Die Fuggerei, un excepcional proyecto de viviendas sociales en el siglo XVI. Por Susana del Pino

Die Fuggerei…

«El proyecto Die Fuggerei, iniciado en el siglo XVI aún sigue cumpliendo su función, dando cobijo a las personas que lo necesitan»

Hace poco tiempo, en un precioso viaje a Baviera, tuve la ocasión de conocer un lugar que me cautivó, no solo por su historia, sino por el conjunto arquitectónico, una colonia de viviendas sociales en Ausburgo, Alemania. Es un lugar mágico que además de despertar mi curiosidad, me hizo disfrutar del entorno y reflexionar, ¿por qué no?, sobre asuntos que aún hoy en día siguen siendo fundamentales. 

 

Fundada en 1521 por Jakob Fugger “El Rico” (1459-1525), a quien ayudaron sus hermanos Ulrich y Georg Fugger, en la ciudad alemana de Ausburgo, la colonia de viviendas es conocida como Die Fuggerei en honor al apellido de sus fundadores. 

 

Jakob Fugger, nacido en el seno de una rica familia de comerciantes de Ausburgo, supo desde muy joven, gracias a su inteligencia, su buena disposición para los negocios y a lo aprendido de sus antecesores, convertirse en uno de los más importantes hombres de negocios de su época, llegando a tener una inmensa fortuna que bien se podría equiparar a la de la familia más poderosa e influyente de Florencia, los Médicis.

Jakob Fugger

La familia Fugger aprovechó los recursos naturales y logró monopolizar el negocio del cobre en Europa, pronto su prestigio, así como sus excelentes relaciones en Europa con la monarquía, la nobleza y el papado hicieron que sus negocios crecieran al igual que su prestigio y las relaciones a nivel internacional.

 

Decidió construir una colonia de viviendas que tuviera los servicios necesarios para ser habitadas por ciudadanos de Ausburgo que se encontraran en una situación económica precaria;  para ello, en un terreno de aproximadamente quince mil metros cuadrados encargó el proyecto a Thomas Krebs en el primer tercio del siglo XVI, convirtiéndose así en el primer asentamiento de viviendas sociales en una ciudad.

 

Lo extraordinario de este proyecto no es solo su fundación en el siglo XVI y su historia, sino también su continuidad, puesto que aún hoy en día la fundación de la familia se encarga de su financiación y sigue albergando a personas sin recursos. El alquiler anual asciende hoy en día a lo que equivaldría a un florín renano de la época, esto es 0,88 euros. Actualmente, las tres ramas de la familia Fugger son los que siguen administrando y gestionando Die Fuggerei. Sus reuniones tienen lugar en el edificio de El Decanato con un precioso mirador y la capilla gótica de San Leonardo.

 

Los residentes han de cumplir ciertos requisitos para habitar las viviendas como estar empadronado en Ausburgo, no tener antecedentes penales, encontrarse en una situación económica necesitada pero no por deudas y profesar la fe católica. Adquieren también el compromiso de rezar todos los días por el fundador, su familia y sus descendientes, así como la realización de tareas para la comunidad como jardinería, vigilancia, limpieza o ayuda al párroco.

 

El conjunto engloba ciento cuarenta viviendas donde viven actualmente ciento cincuenta personas en sesenta y siete casas.

Die Fuggerei

En su construcción se plantea un conjunto amurallado con puertas de acceso que bien  podríamos decir que constituye “una ciudad dentro de otra ciudad” en la que además de las viviendas, se proyectó una iglesia, una escuela, una enfermería y lo que se conoce como La casa de madera , Holzhaus, donde se llevaban a cabo los Holzkuren, tratamientos en los que se utilizaba madera de guayaco, importada por la empresa familiar desde América, para combatir la sífilis, enfermedad muy común en esa época.

 

Todo en la colonia estaba perfectamente estudiado para proporcionar  asistencia, comodidad y privacidad, de tal forma que todos los residentes tuvieran entrada propia a su casa, algo importante teniendo en cuenta que los habitantes del recinto eran personas sin recursos y esto era algo que no les discriminaba. En cuanto al agua, se instalaron en diferentes zonas de la colonia bombas para recoger agua fresca, éstas, junto al arroyo cercano y las canalizaciones se mantenían siempre limpias, algo fundamental para la salud.

Die Fuggerei, Iglesia de San Marcos

La iglesia de San Marcos, realizada en 1582, aunque reconstruida tras la Segunda Guerra Mundial, destaca por varios elementos como la pila bautismal de estilo renacentista, el retablo central con la representación de la Crucifixión y un relieve de Ulrich Fugger (1441-1510).

 

En el recinto se encuentra también un museo en el que se ha recreado una vivienda original con mobiliario y objetos de la época que ambientan  la realidad  allí vivida en los siglos precedentes. Hoy en día, el Museo Fuggerei se ha perfeccionado con material audiovisual, que junto a los textos, objetos y fotografías hacen que su visita resulte amena e interesante.

 

En  2008 se abrió al público un bunker de la Segunda Guerra Mundial donde se expone material gráfico y documentos que muestran el gran deterioro que sufrió el conjunto en el periodo bélico y cómo fue reconstruido después.

 

Como curiosidad, el bisabuelo de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), fue uno de sus inquilinos y también residió en la colonia Fuggerei la primera mujer en Ausburgo, víctima de practicar brujería. Fue acusada por su hija, su nombre era Dorothea Braun y se ocupaba de la enfermería. Tras una dura tortura confesó los hechos por los que fue señalaba, no sabemos si por no poder soportar más el tremendo maltrato al que fue sometida o si realmente se dedicaba a tales prácticas oscuras. Hubo un juicio, fue decapitada y quemada. Sin duda, una lamentable historia.

Die Fuggerei

Las casas están numeradas con unos bonitos números góticos que datan del año 1519 que se han conservado en parte. Sobre tres de las puertas de acceso al recinto hay inscripciones en memoria de la familia fundadora y también una inscripción de parte de Jakob Fugger en honor a sus hermanos fallecidos que ayudaron con gran entusiasmo a realizar el proyecto, con el siguiente lema: Para la prosperidad de su ciudad y con profundo agradecimiento a Dios Nuestro Señor por los bienes recibidos, con devoción y magnánima generosidad.

 

Es muy  apacible un paseo por sus calles, donde existe un ambiente tranquilo, con jardines en los que encontramos el busto en bronce de Jakob Fugger o la fuente que se reemplazó por una de piedra en el siglo XVIII, ya que la anterior era de madera y por tanto no muy resistente.

 

En su conjunto, Die Fuggerei es todo un descubrimiento en la ajetreada ciudad de Ausburgo. Es reconfortante pensar en este proyecto iniciado en el siglo XVI y que aún sigue cumpliendo su función, dando cobijo a personas que lo necesitan y que continúa siendo realidad gracias a la excelente gestión llevada a cabo por los descendientes de su fundador.

  

Una vez más, otro lugar excepcional en nuestra vieja Europa, digno de ser visitado. 

                                                                                  

                                                                                     

  

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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