nuestra milenaria Hispania y más que centenaria España se debate estos días en convertirse en una nación a plazos o romperse y quedar hecha retazos
De una España a plazos a esa otra, que puede romperse y quedar hecha retazos. Así estamos

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nuestra milenaria Hispania y más que centenaria España se debate estos días en convertirse en una nación a plazos o romperse y quedar hecha retazos

«Pitágoras decía: “Educa a los niños y no tendrás que castigar a los hombres” y algunos malnacidos lo cambiaron por “Adoctrina al niño y tendrás fieles …

Una auténtica “peineta” al independentismo y, en definitiva, un canto a la esperanza que dejaba muestra del españolismo de esa mayoría de españoles que, curiosamente, sólo se manifiesta ya en el deporte

Y para completar un inicio de curso que se presenta interesante, dos metamorfosis periodísticas sin pasar por “crisálidas”

La llamada Declaración de Granada -ahora desempolvada- no fue más que una huida hacia delante de unos indocumentados a los que les va la vida en ello

Escribía este artículo el sábado, mientras veía -en TVE- las imágenes del previsible espectáculo que montaron las huestes nacionalistas, «distribuidas» por TV3 al resto …

Hace años -demasiados ya- el mundo occidental sufre los ataques de unos fanáticos que, bajo el paraguas del Islam, pretenden justificar su adoctrinada locura de la guerra santa

Participaba el lunes pasado, como despedida de este curso, en una entretenida comida -y no menos larga sobremesa- con tres muy buenos amigos, miembros, …

En los últimos días hemos podido comprobar que la -en los últimos años- tan manida frase de «En España no cabe un tonto más» se sigue superando con creces y estirando la sufrida piel de toro. Siguen cabiendo más tontos, o los mismos abundando en sus tonterías, que tanto da con vacaciones o no.

Pues sí, entre estos dos conceptos, derecho y obligación -en teoría, no incompatibles, pero en este caso bastante antagónicos-, parece estar la acuciante situación que se está dibujando en la España de hoy desde hace bastantes años y que se torna especialmente preocupante desde que, hace ya casi tres, el entonces “molt honorable” -más bien muy despreciable y bastante miserable- Arturo Mas, se sacó de la manga esa especie de “referéndum” de cartón que, con “mezquindad y alevosía”, organizó de forma unilateral el pasado 9 de Noviembre de 2014 en Cataluña para ejercer el supuesto “derecho a decidir” que esa parte de catalanes separatistas -lamentablemente, más numerosa cada día – demanda, ante la pasividad de los diferentes gobiernos, socialistas y populares, reacios a cumplir las leyes que los respaldan -estos últimos-, cuando no, apoyándose interesadamente -unos y otros- en el nacionalismo, para conseguir consolidar lo que las urnas no le dieron con claridad.

Escuchaba hace unos días un nuevo exabrupto -más conocidos como Carmenadas- de la “abuela laica” -no confundir con ‘balalaica’, esa especie de guitarra rusa, a la que también me recordó el título, si se pronuncia un poco deprisa-, esa señora que, por mor de los pactos contra el electorado, “dirige” -es un decir- el Ayuntamiento de la Capital de España desde que las huestes de Pedro Sánchez, encabezadas entonces en Madrid por el singular Antonio Miguel Carmona

Vimos hace pocos días el “renacimiento” de la peor opción que, como español, podía esperarse en el “histórico” Partido Socialista Obrero Español, PSOE, un partido que, dicen ellos –bien aleccionados-, tiene ciento treinta y ocho años de “historia”, eufemismo con el que sustituyen “antigüedad”, que no es, precisamente, sinónima.

Asistí el pasado sábado 17 a la presentación de la Plataforma AVANZA, que llenó el patio de butacas y anfiteatro del Cine Capitol, en la madrileña Gran Vía, con un aforo aproximado a las mil trescientas personas. Creo que se puede llamar éxito a esta primera aparición en público.

Cuando se cumplen cuarenta años de aquel 15 de Junio de 1977, fecha de las primeras elecciones democráticas celebradas en España tras un periodo de dictadura militar de otros casi cuarenta -tal vez totalitaria durante la primera década (esa no la viví); autoritaria, pero con visión de desarrollo y futuro después (lo que sí viví y, por tanto, puedo asegurar) y, sin duda, absolutamente light los últimos cinco años (de aquellos polvos, en parte, estos lodos)-, hemos vivido, en sus vísperas, casi de todo, prueba de en lo que se ha convertido un buen deseo muy mal llevado a la práctica, la transición pacífica y la integración de todas las tendencias políticas -incluso de las causantes directas de la mayor tragedia por la que pasó España en la Edad Contemporánea (si no en toda su Historia), la Guerra Civil-.