Audrey Hepburn: “La verdadera belleza de una mujer se refleja en su alma”. Por Susana del Pino

Audrey Hepburn

«En memoria de Audrey Hepburn, una mujer elegante, sencilla y carismática para quien lo más importante en la vida era ser feliz y dar amor»

Recordaba alguno de mis viajes a La Ciudad Eterna en el que un recorrido en moto con un amigo romano, que utilizaba este vehículo ante el caótico tráfico del centro de la ciudad, me hizo sentir una gran emoción al contemplar mi querida Roma y a la vez traía a mi memoria la secuencia de Audrey Hepburn junto al magnífico Gregory Peck en la famosa película Vacaciones en Roma. “¡Vacanze romane!” decía yo en voz alta mientras disfrutaba de esos itinerarios que me envolvían en la maravillosa atmósfera romana.

 

La actriz ha sido para mí siempre admirada tanto por su trabajo, su calidad humana y la elegancia innata que hizo de ella uno de las figuras más carismáticas del mundo del cine. Esos momentos en el motorino, forman parte de mi historia más personal y su recuerdo siempre me hace feliz.

 

Vacaciones en Roma fue la película que cambió la vida de Audrey Hepburn y también según afirmó la actriz en cierta ocasión la más querida para ella y seguramente una de las preferidas para muchos amantes del cine. Por su interpretación recibió un Oscar como mejor actriz principal en 1954.

Vacaciones en Roma

Audrey Hepburn (1929-1993), cuyo verdadero nombre era Edda Kathleen Van Heemstra Hepburn-Ruston, nació en Bélgica en el seno de una familia de la alta sociedad, su madre era baronesa y su padre banquero. Pasó su infancia en Holanda y más tarde se trasladaría a Reino Unido. El divorcio de sus padres le afectó profundamente. Su padre, simpatizante del partido nazi, acabó abandonando a la actriz y a su madre. Sin embargo, pasados los años, ella lo buscó y le ayudó económicamente hasta su muerte, ya que tras el desenlace de la guerra su vida fue difícil, lo que demuestra la gran calidad humana de Audrey Hepburn.

 

No fue fácil tampoco para ella la situación histórica que le tocó vivir, ya que con tan solo diez años comienza la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana de Holanda en mayo de 1940 con los horrores que ello traería. Conocer la historia de Ana Frank, que contaba con su misma edad al inicio de la guerra le impactó hasta tal punto que rechazó la oferta que le hicieron para una película sobre la experiencia que vivió la joven Ana, no podía hacerlo, no se sentía capaz porque se identificaba mucho con su historia.

 

Amaba la danza y desde muy joven recibió clases como bailarina que más adelante compaginó con sus estudios de arte dramático. La situación tras la guerra no era fácil para su familia, por lo que buscó trabajo como modelo y en pequeñas productoras en las que interpretó varios papeles hasta que en 1953 William Wyler (1902-1981), director de títulos tan emblemáticos como Ben-Hur, pensó en ella para el papel de la princesa Anna, protagonista de la ya citada Vacanze Romane.

 

Tras el éxito junto a Gregory Peck, se sucedieron otros títulos que tendrían también gran popularidad como Sabrina (1954), Guerra y Paz (1956), Una cara con ángel (1956) o la que sería muy relevante para la actriz, galardonada con el premio Bafta, Historia de una monja (1959), ya que la protagonista es belga al igual que ella y en el transcurso de la película estalla la Segunda Guerra Mundial, una etapa histórica que le marcaría para siempre.

 

Desayuno con diamantes es otro de los grandes éxitos de la filmografía del siglo XX. Muchos guardamos en la retina la imagen de esa mujer atractiva y con estilo que observa el escaparate de la famosa joyería Tiffany´s en la célebre Quinta Avenida de Nueva York. La historia, basada en la novela del escritor Truman Capote (1924-1984), es tratada con elegancia tras algunas modificaciones hechas del texto original en su adaptación al cine.

 

My Fair Lady (1964) , Charade (1963), Dos en la carretera y Robin y Marian (1976) serán entre otros, nuevos éxitos en su carrera. En 1979 protagonizó Lazos de sangre y será en 1989 cuando interpreta su último papel cinematográfico en la película Always, dirigida por Steven Spielberg.

Audrey Hepburn recibió numerosos premios y nominaciones. En la imagen el Oscar por Vacaciones en Roma

Recibió numerosos premios y nominaciones a lo largo de su carrera y fue en vida una actriz respetada y querida. Forma parte de un reducido número de artistas en el mundo (no llegan a la veintena) que han sido galardonados con cuatro premios en concreto : Emmy, Grammy, Oscar y Tony y a los que se les designa con el nombre EGOT, palabra formada por las cuatro iniciales de dichos premios. Ha sido considerada junto a Katherine Hepburn y Bette Davis como una de las tres mejores actrices del cine norteamericano por el American Film Institute.

 

Se casó con Mel Ferrer, también actor, en la década de los cincuenta con quien tuvo un hijo, Sean Ferrer que actualmente gestiona la Fundación Audrey Hepburn Chilhood. La bonita historia de amor que vivieron durante años terminó finalmente en divorcio y la actriz volvió a casarse con un médico romano, Andrea Dotti con el que lamentablemente vivió un matrimonio infeliz aunque con la dicha de volver a ser madre nuevamente de su hijo Luca, algo muy importante para ella ya que en su primer matrimonio había sufrido varios abortos.

 

Sentimentalmente Audrey Hepburn no se sintió afortunada y experimentó una profunda frustración a nivel personal. Durante algunos años, se volcó en el cuidado de sus hijos y desde muy joven se involucró con las causas humanitarias, actividad que incrementó tras el fracaso de sus dos matrimonios.

Audrey Hepburn embajadora de Unicef

Trabajó con Unicef por los derechos de los más necesitados y estuvo especialmente sensibilizada con la importancia de la nutrición en los niños de los países más pobres del mundo. En 1988 fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de Unicef y hasta su fallecimiento dedicó su vida a esta causa con su apoyo económico y emocional.

 

Los últimos trece años de su vida los pasó junto a Robert Wolders (1936-2018), también actor y director de cine, de quien la propia actriz dijo: “Me hizo vivir de nuevo y darme cuenta de que no todo se había terminado para mi”. Vivieron una bella historia de amor en la que Audrey Hepburn conoció el amor incondicional, compartió intereses sobre las cosas esenciales que forman parte de la vida y tuvo de él todo el apoyo que necesitó ante la difícil enfermedad que le tocó vivir y por la que falleció en 1993.

 

El pasado veinte de enero se ha cumplido el trigésimo aniversario de su muerte que tuvo lugar en la localidad suiza de Tolochenaz, donde vivió los últimos años de su vida.

 

Valga como homenaje este artículo en su memoria. Una mujer elegante, sencilla y carismática para quien lo más importante en la vida era ser feliz y dar amor.

En memoria de Audrey Hepburn

 

 

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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