¡MUY BUENOS DÍAS!
Nos adentramos en el jueves, y La Paseata abre sus puertas y ventanas con un paisaje armonioso donde la calidez que transmite, evoca a encontrar una paz silenciosa entre tanto barullo como el que se está viviendo. Hoy, cuento con la colaboración de Antonio E. , del que habréis podido leer sus artículos en esta misma revista.
De él tengo que decir que nació en Valladolid y recojo dos pensamientos suyos: «El pueblo que no lucha por su libertad, está muerto» y “Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”.
A continuación veréis una pequeña información del autor de la obra de este lienzo, para pasar después a contaros lo que la pintura nos transmite.
Evgeniy Kakovkin. Moscú – 1953. Se formó en ZNUI (Universidad Popular de Artes por Correspondencia. Continuó en la Facultad de Artes y Pedagógica Gráfica. Fue profesor de bellas artes en Zelenograd (Rusia). Ha realizado exposiciones individuales y colectivas. Pintor. Óleo.

«Viejo molino» Por Antonio E.
Viejo y entrañable molino, de añeja y firme prestancia,
testigo inmortal del paso del tiempo,
testigo inhiesto de innumerables circunstancias.
Cuántos hombres gastados pasaron por tu templo,
templo de mujeres duras y templadas.
Casa de fanegas y granos molidos,
de sacos repletos de harina pura y blanca.
Tu presencia hizo bellos ríos y huertos,
campos secos areniscos
vegas llanuras y páramos yermos.
Fuiste acariciado por vientos aves y costumbres
y te rindieron pleitesía hasta en libros viejos.
Que gran prestancia tienes, viejo molino,
que alegría das al viajero, que sensación tan amarga,
cuando me alejo.
¡Qué grande eres viejo molino!
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«Viejo molino» Por Mila Soyyo
Cómo puede un molino traer los recuerdos de un libro gastado
siendo solo la sombra de lo que unos pocos vivieron un tiempo pasado
y al Quijote no encuentro, Sancho no se ha asomado, El Toboso no es,
Dulcinea ha marchado.
La madera gastada, las aspas en alto, un grano molido, de tanto trabajo
un cansancio perdura, son ya tantos los años, soy un viejo ermitaño
y no son los paseos, son tan solo vivencias, se arriman mis costados
junto a un río, sin aquel caballo.
Y no estoy loco, soy consciente de lo que mis ojos sienten
una tierra trabajada, las manos de mucha gente
pájaros que no confundo, árboles que se me mecen
mientras sigo aquí, no decaigo.
Tal vez el pescador pueda hallar en su caña pescado
o la tranquilidad, que ofrece la paz entre tanto chalado
una brisa a esperar que me llegue al pasar, lo demás queda a un lado
y me digo de nuevo, sin siquiera entenderlo:
Como puedo pensar que soy parte de un libro tan desgastado
si la vida me dio lo que fue parte de mi pasado
tan solo recordar el porqué de un estar sin haberlo ensoñado
y mientras tanto mis aspas, como brazos de gigante, siguen girando.
***
Aquí ponemos fin a este saludo de la mañana, pero antes quiero dar las gracias a Antonio E., por su bonita interpretación de esta pintura; es tan sencillo como dejarse llevar, es tan difícil como poderlo escribir. Agradezco también a Manuel Artero, que lo hace posible.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso jueves y os dejo una reflexión: Siendo hoy , «el día Europeo de Los Sin Techo», pensar por unos segundos como puede hacer una circunstancia, cambiar una forma de vida. Gracias a todos.
MMB

