
«Fray Perico el Epistolar en su tercera carta a los “Borreguenses”, es decir a su rebaño borreguil, es más breve que las dos primeras a los ciudadanos»
Pido disculpas por si algún lector, más sensible, pudiera sentirse ofendido con esta paráfrasis. Nada más lejos de mi intención que comparar la fiebre escribidora de nuestro presimiente PinócHEZ con el mejor comunicador epistolar de la historia cristiana, San Pablo, pero me pareció muy gráfico, y ajustado a Fray Perico y a sus destinatarios.
Y es que, en poco más de una semana, el susodicho nos ha obsequiado con tres misivas, dos a la ciudadanía, una escrita y otra leída en una grabación, y una tercera a su rebaño borreguil, que creo también que es la tercera que les dirige. Esta última, más breve que las dos primeras a los ciudadanos, que tampoco necesitan mucho más para decir amén y aplaudir a su amado “Lidl” y no hay que cansar a los que no leen más allá de las consignas de Producciones Moncloa.
Aunque no recomiendo su lectura, ya lo hice yo para escribir ese artículo, facilito el enlace por si alguno de mis pacientes lectores no quiere perderse nada de un texto tan “sentido y profundo” y, sobre todo, escrito desde la gran “sinceridad” que caracteriza al personaje.
Como no podía esperarse de otra forma de su “inclusivismo” enfermizo, se dirigía a ellos con un “Querido compañero, querida compañera” –en singular, que da un aire más cercano e íntimo–, aunque se dejó al “compañere”, que no sé si habrá gustado a algunos de sus “ministres”.
Dada la fecha en que escribía su epístola, empezaba la misiva con un “Hoy, 2 de mayo”, recordando el segundo aniversario del día –sobre lo que he escrito estos días–, “se cumplen 145 años desde la fundación de nuestro partido”, posiblemente lo único cierto que haya dicho en los últimos diez años que llevamos escuchándolo “cambiar de opinión”. Se ve que la memoria le jugó una mala pasada y no se acordó de que la mitad de esa antigüedad, su partido lo pasó en el mayor de los ostracismos. Un término que nuestro Diccionario de la Real Academia Española define en su primera acepción como “Entre los antiguos atenienses, destierro político” y que no es mucho más generoso en la segunda: “Apartamiento de cualquier responsabilidad o función política o social”.
Hacía después un auténtico ejercicio de imaginación para decirles “A las mujeres y a los hombres del PSOE” –lo pudo sustituir por ‘a los militantes’, pero como no iba a decir ‘militantas’, lo hizo así– “nos gusta imaginar aquella comida clandestina de 25 trabajadores –parece que en el partido de la ‘igualdad’ no debía haber trabajadoras entonces– “y profesionales tan valientes” –como los que salieron por piernas en 1939, se le olvidó añadir–… “Y tan visionarios como para crear un partido que, casi un siglo y medio después, sigue liderando la ampliación de los derechos y las libertades –por eso quiere ahora perseguir a esos “pseudomedios” que no le bailan el agua–, el progreso –el mayor déficit de la zona euro y una deuda pública disparada, que hace que cada español nazca debiendo cerca de 40.000 €– y la justicia social –subsidios a discreción para callar bocas y crear adeptos y adictos al “dinero público que no es de nadie”–.
Salto unos párrafos a los que no merece la pena buscarles alguna réplica, porque no se sostienen pese a sus coletillas de “lucha asimétrica”, estar “del lado de quien no tiene”, haber “sido capaces de mejorar la vida de las personas” –especialmente las suyas, ¿verdad Sr. Bono, Sr. González, Sra. Gómez…?–, “y cambiar la historia de España” –lo intentaron entre 1931 y 1936, que ya sabemos cómo acabó, y siguen intentando, desde 1982, dejar ‘una España que no la conozca ni la madre que la parió’, que dijera Alfonso Guerra, uno de los que ahora parece moderado, y están tratando de cambiarla del todo con sus leyes de memoria histórica y memoria democrática– y mucho blablablá, que se le da tan bien.
Seguía en su realidad virtual diciendo que “Estos días he sentido el apoyo de miles de socialistas, de progresistas, de demócratas” –según su delegado del gobierno en Madrid, unas 12.500, después de a ver fletado 130 autobuses de diferentes puntos de España, que dejan en unos escasos 5.000 a los madrileños que se acercaron a venerar a su alimentador espiritual–. “…yo, como vuestro secretario general, tengo una inmensa deuda de gratitud con todas esas personas, con todos vosotros y vosotras”.
No podía faltar un recuerdo especial para el tocayo de su primer socio de gobierno, en este caso “Pablo Iglesias, nuestro fundador”, que, según él “escribió que el socialismo es la libertad... lo que está en juego -y no solo en España- es la democracia como una forma de convivencia en libertad” –pero sin prensa incómoda– y, como le ha respondido el gobierno argentino después de que su dóberman, el mampoministro Óscar Puente, insultara a su presidente, Javier Milei: “Pedro Sánchez ha puesto en peligro la unidad de España, pactando con separatistas… ha puesto en riesgo a las mujeres españolas permitiendo la inmigración ilegal de quienes atentan contra su integridad física; y ha puesto en peligro a la clase media con sus políticas socialistas que sólo traen pobreza y muerte”.

No faltó su ataque a la malvada derecha, diciendo que “Nuestra democracia, como las del resto del mundo, se enfrenta al avance de una internacional ultraderechista que trata de imponer su agenda regresiva” –no como esa progresista Agenda 2030 que traerá la paz y felicidad universal, cuya insignia luce con tanto orgullo en su solapa–, a la que acusaba después de hacerlo “No mediante el debate de ideas y el contraste de propuestas, sino por la destrucción del adversario” –lo dice el que no ha aceptado una sola propuesta del Partido Popular y ha levantado ‘un muro para que no gobierne nunca’–. Y como era lógico, sacó a relucir el último mantra de Producciones Moncloa, ‘la máquina del fango’ que se ha convertido en el tema de repetición de todos sus corifeos de gobierno y partido junto al de que “fabrican bulos y mentiras”. Lo dice también el que está hundido en el lodo de la corrupción, como también le recuerda en su comunicado el gobierno argentino: “El gobierno de Pedro Sánchez tiene problemas más importantes de los que ocuparse, como las acusaciones de corrupción que caen sobre su esposa…”. Y volvía a reivindicar “…la política limpia. La política del respeto –para ellos, no para los enemigos que son los de la oposición– y la dignidad; la del debate de ideas basado en hechos y no en bulos”, que son para él y su rebaño lo que dicen los que les piden explicaciones sobre las irregularidades de su entorno familiar, pero no lo que le obligan a rectificar sobre los falsos rumores sobre la mujer de Alberto Núñez Feijoo o las denuncias archivadas contra los familiares de la presidente madrileña, Isabel Díaz Ayuso.
Para nuestro Fray Perico el Espistolar, “Los miles de personas que se concentraron el pasado sábado a las puertas de nuestra sede de la calle Ferraz –ya hemos visto los que fueron en realidad–, y los cientos de miles que mostraron su apoyo en cartas, a través de las redes y las casas del pueblo de toda España –dato que sólo el maneja y del que nada se sabe a ciencia cierta–, han enviado un poderoso mensaje de coraje y lucidez a nuestra sociedad: que no estamos dispuestos a asistir impasibles al deterioro y la degradación de nuestra democracia”. Y también este otro: “el PSOE es el partido sistémico de la democracia y la Constitución española”, por eso se ha vendido por siete votos al nacionalismo separatista y golpista queriendo aprobar una ley de amnistía que la rompe y “la modifica por la puerta de atrás”, como ha dicho el presidente del PP. Y lanzaba después el órdago de que “Cuanto más fuerte es la democracia, más fuerte es el PSOE y mayor su capacidad transformadora” que le desmonta en un último párrafo demoledor el ya citado gobierno argentino en su comunicado oficial: “Los argentinos elegimos cambiar el modelo que nos trajo miseria y decadencia. El mismo modelo que aplica el Partido Socialista Obrero Español en su país”. Como diría un castizo, “p’a que vuelvas”.

No se resistió en su carta a los Borreguenses a hacer una referencia a la festividad del 1 de mayo del día anterior, en el que miembros destacados de esa colonia borreguil cosecharon otra derrota destacable, menos de 10.000 fieles acudieron a una llamada en cuya pancarta había más ministros que líderes sindicales que, después del fracaso en la calle, a buen seguro se irían a su actividad preferida, la de pelar frutos del mar, para dar fe de su acreditada fama de “comegambas”.
Terminaba Falconeti su carta, seguramente antes de irse de descanso a Las Marismillas de Doñana, entre mitin y mitin –con el Falcon no hay distancias–, deseando un “¡Feliz aniversario, PSOE!”.
Yo prefiero terminar mi artículo con la última línea del repetido comunicado argentino: “Esperamos que el pueblo español pronto vuelva a elegir vivir en libertad”. Por mi parte, vuelvo a utilizar la despedida de mi buen amigo Luis Antequera, en algunos de sus muy buenos artículos, que les recomiendo: “Que hagan ustedes mucho bien y que no reciban menos”.

