El escriba sentado del Faraón se encontraba, siempre, dispuesto a transcribir los mandatos de su señor. En cambio, a mí nadie me dicta nada.
El escriba sentado. Por Amando de Miguel

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El escriba sentado del Faraón se encontraba, siempre, dispuesto a transcribir los mandatos de su señor. En cambio, a mí nadie me dicta nada.

«Entre fallos de comunicación y éxitos históricos, Florentino sigue siendo el único capaz de enderezar el rumbo».

«Lo real en España es que los políticos son hoy un vergonzoso ejemplo y ejército de parásitos nocivos para la salud de España que han logrado controlar el país para exprimirlo».

«Raro y extraño también es que hayamos normalizado que el Estado se nos caiga a pedazos fruto del socialcomunismo que nos asola».

las letras que escribo a continuación nacieron al contemplar la escena de invierno, pero han sido escritas desde otro frío, el del dolor compartido tras el descarrilamiento de los dos trenes.