(IV) Don Rodrigo en Valencia… Y los colorines “gays per la transexualitat feliç” de los bancos públicos

Habiéndose apeado don Rodrigo del infernal autobús donde fue multado por abrir sus largas piernas (tiene cojones el asunto) el hidalgo se encontraba muy nervioso. Procuró descansar y tranquilizarse. En modo alguno quería palmarla en aquella tierra de infames, horteras, infieles herejes y demás chusma en la que se había convertido Valencia.

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