Conversaciones en el andamio. El carajal catalán. Por Francisco Gómez Valencia

El carajal catalán

«El fugado considera que los de Esquerra deben apoyarlo pero la guerra fratricida entre independentistas, está en todo lo alto»

A toro pasado, faltaba ver la reacción de Sánchez y su portavoz del Consejo de ministros para imaginarnos que puede pasar. Según Pilar Alegría, “habrá gobierno en Cataluña, y el de España, durará tres años o más”. Es decir, que ni habrá gobierno en Cataluña, ni el de España, durará tres largos años o más.

Hasta las elecciones, todos los analistas y periodistas hicieron sus quinielas, siendo conscientes de que la política catalana no se basa en criterios lógicos, sino en los intereses particulares de una casta política bien arraigada al medio.

Dicho lo cual, tras escuchar los análisis de Feijóo y Abascal, parece obvio que Puigdemont no será el próximo presidente de Cataluña, no por falta de ganas de que se cumpla eso del “cuanto peor, mejor” (opción muy propia de opositores mediocres), sino porque da la impresión de que ambos se limitan a contarnos su relato de cara a las europeas, trabajando a corto plazo y sin demasiada altura de miras.

La encrucijada de caminos termina donde empiece la salida de ERC, pues estos son los que han salido más perjudicados, teniendo en cuenta que las elecciones las convocaron ellos. Después de la renuncia de Aragonés (aunque sigue siendo el presidente en funciones), parece que se hace cargo Junqueras según la carta pública que compartió ayer. Pese a sus intenciones, estas también están en entredicho, pues solo podrá ejercer como cargo público si la Ley de amnistía entrara en vigor. Y como la Ley será aprobada por el Congreso a finales de mayo, y suspendida judicialmente de inmediato al ser elevada al más alto tribunal europeo, el partido republicano puede quedar descabezado, ya que la secretaria general, Marta Rovira, se encuentra fugada en Suiza.

En cuanto a la gobernabilidad, Illa no será elegido a la primera porque ERC ya ha anunciado que pasa a la oposición, y sólo volver a la confrontación, los volvería a hacer recuperar el terreno perdido. En la segunda elección, cuya mayoría mínima sería suficiente para que el socialista resultara elegido, necesitaría al menos la abstención de los republicanos, aunque no parece, por lo que comenzaría el momento de Puigdemont. 

El proceso catalán terminó con la aplicación del 155

El fugado considera que los de Esquerra deben apoyarlo, aunque tampoco parece, puesto que la guerra fratricida entre independentistas, está en todo lo alto. En cuanto a la opción de que los socialistas se abstuvieran para devolver los favores a Puigdemont, parece que tampoco cobra mucha fuerza, pues eso podría generar un conflicto entre el PSC y el PSOE, lo cual sería sí o sí, un suicidio político, por lo que la repetición electoral cobra cada día más fuerza.

Mientras la Ley de Amnistía queda en suspenso y el gobierno catalán bloqueado al menos hasta septiembre, las elecciones europeas de junio pierden interés. Pese a que el PSOE da la sensación de que las va a perder, lo venderán como un resultado ajeno a los problemas del país, e incidirán en que el resultado no afectará al liderazgo de Sánchez. De esta manera, este continuaría adelante con su legislatura fallida manteniéndose en el poder, simplemente porque sí, y eso, sabemos todos que por su carácter autócrata, le sirve. En cuanto a Puigdemont, la opción de continuar vendiendo a la opinión pública catalana su posible regreso, y alargar así el falso proceso catalán, para presentarse otra vez como candidato en septiembre, parece que tampoco le vendría mal para seguir ganando tiempo. 

El proceso catalán terminó con la aplicación del 155 y la posterior colaboración de los golpistas. Las detenciones y las condenas, marcaron el camino para reconstruir la paz social, y que desde entonces no se haya legislado en favor de la independencia, así lo demuestra. La responsabilidad del bloqueo actual en ambas administraciones, recae sobre quienes han alterado la normalidad legal y social gracias a sus desmanes populistas, por eso solo les queda huir hacia adelante y asumir sus responsabilidades. Respecto a quienes gobiernen España después del sanchismo, deberían aplicar el 155 de manera indefinida, puesto que la sociedad catalana necesita curarse, y su enferma casta política, desaparecer. El nacionalismo y el comunismo debe ser ilegalizado si queremos sobrevivir como una nación con cierta solvencia y soberanía dentro de la UE.

Feliz Día de San Isidro Labrador

Españistán a 15 de mayo de 2024

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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