Cuando un amigo se va. Por Jorge R. Rueda

"Cuando un amigo se va": la canción que Alberto Cortez escribió para su padre y se convirtió en un himno
“Cuando un amigo se va”: la canción que Alberto Cortez escribió para su padre y se convirtió en un himno

“Hasta que le escuché a él. La canción; cuando un amigo se va. El nombre, que ya no olvidaría jamás; Alberto Cortez. Era una melodía sencilla, cálida y emotiva…”

Yo era joven, muy joven, Tan solo un niño, en realidad. Quizás demasiado como para sentir interés por la poesía o poseer la capacidad para entenderla y apreciarla. Sin embargo, me apasionaba la música, y solía escuchar los discos que mis hermanos mayores traían a casa. Mayoritariamente éxitos del pop y rock en formato single y LPs recopilatorios de temas famosos del cine. La mayoría, canciones en inglés que no entendía lo que decían, pero tampoco me importaba demasiado. La melodía, y el sonido de los instrumentos, era para mí más importante que lo que quisiera decirme su interprete.

Hasta que le escuché a él. La canción; cuando un amigo se va. El nombre, que ya no olvidaría jamás; Alberto Cortez. Era una melodía sencilla, cálida y emotiva, pero lo que por primera vez captó mi interés fue la letra. Hablaba de la amistad, pero sobre todo de la pérdida, algo que yo aún no había experimentado, pero que no tardaría mucho en aprender.

Cuando un amigo se va
queda un espacio vacío,
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo.

Una frase tan simple como cargada de razón, como constataría con los años.

Cuando un amigo se va,
queda un tizón encendido
que no se puede apagar
ni con las aguas de un río.

Metáforas inconmensurables, rotundas, incuestionables. Era mi primer contacto con un lenguaje fascinante que al principio me costaba entender, pero que me atraía de un modo inexplicable. Una manera diferente de tratar con las palabras. Era la poesía. ¡Y llevaba música! No podía haber nada mejor.

En cuanto tuve dinero, fui a comprar una cinta de casette de Alberto Cortez, que aún conservo. Eran canciones con letras de Atahualpa Yupanqui, pero me daba igual, eran igual de hermosas. Fui creciendo y coleccionando su música. Incluso en alguna ocasión me tomé la licencia de robar algunas de sus estrofas, con el noble propósito de conquistar a una muchacha. Si bien, no siempre obtuve el resultado deseado.

Fue compañero de mi infancia, de mi adolescencia y también de mi madurez.

Por eso, mi pequeño homenaje al cantautor, no consiste en ensalzar sus cualidades como compositor, ni como poeta, ni como el enorme artista que todos sabemos que era. Tan solo quiero expresar lo que siento en estos días tras conocer la triste noticia de su muerte.

Cuando un amigo se va
galopando su destino,
empieza el alma a vibrar
porque se llena de frío.

Porque sí, porque hay pérdidas que se sienten como si fueran las de un amigo de verdad. Alguien a quien, a pesar de no haber conocido nunca, sientes como propio. Como si de alguna manera hubiese estado ahí, cerca de ti. Acompañándote con sus versos en momentos de soledad, de tristeza, o de alegría.

Eso era para mí Alberto Cortez. El hombre que quiso volar igual que las gaviotas, pero eso es imposible, ¿o no?

***

los-ausentes

Jorge R. Rueda

Jorge R. Rueda

Nací al principio de mi vida, pero no me di cuenta de ello hasta que cumplí los treinta. Entonces descubrí que el mundo es un lugar hostil y que a través de la literatura tenía la oportunidad de rediseñarlo a mi manera, aunque no sirviera realmente para nada. De lector me convertí en escritor. Soy autor de cinco libros; El don de olvidar y otras historias, La conciencia dormida, Diario de un presunto suicida, Gente corriente y Los Ausentes. Ahora me estoy replanteando volver a ser lector, lo que se me da mucho mejor. Me encanta Nueva York, aunque vivo en Murcia por razones prácticas. Antes crecí y viví en Granada. Suscribo la frase de que uno no es de donde nace, sino de donde pace. Me gusta Mahler, el vino tinto, la cerveza y las bandas sonoras. Los cómics de Batman y la gente corriente. Vivo y dejo vivir.

Un comentario sobre “Cuando un amigo se va. Por Jorge R. Rueda

  • el 7 abril 2019 a las 11:19
    Permalink

    Si tengo que resumir en una única frase lo que Alberto Cortez significo para mí, querido amigo Jorge, esta sería que “fue el único poeta-cantautor que supo desde el fondo de su alma hacer de su obra una constante oda a las canciones sencillas y a la amistad”.
    Así pues, querido amigo Jorge, muchas gracias por recordarnos en tu artículo quién fue esta gran persona, a la que tuve en una ocasión la oportunidad de verlo y oírlo en directo y de estrecharle la mano.
    Enhorabuena.

    Respuesta

Deja un comentario