Celia Cruz, la gran figura femenina de la salsa en el mundo. Por Rafael Gómez de Marcos

Celia Cruz
 

“Mas allá de la salsa que la catapultó, hoy vamos a escucharla con Te Busco un tema del gran Víctor Víctor que Celia Cruz inmortalizó”

 
Tiene su propia calle en Nueva York, la ciudad que la vio cantar incontables veces y donde descansa en paz. Si te pones a mirar lo que logró, de dónde salió y dónde llegó, no puedes hacer otra cosa que admirarla.
 
Celia Cruz llegó a Estados Unidos en 1960, un año después de la revolución cubana. Grabó más de 70 discos, tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y en 1994 recibió la Medalla Nacional de las Artes, el mayor reconocimiento gubernamental a un artista en este país.
 
Mujer, negra y pobre, tres obstáculos para una intérprete de la Cuba de mediados del siglo XX que no la impidieron convertirse en la gran figura femenina de la salsa en el mundo. Todos los que la conocieron coinciden en su carácter. Hablan de su sencillez, de su determinación y disciplina, salió del pueblo y le cantó al pueblo; asumiendo que tenía que defender Cuba donde fuera, de igual manera pensaba Willy Chirino, otro grande orgullo de Cuba. Los dos forman parte de la cultura cubana, fundamentalmente para el exilio, debido a su sostenida posición de rechazo al régimen castrista.
 
Pero hoy no la vamos a escuchar en su ritmo salsero, sino en otra faceta, que a mí es la que más me gusta, vamos a hacerlo con “Te Busco” un tema del gran Víctor Víctor que Celia Cruz inmortalizó.
 
“En cualquier huella te persigo, en una sombra te dibujo, huellas y sombras que se pierden, la suerte no vino conmigo… No hago más que rebuscar paisajes conocidos, en lugares tan extraños, que no puedo dar contigo…”
 

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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