El segmento de plata: Un detalle. Por Manuel Montes Cleries

Un detalle.

«Hay momentos que te ayudan a seguir creyendo en la humanidad»

Me he convertido en un fervoroso usuario de los autobuses municipales. La farragosa circulación y la escasez de aparcamientos me han abocado al abandono del coche propio y a uso del transporte colectivo.

Gracias a esta circunstancia tengo la oportunidad de mirar tranquilamente a mi alrededor y de empaparme de mi entorno cercano. El autobús se convierte en una pequeña casa de vecinos en la que, aunque no lo quieras, te enteras de la vida y milagros de tus compañeros puntuales de viaje.

A las horas en que yo uso el autobús los usuarios suelen pertenecer al grupo de trabajadores y de estudiantes que van y vienen a o de sus obligaciones. En nuestra turística Málaga no faltan unos cuantos “guiris” despistados que van y vienen casi sin rumbo.

Sin querer te enteras de las vidas y milagros de cuantos te rodean. La mayoría hablan a voz en grito a través de sus teléfonos móviles. Escuchas hablar árabe, rumano, ucraniano, sueco y, sobre todo el dulce castellano de Hispanoamérica.

Puedes observar como jóvenes ocupan los asientos de inválidos y otros, más educados, me dan la oportunidad de confiar en el futuro que nos deparan las nuevas generaciones. Ayer tuve la oportunidad de asistir a un acto que me llenó de esperanza.

En una parada intermedia sube un matrimonio de ancianos que intentan pagar su ticket con un billete de diez euros. El conductor se niega a cobrarles exhibiendo la normativa de que no admiten billetes superiores a cinco euros. Lo hace de forma un tanto desabrida. El anciano que pretendía pagar busca una solución. El chofer le dice que baje, cambie en monedas y suba en el próximo vehículo. Milagrosamente aparece el ángel salvador. Un joven de unos 25 años. Les dice que no se preocupen. El les paga los billetes. Saca su abono y lo pasa por la máquina.

El sorprendido anciano se deshace en elogios hacia el joven. Le cuenta que es un malagueño que ha vivido cincuenta años en USA y que había vuelto para recordar sus viejos tiempos. Quiere invitar a su “salvador” a un refresco. Este se niega en rotundo; se le nota que está abrumado por el agradecimiento manifestado por el “indiano”.

Sí, ya lo sé, esto es una historia nimia que apenas merece ser contada. Pero a mi me ha llenado de satisfacción. Me he sentido orgulloso de este joven que, con una pequeña aportación, ha solucionado un problema que puede amargar una buena tarde para dos ancianos.

Me quedé con las ganas de hablar con el joven, me frenó el temor a que aun se sintiera más azorado. En cuanto pudo, cambio de sitio y le perdí la pista.

Pequeños detalles. Los pequeños detalles hacen mejor a nuestro sufrido mundo.

Manuel Montes Cleries

Soy un apasionado del periodismo y de la comunicación en general. Al estar jubilado tengo todo el tiempo del mundo para ponerme a redactar mis experiencias y mis opiniones sobre un mundo del que me considero un espectador interesado. Me siento más cómodo entre las buenas noticias y en las que se refieren al mundo de los mayores que vivo en plenitud. Me gusta hacer hincapié en el campo de los valores, especialmente el de la familia como escuela de aprendizaje. Mi formación académica pasa por el Peritaje y el Profesorado Mercantil, Licenciatura en Comunicación Audiovisial y doctorado en Periodismo. Llevo muchos años en la radio y la televisión locales haciendo programas sobre la solidaridad. Si quieren saber algo más sobre mi persona lo pueden ver en mi página de face-book y en mi blog “Periodista a los sesenta”.

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