Epístolas de ida y vuelta, “vacaciones” sospechosas y saldos Sánchez, que estamos en agosto. Por Antonio de la Torre

Epístolas de ida y vuelta, “vacaciones” sospechosas y saldos Sánchez, que estamos en agosto

«Hay temas que no pueden pasar inadvertidos en este mes de agosto, de resaca electoral por la gracia del autócrata motorista»

Pensaba esta semana aparcar la política y reflexionar sobre otro de los mantras recurrentes del sistema y sus medios, el calor de siempre, disfrazado ahora de “alertas de colores” para seguir el dictado de la ONU, el Foro de Sao Paulo y su constructo, la Agenda 2030, y demás organizaciones inútiles como la OMS, todas al mayor servicio de la causa: “Tener acongojado al personal aborregado, al que llevamos más de sesenta años modelando”. Pero la actualidad manda y pese a que esos mismos medios de manipulación masiva sólo nos hablan a todas horas de los 40º en Córdoba –“sorprendentes” para los que somos de allí– y las posibles imputaciones de Donald Trump –problema vital para los españoles–, hay temas que no pueden pasar inadvertidos en este mes de agosto, de resaca electoral por la “gracia del autócrata motorista”. 

Empezó la semana –o terminó la anterior, según se mire– con la misiva del ganador de las elecciones, que no se olvide, Alberto Núñez Feijoo (según Juan Manuel de Prada no se acentúa la primera o) al perdedor de las mismas, Pedro Sánchez Pérez-Castejón –algún antepasado materno ya era narcisista, y lo de Pérez a secas le debió parecer poco–, que tampoco debe olvidarse. Pero desde la misma noche electoral empezó la maquinaria sanchista, con sus medios afines (casi todos) a querer dar la vuelta a los resultados, al no haber sido los que vaticinaban las encuestas. Al hilo de esta misiva, permítaseme la broma, lo primero que me vino a la cabeza fueron las numerosas cartas de San Pablo a Romanos, Corintios, Efesios…, de las que nunca se supo que tuvieran respuesta. Porque, la verdad, no pensaba que el presimiente respondiera, aunque, al final, lo hizo, “diligentemente”, el mismo día, eso sí, al más puro estilo sanchista, con su soberbia, prepotencia y desprecio habituales. 

Las dos empiezan con la formalista mentira del “Estimado” –no creo que se estimen lo más mínimo–, pero luego continuaban con muy distinto tono. La primera, desde el normal tuteo –el “Yolanda, Pedro, Pedro, Yolanda”, que vimos en el debate a tres– sólo pretendía establecer un diálogo responsable, en beneficio de la estabilidad política e institucional de España. Insistía en que un factor continuo de gobernabilidad y normalidad… lo ha constituido el reconocimiento de que la fuerza política ganadora… es la que debe gobernar, frente a eventuales combinaciones negativas que polaricen a la sociedad…. Y se despedía insistiendo en su calidad de ganador para conocer tus posiciones y poderte detallar las mías en la responsabilidad que acompaña al candidato de la fuerza política ganadora. Bastante normal. 

Obviamente, a don Narciso Maquiavelo no le debieron gustar esas confianzas y afirmaciones de ganador, y le contestó, sobre la marcha, en un tono diametralmente opuesto. Empezó con la extemporaneidad de sacar a colación al Consejo General del Poder Judicial, única institución judicial importante que todavía no ha podido asaltar. Acercaba después el ascua a su sardina de un nuevo frente popular con sus Frankenstein: Cualquier consideración debe partir del pronunciamiento ciudadano expresado en el voto –137 frente a 121, le recuerdo– y es evidente que la propuesta derogatoria no ha obtenido el respaldo que reclamaba para llevar a cabo su propósito y también insistía en su perversión, avalada por el pactismo contra natura, para mantenerse en el poder: …los principios de la democracia parlamentaria que fija en el ámbito del Congreso de los Diputados el espacio en que deberán articularse las mayorías que permitan la investidura…. Pero dejaba de nuevo muestra de su ignorancia diciendo que …nuestra Constitución es diáfana y así lo estipula claramente en su artículo 99. Me veo en la necesidad de reproducir de nuevo el punto 1 de dicho artículo 99, ya que los otros cuatro no son de fondo: “Después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los Grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno”. 

Después de querer utilizar algunos pactos autonómicos como argumento a su favor, no los que le han favorecido, como era de esperar (Barcelona, Guipúzcoa…), le da la patada final, negándose a la reunión solicitada: …el próximo 17 de agosto, y una vez designado el candidato propuesto por el Jefe del Estado, estaré encantado de reunirme con usted, así como…, dando por supuesto que el propuesto será él y que, por tanto, liderará la ronda de encuentros con el resto de grupos. Vamos, que esta semana, la siguiente y parte de la próxima, “ni estoy ni se me espera”. Conviene recordar lo que decía después de las elecciones de diciembre de 2015 a otro gallego, que sigue valiendo sin más que cambiar el apellido: escucho a Mariano Rajoy abogar por la gran coalición. Yo le digo, Sr. Rajoy, No es No. Por eso, Majestad, hay que dejarlo mal, por el bien de España, por el suyo y por el de la continuidad de la Monarquía. España necesita de nuevo a aquel Rey que dejó clara su postura el 3 de octubre de 2017, tras el fugaz golpe de Estado del nacionalismo catalán. Desde entonces no lo hemos visto fuera de lo formal, el papel gris que le gusta especialmente al socialismo, en ese intento permanente de ninguneo que le dispensa el segundo de a bordo, que quiere ser el primero como sea. 

Otra prueba más del destacado “talante democrático” de nuestro narcisista presimiente ha sido su reacción ante la pérdida de un escaño, en Madrid, que ha ido a parar al PP, tras el recuento de los votos CERA. Se ha ido a reclamar el recuento de los votos nulos de esa región ante la Junta Electoral Provincial, que desestimó tal pretensión, y no ha dudado en subir otro peldaño para reclamarlo ante la JE Central, que parece que hará lo mismo, si no lo ha hecho ya. Y por si quedaban dudas de su “respeto” a las urnas, el showman nos dejó un vídeo dirigido a sus fieles, de esos que criticaba a Mariano Rajoy, o sea, un “plasma”, sin periodistas incordios que pregunten, en el que, en tono predicador, considerándose ya candidato in péctore, nos decía que Toca ahora traducir esa mayoría social –es decir la Frankenstein anticonstitucional– en una mayoría parlamentaria en el Congreso de los diputados y es lo que vamos a hacer en cuanto se constituyan las Cortes, trabajar para lograr una investidura que nos permita seguir avanzando cuatro años más. Es decir, prostituir de nuevo la voluntad de las urnas, aunque en esta ocasión sus fieles votantes no podrán decir que los engañó y este meme que circula por las redes sociales resume en dos frases la justificación del resultado electoral: decía una mujer a su pareja: “No tenemos luz, ni comida ni trabajo y esto pinta que va a peor”, y él le respondía sonriente: “¡Sí, pero… al menos, no gobierna la derecha”. Porque el 23-J, 7’7 MM de españoles lo votaron sabiendo cuáles habían sido sus socios de legislatura, además de Podemos en el desgobierno, ERC, BILDU y, según conviniera, los nacionalistas de extrema derecha, PNV y JxC que, si es para prebendas, no les importa apoyar al socialcomunismo y a la extrema izquierda.  

Todo sea por destruir España, como ya lo intentaron hacer en 1934, por no ir más lejos. Ya veremos ahora cuál es la tarifa del fugado “Pico del Monte” que quiere hacer su Waterloo siglo XXI con una victoria triunfal sobre el que no descansaría, tampoco, hasta “traer a los fugados a España para que respondan ante la Justicia”, o algo parecido. Porque el todavía líder de Junt´s per Catalunya, decía en una entrevista no hace mucho al respecto que: “Pedro Sánchez no será presidente con los votos de Junts. No puede serlo”. Y a la pregunta de ¿Por qué? Respondía que Porque Pedro Sánchez miente e incumple. Y remachaba: “¿Qué sentido tiene para nosotros hacer presidente a un mentiroso y un incumplidor?”. Y por si no se le entendía bien, apostillaba: Es que, si tienes delante a un tío al que no le comprarías un coche de segunda mano… no se puede negociar con este señor sin tomar todas las precauciones. Y, aunque es cierto que estos señores no suelen mentir, no lo es menos que son anticonstitucionalistas y enemigos de una España fuerte y unida y que el interlocutor ya ha dado muestras de no tener reparo en dar lo que sea por seguir en el poder, por lo que pese a la dificultad aparente del apoyo de la extrema derecha nacionalista catalana, insisto en lo de extrema derecha, no sería nada sorprendente que al final se sellara el apoyo también e este partido y se diera la paradoja de que el prófugo, que también desveló haber sido tentado por algunos miembros del PSOE para simular una entrega y un breve periodo de prisión para recibir también el indulto que ya recibieran sus compañeros golpistas. Y ya se extiende por las redes el eslogan sustituto del que tanto les disgustaba de Chapote, en este caso con otro pareado un poco más largo: Pedro Sánchez Pérez-Castejón, ¡que te vote Puigdemont. Y no descartemos que lo hará. Aunque, si el precio a pagar fuera demasiado alto, y no se ajusta a esos “saldos Sánchez” de un agosto en rebajas, esos “Amnistía y referéndum” que pretenden unos y otros, podría ser que, como decía en mi artículo anterior, el traidor presimiente utilice como argumento que convoca nuevas elecciones para demostrar su cumplimiento de la Constitución, que no permite aceptar las condiciones de Puigdemont para su apoyo.

No quiero dejar de referirme, aunque sea muy brevemente, al sorprendente giro vacacional de la familia presidencial a la que toda España hacía en la residencia real de La Mareta, en Lanzarote. De pronto aparece encabezada por el “amigo” de Mohamed VI, debe serlo a juzgar por el regalo del Sahara, sobre el que todavía no ha dado explicación, paseando con la gorra por Marrakech. Sorpresa que, fuentes oficiales de la Moncloa, se apresuraron a justificar calificando de ”viaje privado, que se pagaba el viajero de su bolsillo, avión regular incluido”. Acabaremos sabiendo, no por la inexistente transparencia del personaje, sino por alguna filtración, cuanto ha habido de privado y cuanto de público, escoltas incluidos, en el viaje familiar, per me viene a la cabeza, sin animo de ser malpensado, Dios me libre, eso de “Excusatio non petita…”. Seguro que, entre otras cosas, este “sacrificado patriota” habrá ido para interesarse en directo por los problemas de la frontera sur de Europa, Melilla, cuya valla asaltan, y hacia donde van auténticas columnas de hombres subsaharianos que atraviesan Marruecos con permiso del rey alauí, al que rinde pleitesía y con el que, seguramente, empezará su ronda de contactos.

Termino recordando que el próximo 13 de Septiembre se cumplirá un siglo del comienzo de la Dictadura (con Rey) del capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera y Orbaneja. Y sobrevino, curiosamente, como consecuencia, entre otros, de los problemas con Marruecos –otros muy distintos, sin duda (desastre de Annual, guerra del Riff, corrupción militar…), pero con el vecino del Sur como actor principal (Protectorado español entonces)–. Al día siguiente, “el gobierno legítimo –no sé si tan deslegitimado como el actual– pidió al Rey (Alfonso XIII, bisabuelo de nuestro Felipe VI) la destitución de los sublevados y la convocatoria de las Cortes Generales, pero el monarca no apoyó la medida y fue el Gobierno el que tuvo que dimitir”. Después, “Alfonso XIII nombró a Primo de Rivera presidente del Gobierno”. Por cierto que en el manifiesto de los sublevados se invocó la “salvación de España de «los profesionales de la política»” ¿nos suena? Y, en una entrevista publicada el 24 de enero de 1924 por el diario británico Daily Mail, Alfonso XIII justificó su decisión: Yo acepté la Dictadura militar porque España y el Ejército la quisieron para acabar con la anarquía, el desenfreno parlamentario y la debilidad claudicante de los hombres políticos. La acepté como Italia tuvo que acogerse al fascismo porque el comunismo era su inmediata amenaza. Y porque había que emplear una terapéutica enérgica sobre los tumores malignos que padecíamos en la Península y en África.

Ahí lo dejo, Majestad, y para “desmemoriados históricos y democráticos”, u otros interesados.

Y si no recuerdo mal, me parece que sólo cuando España ha tenido monarcas fuertes, Reyes Católicos, Carlos I y Felipe II –creo que no hubo ninguno más que se pueda calificar así– o gobernantes autoritarios con criterio y sentido de Estado se ha producido verdadero progreso en nuestro país –matizo esto porque, para autoritario sin criterio ni sentido de Estado, ya tenemos a nuestro Pedro Antonio Plagio cum Fraude PinócHEZ…–. 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

Artículos recomendados

Deja un comentario