«Sánchez no tiene perdón, ni de Dios, ni de los españoles, lo que está cometiendo con Ceuta lo tiene que pagar muy caro».
(35) 500 Palabras: Crónicas de la puta izquierda (1º Parte). Por Antonio E.

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«Sánchez no tiene perdón, ni de Dios, ni de los españoles, lo que está cometiendo con Ceuta lo tiene que pagar muy caro».

«Si alguna vez se plantea una gran movilización social, tendría bastante más sentido discutir sobre el coste de vivir que exclusivamente sobre el coste de alquilar».

«Siempre dije, y escrito está, que este sujeto está incapacitado para celebrar elecciones limpias y plenamente democráticas».

«El felón nos tutea, se atribuye la mayoría social e insulta al parlamento».

¡Hay amores imposibles! Salvo claro está, que se trate de una pintura como esta de Frederick Leighton titulada El pescador y la sirena.

«De Sánchez no se trata de fiarse. Se trata de exigir garantías. Y frente a Sánchez, PP y Vox tampoco pueden dormirse».

«En la última legislatura se retorció el resultado electoral hasta configurar la que se ha ganado a pulso el nombre de mayoría Frankenstein frente populista».

«Las gentes están en las calles. ¿Todas las gentes? O solo una parte de ellas».

«¿Qué podemos esperar de quienes deberían resolver lo de la vivienda y la inmigración cuando son coleccionistas de casas, plazas de garaje, chachas y chóferes?» .

Lunes y os traigo Dolor, una obra de pintura de Morteza katouzian que unida a mis letras, espero os faciliten unos minutos de reflexión.

«Esperamos la aparición de Su Sanchidad este lunes en algún video mostrándonos su recomendación de la playlist de invierno».

En esta poesía podrás encontrar 66 títulos de canciones de Manzanita. El promedio de títulos por estrofa, es de 6.

«Las sibilas de Miguel Ángel son el testimonio de la belleza que se propagan en el tiempo y nos recuerdan que el hombre, desde siempre, ha mirado más allá de lo visible, buscando la luz de lo intangible».

«Qué gran pueblo, el cartagenero, si tuviera buen señor, porque no lo tiene, y parece que tampoco lo tendrá, en su Alcaldía, ni por supuesto en su Región».

¿Cuánto debe quedar de uno mismo en una obra para poder seguir diciendo honestamente: esto lo he escrito yo?