
«Patti Smith vio la canción tal como era. Una canción apasionada y anhelante sobre los deseos más profundos y oscuros del corazón»
A fines de los 60 una joven rebelde de New Jersey luchaba por expresar su literatura y sus sonidos en la gran ciudad en donde conocería a Robert Mapplethorpe, un prometedor fotógrafo de retratos en blanco y negro, que le hizo unas fotografías que se convertirían en las portadas de los álbumes de Patti Smith, y que hoy en día forman parte de la Colección del Museo Nacional Británico de Arte Moderno (Tate) en Reino Unido. Su inquietud artística abarcaba desde performances, a componer canciones o de traducir a Rimbaud, el poeta simbolista francés con el que se sentía identificada al igual que lo hiciera Jim Morrison, del que aprendería a como recitar o cantar sus versos libres.
Patti Smith y su banda sabían que para capturar el sonido de calles explotando, hay que poner el énfasis en el sentimiento, no en la técnica. En 1975 publicó su primer álbum “Horses”, un trabajo sobrenatural y desconcertante producido por John Cale, que no sonaba a nada que hubiéramos escuchado antes, aportó al punk una visión feminista e intelectual fusionando el punk rock y la poesía recitada. Pero hoy ha rondado por mi cabeza “Because the Night” un tema coescrito con Bruce Springsteen, perteneciente a “Easter” su tercer album publicado en 1978. Un tema que otras manos podría haber resultado cursi, sin embargo, Patti vio la canción tal como era. Una canción apasionada y anhelante sobre los deseos más profundos y oscuros del corazón.
