad de conveniencia o seguridad». Se explica por sí solo eludiendo el control y la supervisión. Pensando en cómo el gobierno social comunista ataca a los ganaderos y agricultores, niega la búsqueda de recursos impidiendo la minería, destruye las presas y embalses, cierra las centrales nucleares…

 

Frente a esta locura Cicerón nos dejó sentencias de rabiosa actualidad: «Es deber de quienes gobiernan un Estado garantizar la abundancia de cuanto se requiere para vivir», lo contrario a lo que nos sucede con unos precios en ascenso mientras ellos se suben los sueldos sin reparo ni vergüenza, auténticos psicópatas dispuestos a acabar con la riqueza de la que se benefician incluso sin haber cotizado jamás. Y es que el olfato de Cicerón no tuvo límite: «No hay vicio más execrable que la codicia, sobre todo entre los próceres y quienes gobiernan la nación, pues servirse de un cargo público para enriquecimiento personal resulta no ya inmoral, sino criminal y abominable».

 

Cicerón. Contra Verres II, 5, 12.

 

Pero el drama, el auténtico drama nos lo auguró Cicerón hace dos mil años, decapitado por su defensa de la libertad frente a la tiranía: «Los pueblos que ya no tienen solución, que viven ya a la desesperada, suelen tener estos epílogos letales: se rehabilita en todos sus derechos a los condenados, se libera a los presidiarios, se hace regresar a los exiliados, se invalidan las sentencias judiciales. Cuando esto sucede, no hay nadie que no comprenda que eso es el colapso total del tal Estado; donde esto acontece, nadie hay que confíe en esperanza alguna de salvación». Córcholis con Cicerón, nos dibujó el patrón de un traje a medida para nuestro presidente viajero, dispuesto a acabar con la democracia, con la monarquía y con España gobernando con delincuentes y terroristas para los que legisla a medida de lo que le exigen.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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