Francesca y Paolo Malatesta, la tragedia de un amor prohibido. Por Susana del Pino

«Si la pasión, si la locura, no pasaran alguna vez por las almas… ¿Qué valdría la vida?»

Jacinto Benavente. Escritor (1866-1954)
Willliam Decy. (1806-1864) Francesca y Paolo Malatesta.

«La historia de Francesca y Paolo Malatesta ha sido inspiradora a lo largo de los siglos en todas las disciplinas artísticas»

La Italia del siglo XIII era un escenario fragmentado de estados independientes con gran rivalidad entre ellas y una gran división en todo el territorio peninsular. Por una parte, los partidarios del papa, güelfos, y por otra los gibelinos, defensores del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Esta situación causó una profunda división en una sociedad feudal en la que el campo estaba muy vinculado a las relaciones de vasallaje y en las ciudades, la burguesía crece intentando ocupar un lugar más relevante en el orden social. Por otro lado, la Iglesia ejercía un enorme poder tanto en la moralidad como en los asuntos políticos. En el Sur, el Reino de Sicilia, vivía una situación más estable que contrastaba con la gran fragmentación del resto de la 

Una época marcada por constantes enfrentamientos, en la que las ciudades construyen murallas defensivas, se multiplican las rivalidades políticas y se desatan grandes ambiciones por dominar territorios, lo que genera una profunda inestabilidad y un notable desequilibrio

Sin embargo, en este contexto de rivalidad, en el ámbito de la cultura surge la literatura cortés y lo que se conoce como el Dolce Stil Nuovo, un estilo literario en el que se enaltece el amor de manera sublime; un amor refinado en el que la mujer amada se presenta como un ser que guía al enamorado por el camino de la virtud.

Dante Alighieri (1265-1321).

Dante Alighieri (1265-1321) utiliza este estilo literario, pero de forma irónica y crítica en su obra la Divina Comedia, donde relata en el Canto V del Infierno, la historia de amor y pasión de Francesca y Paolo Malatesta.

En el marco de las intensas rivalidades políticas, las familias nobles concertaban matrimonios estratégicos con el objeto de forjar alianzas, ampliar su influencia y consolidar su poder. Esto le ocurrió a la joven Francesca, que fue obligada a casarse con alguien a quien no quería.

Francesca pertenecía a la poderosa familia de los Polenta, señores de Rávena. Su padre, Guido I da Polenta (1250-1310) era partidario de las alianzas matrimoniales, buscando consolidar su poder, ampliar sus dominios y afianzar la influencia de su linaje en la región de la Romagna.

Por otro lado, los Malatesta pertenecían a un prestigioso linaje de guerreros desde el siglo XII instalados en la ciudad de Rimini y partidarios del bando güelfo. El centenario patriarca de la familia, Malatesta de Verruchio (1212-1312), con intereses parecidos a los de la familia Polenta, aceptaría la propuesta del padre de Francesca de casarla con su segundo hijo Giovanni Malatesta, apodado “Gianccioto”. El elegido era un hombre rudo, violento y con problemas físicos, por el que la joven no sentía ningún aprecio. El matrimonio se celebraría alrededor de 1275 y la pareja viviría a partir de entonces en el palacio familiar de los Malatesta en Rimini.

Alesandre Cabanel (1823-1889). Musée d’ Orsay.

El hermano de Giovanni, Paolo, al que apodaban “El bello”, era el tercer hijo de la familia y a diferencia de su hermano mayor, era un joven apuesto y atractivo, además de poseer un encanto personal innato, que no tardaría en enamorar a Francesca. 

Pronto surgió el amor entre los dos apuestos jóvenes, presos en una realidad en la que se ahogaban los deseos de su pasión. Animados por compartir sus ratos de lectura, el romance surgió, naciendo así la historia de un amor prohibido que idealizaría la pasión por encima de la moralidad.  

El romance duraría una década, llena de encuentros en secreto y un deseo apasionado en una sociedad donde el adulterio estaba considerado pecado mortal. Cierto día, los amantes fueron descubiertos en la intimidad por Giovanni. En ese instante fatídico, cegado por la furia y la traición, el marido perdió el control y, sin dudarlo, empuñó su espada y cruelmente dio muerte a los amantes.

La Divina Comedia, Dante Alighieri.

Tal y como se menciona anteriormente, Dante narra en el Canto V del Infierno cómo, conducido por Virgilio, llega al segundo círculo del Averno donde los lujuriosos son azotados por vientos tempestuosos e incesantes, encarnando el tormento de los que en vida se dejaron arrastrar por la pasión.

Allí se encuentran Francesca y Paolo. La joven le cuenta a Dante con dolor su trágica historia de amor, desde el momento en que, leyendo la historia de amor prohibido de Lancelot y Ginebra, surgió su pasión, mientras, Paolo llora en silencio; al escuchar a Francesca, Dante se conmueve, pierde el sentido y cae desmayado al finalizar el Canto.

El episodio pone de manifiesto el castigo divino por la lujuria, pero también revela la profunda compasión de Dante hacia los pecadores. Así, el autor convierte una historia de adulterio, traición y venganza en una auténtica tragedia romántica, impregnada de belleza, comparable a la inmortal obra de Shakespeare, Romeo y Julieta.

Así, expresa Dante la historia de los amantes en la parte final del Canto V del Infierno de la Divina Comedia:

 

Noi leggiavamo un giorno per diletto 127 Un día leíamos por distracción
di Lancialotto come amor lo strinse; 128 de cómo el amor apremió a Lancelot;
soli eravamo e sanza alcun sospetto. 129 estábamos solos y sin sospecha alguna.
Per piú fiate li occhi ci sospinse 130 Aquella lectura varias veces nos incitó
quella lettura, e scolorocci il viso; 131 a espiarnos, y nos pusimos pálidos;
ma solo un punto fu quel che ci vinse. 132 pero un pasaje solo fue el que nos avasalló.
Quando leggemmo il disiato riso 133 Cuando leímos que la sonrisa anhelada
esser basciato da cotanto amante, 134 era besada por semejante amante,
questi, che mai da me non fia diviso, 135 éste, que no se ha de separar de mí jamás,
la bocca mi basciò tutto tremante. 136 me besó la boca todo tembloroso.
Galeotto fu ‘l libro e chi lo scrisse: 137 Resultaron Galeotos el libro y el que lo escribió:
quel giorno piú non vi leggemmo avante ́ ́. 138 de ahí en más, aquel día ya no leímos ́ ́.
Mentre che l’uno spirto questo disse, 139 Mientras una de las almas decía esto
l’altro piangea, sí che di pietade 140 la otra lloraba, a punto tal que en mi piedad,
io venni men cosí com’ io morisse. 141 igual que si muriese, me desvanecí.
E caddi come corpo morto cade. 142 Y caí como cae un cuerpo inerte.

 

La influencia de la historia real y narrada por Dante tendría una repercusión profunda y duradera, no solo en la literatura, sino también en otras disciplinas cono el arte o la música. 

Encajó a la perfección con el espíritu romántico en cuanto a la exaltación de los sentimientos apasionados; para los románticos la historia de estos amantes se convirtió en el arquetipo del amor irresistible, trágico y ardiente en contraposición con las normas morales y sociales de la época victoriana.                                                     

El gran Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893), se inspira en la historia de los amantes para su sinfonía Francesca da Rimini, (1876), una pieza agitada, tempestuosa y evocadora de una pasión intensa.

En cuanto a la ópera, el compositor ruso Sergei Rachmaninoff (1873-1943) consiguió igualmente en su obra plasmar con gran expresividad la tragedia.

Francesca da Rímini, novela. Gabrielle d’ Annunzio.

La apasionada historia de Francesca y Paolo se convirtió también en una fuente de inspiración literaria. Autores como Gabriele d’Annunzio (1863-1938), en su célebre tragedia Francesca da Rimini, (1902), Silvio Pellico (1789-1854) y Stephen Phillips (1864-1915) con sus dramas sobre los amantes abordaron esta tragedia con intensidad y lirismo. Lord Byron también se inspiraría en el drama para indagar sobre la sexualidad.

Es notable la influencia no solo en el teatro y la poesía, sino también en adaptaciones posteriores extendiéndose a novelas románticas basadas en el drama del amor prohibido.

En cuanto al arte, el romance de Francesca y Paolo fue también inmortalizado por pintores y escultores, especialmente durante el siglo XIX. Los amantes aparecen retratados en diversas escenas clave de su trágica historia, el comienzo del romance mientras leen el relato de Lancelot y Ginebra, el momento en que son descubiertos por Giovanni Malatesta, el asesinato y la visión de Dante narrada en su obra.

 El pintor escocés Williiam Dyce (1806-1864) nos presenta una versión cándida e inocente de los amantes en el momento de ese primer beso en el que comienza su romance; Jean- Auguste Dominique Ingres (1780-1867), importante figura del Neoclasicismo, también representa el momento del beso, pero introduce la figura de Giovanni Malatesta en el fondo de la escena cuando los sorprende.

Francesca y Paolo Malatesta en el Infierno. The Wallace Collection (Londres)

Quizás una de las representaciones de la historia más conocidas es una de las versiones que realizó Ary Scheffer (1795-1858), actualmente en el Museo del Louvre, en la que aparecen los amantes en el infierno, mientras son observados por Dante y Virgilio. El británico William Blaque (1757-1827) realizó una impactante interpretación de la tragedia que forma parte de las ilustraciones que realizó para la gran obra de Dante, realizadas entre 1824 y 1827 de la que posteriormente se realizaron numerosas reproducciones. En la obra, el artista plasma el momento en el que los jóvenes se abrazan y son arrastrados por un fuerte viento.

Tríptico Paolo y Francesca de Rímini. Dante Gabriel Rossetti (1828-1882).

En el Tate Britain de Londres se expone una de las versiones que el prerrafaelita Dante Gabriel Rossetti (1828-1882) pintó sobre la tragedia. Se trata de un tríptico en el que aparecen la escena del beso, Dante y Virgilio observando en la parte central y Francesca y Paolo entre los vientos del infierno a la derecha.

La escena del terrible asesinato de los jóvenes amantes también ha sido plasmada por otros pintores como Alexandre Cabanel (1823-1889), que presenta la escena con gran teatralidad.

En cuanto a la escultura, Auguste Rodin (1840-1927) se inspiró en la tragedia de los Malatesta para su icónica obra El beso

La historia de Francesca y Paolo Malatesta ha sido, por tanto, inspiradora a lo largo de los siglos en todas las disciplinas artísticas, y es que su tragedia nos recuerda que el amor, aun envuelto en la sombra de lo prohibido, sigue siendo la llama eterna que alimenta e inspira toda creación del espíritu humano.

“Te quiero no por quién eres, sino por quien soy cuando estoy contigo”.

Gabriel García Márquez. Escritor (1927-2014)

 

Málaga, 2026

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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