La paseata

Con una paseata se anda y, por tanto,  se ve  más que con el paseo. En esta comenzaremos a descifrar  en qué consiste ese valor añadido que propicia la largueza  y la profundidad. Tenemos un destino. Vamos camino de la casa de los maquis. Ese lugar utópico que nos procurará la felicidad. Nuestros sueños.

 

El camino, la paseata, como todos, nos proporcionará conocimiento. Nos permitirá deslindar la información del ruido. Tarea utópica, porque hoy, una legión de profesionales del periodismo ha perdido la brújula del sentido y, etiquetados, no les molesta ni les inquieta producir ruido. Es mas, hay muchos, podría nominar a algunos, que publican medias verdades, o directamente falsean deliberadamente  la verdad, por “interés superior”, motivaciones políticas y auto éticas. Deberían estar en el infierno, el infierno de los periodistas, pero nuestra sociedad les premia por su descaro y compromiso con una parcelita de  poder.

La paseata no señalará con el dedo, porque es de mala educación, pero pretende mostrar todas las señales que permitan encontrar, en esa selva dela información, el verdadero camino para llegar a la casa de los maquis. Y no vamos solos.

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