Límites del contrato social vs. oligarquía partitocrática. Por Diego Jesús Romero Salado

 

Límites del contrato social vs. oligarquía partitocrática
Límites del contrato social vs. oligarquía partitocrática

“Cierto y verdad, que los pilares del contrato social se sustentan en la necesidad del hombre en sociedad de ceder parte de su libre fuero innato”

En los albores del Nuevo Milenio, en el marco de una sociedad globalizada y teledirigida por los medios de información digitales, me preguntaba qué logros hemos conseguido en estos primeros decenios del S. XXI; y, me pregunto, si la sociedad civil, en su conjunto, ha visto cumplido aquel “sueño” del siglo pasado que tanto oíamos de boca de la clase política, sí aquel “maná” del que sólo queda un sibilante eco, y del que no se sabe si sobrevive o ya yace como los huesos quebrantados: me refiero al Estado del Bienestar. ¿O quizás -”ironía on”- forma parte de los fines y objetivos de la Agenda 2030? Me temo que no. Cómo aprendí de un viejo maestro, mejor persona y gran jurista, del que tuve el honor de ser discípulo, cada vez que se reforman leyes de protección social y laboral, malo: -”Diego, siempre es para recortar derechos; nunca, para ampliar”. (sic).

Cierto y verdad, que los pilares del contrato social se sustentan en la necesidad del hombre en sociedad de ceder parte de su libre fuero “innato” inherente al nacimiento del ser -parcela sagrada del libre albedrío inherente a la persona humana, del que según san Agustín estamos dotados todos por mediación de Dios- a favor de la comunidad de seres humanos de la que formamos parte, y, en ello, radica la razón ontológica del establecimiento de normas, cuyo conjunto forman y constituyen el ordenamiento jurídico: ‘ubi homo ibi societas; ubi societas, ibi ius; ergo: ubi homo, ibi ius‘.

En efecto, de no existir la regulación legal de la vida del hombre en sociedad, estaríamos abocados a la anarquía; si bien, la anarquía puede ser idealizada en teoría como ideal, no es menos cierto que resultaría utópica. De tal manera que la ordenación legal de la sociedad civil se hace imprescindible y, por tanto, necesaria para la vida en comunidad, pero cuáles son los límites del soberano, hoy en día representado por una oligarquía de partidos políticos más preocupados por lo que dicen las encuestas electorales que por los problemas reales de la sociedad civil. Por supuesto, no existe otra fórmula democrática de representación indirecta de los ciudadanos que el sistema partidos, pues la democracia directa nos llevaría a un sistema asambleario, si bien, existe desarrollado el derecho de petición (ex. art. 29 de la Constitución Española) y el trámite de audiencia de ciertos colectivos en nuestras más recientes leyes.

También existe regulada la fórmula de los partidos que no forman parte del gobierno de presentar proposiciones no de ley (PNL), las que suelen acabar en olvidadas y en “papel mojado”.

De igual manera, son los representantes de los partidos políticos los que suelen votar cuestiones que atañen directa o indirectamente a cambios en el modelo de sociedad civil, olvidándose de aquellos ciudadanos que depositaron su voto en este u otro partido político. Pero, ¿por qué no se someten a referéndum cuestiones clave con más frecuencia, tal y como ocurrió con el referéndum de la entrada de España en la OTAN?

Lo mismo podía haberse hecho respecto de la mayor cesión de soberanía que puede efectuar un estado libre y soberano –en clave de Derecho Internacional-, cuál es la cesión de su moneda, en nuestro caso de la peseta: ¿por qué no se sometió a referéndum? Es que la soberanía nacional no reside en el pueblo sólo y exclusivamente para cuando les interesa a los partidos políticos para que obtengan representación parlamentaria.

El 2 de Mayo, de Eugenio Lucas Velázquez. Está expuesto en el Museo de Bellas Artes de Budapest, Hungría
El 2 de Mayo, de Eugenio Lucas Velázquez. Está expuesto en el Museo de Bellas Artes de Budapest, Hungría

“No olvidemos nuestra historia y miremos a aquel glorioso 2 de mayo de 1808, porque si la sociedad civil no se implica seremos devorados”

¿Me preguntarán los lectores si soy pro Spexit? Y algunos me dirán que salir ahora de la moneda única -lo que, algunos confunden con salirse de la UE, que, por cierto, no es igual- sería un batacazo para la economía española. Pues a aquellos les aclaro que se fijen en el Brexit o en aquellas economías de países que forman parte de la UE que, sin embargo, conservan su propia moneda. Y, además, les diría que si, hoy por hoy, con el euro viven mejor que con la peseta: pero, por qué creen ustedes, queridos compatriotas, que España no puede diseñar su propia política económica sin estar tutelada por el Banco Central Europeo (BCE) o es que no se dan cuenta que nos hemos convertido en una colonia económica de las políticas que interesan a las élites financieras. Estimados compatriotas, es que no es cierto que necesitamos permiso de arriba hasta para elegir qué vacuna tenemos que ponernos.

En definitiva, felicitémonos por lo logrado: paro, desaparición de las clases medias, empobrecimiento, quiebra de la Seguridad Social, abaratamiento del despido, más desigualdades sociales, falsos autónomos, confiscación tributaria, etc. Todo ello, mientras unos pocos en los que usted y yo cada cierto tiempo depositamos nuestro voto viven placenteramente -y, así, llevan más de 40 años- y a diferencia del estadista que piensa en el futuro de las generaciones venideras, sólo piensan en las próximas elecciones. No olvidemos nuestra historia y miremos a aquel glorioso 2 de mayo de 1808, porque si la sociedad civil no se implica más en el futuro de nuestra nación en la que andamos dispersos como los que carecen de patria -recordemos que sólo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener patria-, seremos devorados por el monstruo del Leviatán: “alea jacta est”.

Diego J. Romero Salado

Licenciado en Derecho y Diplomado en RRLL (Graduado Social). Programa Superior de Práctica Jurídica Forense y Asesoría Jurídica (ICIDE- centro homologado por el CGAE), obteniendo el certificado CAP (Consejo General de la Abogacía Española). Máster en Mediación Familiar, acreditación oficial homologada por la Junta de Andalucía e impartida por el ICIDE. Postgrado en Mediación Civil y Mercantil por la Universidad CEU San Pablo. Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales (Especialidades en Seguridad en el Trabajo y Ergonomía y Psicosociología Aplicada). Medalla de plata al mérito profesional otorgada por el Colegio Oficial de Graduados Sociales de Sevilla y colectiva al Mérito al Trabajo, categoría de oro. Letrado del turno de oficio del Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla. Graduado Social colegiado del Excmo. Colegio Oficial de Graduados Sociales de Sevilla y vocal del consejo de redacción de la revista 'Justicia Social' del referido colegio. Tutor-colaborador de prácticas externas de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla desde 2010, colaborando con los departamentos de Derecho Civil y Penal y Procesal en la impartición del practicum.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: