
«Carta de un madridista que exige a Florentino Pérez más firmeza ante el ataque arbitral y denuncia la tibieza del club en la defensa del Real Madrid»
Estimado presidente D. Florentino Pérez:
Tras los hechos acaecidos ayer en la rueda de prensa de los árbitros que van a dirigir la final —uno desde el campo y otro desde el VAR—, quiero hacerle llegar mis reflexiones personales desde La Paseata.
Primero, mi apoyo más claro a Real Madrid TV.
Le recuerdo, señor presidente, que estos árbitros no han cargado contra Real Madrid TV, sino contra el Real Madrid.
Me parece muy grave esta carga de los árbitros que van a pitar la final contra el Real Madrid, y que han hecho esas declaraciones apenas horas antes de una final en la que juega nuestro equipo, al que han puesto públicamente a caer de un burro.
Lo primero que trasciende, señor Pérez, es que, sin que ustedes den la cara abiertamente, se filtra que se están planteando no jugar la final a no ser que se cambien los árbitros designados, por motivos más que obvios.
Parece —y digo parece—, porque bajo mi punto de vista, señor Pérez, nadie de nuestro club ha defendido con firmeza y claridad al Real Madrid.
El hecho evidente es que se ha suspendido la rueda de prensa de nuestro entrenador, y además no se ha acudido a los actos protocolarios ni se ha realizado el entrenamiento previo del equipo.
Esto me parece fenomenal, pero hay que cumplir después. Y ustedes, señor presidente, finalmente se han echado atrás anunciando que sí jugarán la final.
Me parece correcto el comunicado contundente emitido por el Real Madrid, señor Pérez, pero, viendo lo que venimos sufriendo con los arbitrajes y, más concretamente, lo ocurrido con las declaraciones de los árbitros de la final, me parece absolutamente insuficiente.
La noticia es que el Madrid va a jugar. Y ustedes, señor Pérez, nos dicen a los madridistas —especialmente— que nuestro club nunca se planteó seriamente no jugar esa final.
Ya sé que no es fácil tomar la decisión de no jugar, principalmente por respeto a los aficionados que están o van a estar en Sevilla.
Quiero decirle, señor Pérez, que cuento con información parcial, pues sólo dispongo de lo que publica la prensa y desconozco las conversaciones que ustedes hayan podido mantener con la Federación.
Puede ser que, en esas conversaciones, hayan obtenido ustedes ciertos compromisos futuros respecto a este problema arbitral. Pero, señor Pérez, permítame pensar que ustedes han recogido cable.
Le hago una pregunta, señor presidente del Real Madrid:
¿Hoy el mundo del fútbol, a nivel mundial y especialmente nacional, es más consciente de la disfuncionalidad y de lo mal que están muchas cosas en el fútbol español?
¿Hoy la gente está más atenta a todo esto?
¿Hoy la gente va a estar más atenta al arbitraje?
Si la respuesta es sí, al menos, señor Pérez, podremos decir que no habrá sido todo en balde.
Pero si creemos que esto se va a olvidar en dos días, la cosecha será muy pequeña, comparada con los palos que se ha llevado —y seguirá llevándose— nuestro club. Y ya no le digo, señor Pérez, si encima se nos ocurre ganar la final.
Si ganamos la final —lo cual deseo, como no podía ser de otra manera—, va a ser un salvoconducto para que el Barcelona denuncie de alguna manera que esta final estuvo condicionada, según sus propias mentiras, por las acciones del Madrid.
Eso téngalo claro, señor Pérez.
Yo tengo claro que esta final está ya condicionada por las declaraciones de los árbitros de la final de esta noche.
El Madrid sólo ha contestado a los árbitros. El Madrid no ha tomado la iniciativa.
¿Se debería jugar o no se debería jugar?
Yo, que no soy usted, señor Pérez, ni dispongo de los datos que usted maneja, no me veo capacitado para decidirlo.
Pero lo que sí puedo decir es que nuestro impulso natural, el de todos, claramente es: no juguemos esa final.
O me cambian a los árbitros o no se juega.
O, si los árbitros me la lían, me voy del campo. Eso es lo que nace de mis entrañas como amante del Real Madrid.
Insisto en que he podido ver un farol que quizá usted no ha visto, lo cual creo, señor presidente, que ha sido un error. Porque o se va, o no se va, pero lo que no se puede es amagar y no cumplir.
Entiendo que para usted, como presidente del Real Madrid, no es fácil tomar la decisión de no jugar una final.
Y entiendo también que, a veces, los aficionados no tenemos en cuenta todas las consecuencias de una decisión así.
Señor Pérez, confío en usted.
Un saludo.
