Conversaciones en el andamio. ¡Fortasec para el zurderío y Almax para el resto! Por Francisco Gómez Valencia

¡Fortasec para el zurderío y Almax para el resto!

Yo soy el león, rugió la bestia en medio de la avenida. Lloran los zurdos sin entender, ‘Panic Show’ a pleno luz del día”.

Así regurgitaba ayer domingo Javier Mileiel azote del zurderío– antes de leer a pies juntillas su discurso en la convención anual de Vox, en el Palacio de Vistalegre ubicado en el castizo barrio madrileño de Carabanchel, cerca de donde debió vivir el padre imaginario del gran Manolito Gafotas. Para mi gusto; pelín soso, seguramente porque los presidentes se deben volver aburridos, y más aún después de lo importante, que es hacer negocios con La Patronal. Y aunque enumeró verdades como puños con perspectiva académica; reconozcámoslo: en un mitin, el tono te deja “ploff”, más aún porque a cada párrafo, se pausaba intencionadamente para recibir el aplauso de rigor. Llámenme loco, pero a mi eso me resulta casi tan cansino, como descifrar a Feijóo. 

Sin duda, algo es evidente y es que el peluca, terminó su momento hinchado de orgullo al comprobar como los patriotas españoles gritaban; “!Argentina, Argentina, Argentina!”, como si los gauchos hubieran ganado de nuevo el mundial de fútbol. 

A mí, lo que me deja frío e intranquilo, es cuando el personal da por buenos los pensamientos del economista de la Escuela Austriaca, Ludwig Heinrich Elder von Mises, citado por Milei, como el que cita a Jesucristo con un porro en la mano. Me cuesta entender que alguien apoye al 100% el liberalismo salvo que sea rico, y me consta que en el electorado de Vox, como en todos los partidos, son minoría, sencillamente porque los ricos, también lo son. Ayer a la parte obrerista del partido mas cercano a los postulados de José Antonio, les tocó hacer de la callada un arte, básicamente porque estamos en Europa, donde o se vive bajo la tutela del Estado socialista, o del Estado social del PP, o en regímenes autocráticos prorusos, o bajo el capitalismo salvaje de la vieja y comunista Rusia.

  • ¡Esto es la hostia tío! ¿Lo estás viendo?

Me preguntó por WhatsApp un cargo del partido de Vox Madrid, mas tonto que el asa de un cubo y del cual y como escribió Cervantes, “de cuyo nombre no quiero acordarme”.

  • Pues en directo no. Verás, es que desde ayer estoy con colitis. Cuestión de prioridades…
  • Jajajaja. ¡No me extraña, os vais a cagar!
  • Ni que lo dudes…

Le contesté resignado a mi suerte. Como si yo hubiera estado afiliado alguna vez en el PP, pensé “pa’mis” adentros… 

Y es que servidor, solo lo ha hecho en las filas verdes y gracias a Rajoy, al bolso de Soraya, y por camaradería con un “tontolaba”, nada menos que seis meses, seis, en los que me enteré de casi todo el percal. De hecho, me ofrecieron amor eterno a cambio de mi masa gris, y de dejarme partir la cara “por Santiago, y por España”, así que con el mismo fervor y descaro, me las piré a la primera de cambio, pasé del tal Santiago, y me quedé  con la España de los curritos de derechas y culturalmente católicos.

Yo no creo en los mesías, y Milei lo es. Es más, los argentinos me da la sensación, que se lo agradecerán volviendo a votar “socialismo o libertad, es decir, algún sucedáneo “pepero” de por allí, porque la gente y la vida es así. La Justicia social, efectivamente es una manifestación cancerígena del aberrante socialcomunismo predominante pero, tampoco a estas alturas nos vamos a poner a defender el capitalismo de Von Mises, o el distributismo de Belloc o Chesterton a tope, puesto que esta última variante por su talante religioso, es mas de meapilas, curatos y vendedores de crecepelo, subidos a un púlpito.

A mí, la versión española, que no me la cambien. La que defiende casi lo mismo, coloca al trabajador en primer lugar, y al espíritu en donde se queden las cuestiones “espirituosas”. Esa donde el Estado, por supuesto a menor escala que el actual, esté sobre todo al servicio de los que menos tienen, interviniendo en defensa propia contra las principales empresas estratégicas, de las que hay que participar obligatoriamente. Es imprescindible, no para ideologizarlas, sino para asegurar el empleo, la rentabilidad y unos servicios mínimamente  dignos. Los que necesitan el Estado, deben estar protegidos por él, aunque sin la necesidad de ser chantajeados continuamente, con el mantra de que viene el lobo. La tan manoseada Justicia social desde la perspectiva socialista es un asco, pero desde la perspectiva de José Antonio, es, fue y será una revelación. Gentes tan dispares como Unamuno, García Lorca, Salvador Dalí, Indalecio Prieto, Pemán, Rosa Chacel, Azorín, Abad de Santillán, Félix Gordón, Arnaud Imatz, Julio Anguita, o Fernando Sánchez Dragó… por citar sólo algunos (ninguno falangista), elogiaron a José Antonio. 

En España, el término medio existe, por eso lo asesinaron, y por eso justo antes de…, dijo: «¿Quién ha podido deciros que yo soy vuestro adversario. Quien os lo haya dicho no tiene razón para afirmarlo. Mi sueño es el de la patria, el pan y la justicia para todos los españoles, pero preferentemente para los que no pueden congraciarse con la patria porque carecen de pan y de justicia. Cuando se va a morir no se miente y yo os digo, antes de que me rompáis el pecho con las balas de vuestros fusiles, que no he sido nunca vuestro enemigo. ¿Por qué vais a querer que yo muera?«

No sé si ahora se entiende mejor lo del andamio y tal…, y no sé  tampoco si por fin, ahora también se comprende la triste rabieta de las izquierdas, abocadas a su propio fracaso cíclico, y autodestrucción recurrente. Así como el temor de la derecha liberal de siempre, sabedora de que en breve le toca su abrasador turno a nivel nacional, tan emocionados como al reo que le cae la perpetua.

Españistán a 20 de mayo del 2024

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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