
«Y sí, desde este su andamio de ustedes y nos consta que también de ella, estamos licuados por Ayuso. ¿Algún problema?»
Isabel Díaz Ayuso siempre está de moda y lo sabes, por eso sus apariciones en los medios de comunicación lo petan ya que son prioritarias en estos tiempos que corren para comprender mejor las cosas. La presidenta ha explicado de manera muy responsable —salvaguardando la integridad de quienes se quedaron al otro lado del Atlántico— porque tuvo que acortar su visita institucional en Méjico. La realidad es que muchos intuíamos que la abrupta interrupción fue causada por motivos de seguridad, aunque de lo que estábamos convencidos al ciento por ciento es que la Brunete sincronizada, la hiperventilada oposición socialcomunista madrileña, algunos altavoces ministeriales fijos discontinuos y el mismísimo presidente Sánchez cual MacGyver progresista dado su nuevo perfil solucionador, iban a tratar de aprovechar la ocasión para deslegitimar a una representante del Estado por su agenda internacional, la cual es parecida en importancia y relevancia a la de Salvador Illa, aunque la madrileña no malgasta el dinero del erario público en absurdas embajadas.
Visto lo visto si nos centramos en la Brunete mediática lo que se detecta es un agotamiento manifiesto. La persecución del personaje mediático en sí mismo es una carrera de fondo que están perdiendo. Si es cierto su desconocimiento sobre la labor de los representantes autonómicos fuera de sus feudos es muy grave, y como esto es lo que parece pues simple y llanamente clama al cielo. Mire usted, las visitas oficiales de Ayuso no se miden por los millones de euros que es capaz de traerse debajo del brazo (vía Falcon), como le sucede presuntamente a Sánchez cuando sale de parranda a cuidar de sus negocios y trapicheos bien abonados previamente por Zapatero, sino por la capacidad de representar a la comunidad madrileña en sí misma de cara a recibir turismo, inversiones e infraestructuras a futuro cuantificadas en las memorias financieras de la CAM sin necesidad de declarar las actividades, ingresos y gastos como secretos de Estado. Sin embargo la prensa y la que no es prensa, se pierden en descalificaciones vacías criticando descarnadamente al ser humano llevando las mismas hasta límites insospechados, casi personales podemos afirmar, siendo más propios estos comportamientos de la asquerosa prensa rosa que de la rastrera política.
En cuanto a la reacción de la oposición de las izquierdas madrileñas, estas andan atascadas fruto de su insignificancia en la región, y eso mismo les genera tal frustración que semana tras semana en la Asamblea Madrileña asistimos a un racimo de insultos y soeces descalificaciones que lo único que hacen es retratar a los intrascendentes personajes que las llevan a cabo.
En cuanto a los holgazanes es decir, a los portavoces de Sánchez desde los veintitantos ministerios, detectamos un servilismo de tal calibre que lo de sentir vergüenza ajena es fruto del pasado pues es tal la vileza de los comentarios y acusaciones vertidas al amparo del aforamiento del que disfrutan, que sumado todo a las habituales mentiras amplificadas desde sus medios en los que aparecen hasta la náusea, o desde la mismísima rueda de prensa del Consejo de ministros desde donde cada martes nos sueltan sus mítines, que lo único que consiguen es agrandar la figura política de alguien a quien desde el minuto uno pretenden destruir en todos los sentidos. Indudablemente los Iván Redondo de turno los cuales se cuentan en más de mil, bien hacen en temerla. Desde el último año los lazarillos andan comparando su liderazgo con el de Feijóo para tratar de deshumanizar a ambos deslegitimando sus respectivos ámbitos de actuación, y la verdad es que como táctica es un error de bulto absolutamente impresionante.
Por último, en cuanto al presidente Sánchez poco más se puede decir que ya no haya quedado escrito o dicho en cualquier artículo o entrevista, pues es tal la obsesión que padece el felón por ella, que diariamente se demuestra como la perseverancia de la presidenta de la Comunidad de Madrid y su equipo de tecnócratas perfectamente seleccionados, sacan de quicio a todo un gobierno de España completamente aterrorizado por el fenómeno de masas que representa la de Chamberí.

Esta junto al andaluz Moreno Bonilla desde siempre y antes de ser presidentes autonómicos, son los dos verdaderos arietes del Partido Popular seguidos a mucha distancia por el “Team galego” formado de manera heredada por Alfonso Rueda Valenzuela y su mentor, el mismísimo Alberto Núñez Feijóo. Este último, fuera de su hábitat natural desde que fue elegido como un mal menor de cara a llevar a cabo una transición hacia la normalidad democrática en mi opinión es prescindible, pero servirá para salir disimuladamente del sanchismo si obtiene la absoluta o abruptamente en coalición. Sin duda este perfil plano era el adecuado para escapar mejor tras el carajal en el que metió al partido el indigno Pablo Casado.
Sus proyectos (los de las tres patas autonómicas del banco popular) aunque bajo las mismas siglas representan diferentes maneras de entender la política y la vida y por supuesto, todos pululan bajo el controvertido paraguas del genérico y paciente PP nacional. Obviamente las circunstancias mandan ya que no se suma para estrambóticas mociones de censura y por eso en el Congreso y el Senado a veces se defienden cuestiones que echan para atrás de la peste que dan, aunque es evidente que la idiosincrasia de los territorios hace que en muchas materias la misma formación suene diferente y hasta bien aunque genere dudas fuera del partido, lo cual al PP le tiene que dar absolutamente lo mismo pues realmente es una gran fortaleza.
Esta conjugación de diferentes espíritus regionales bajo el sistema del estado autonómico, junto al tratamiento de la inmigración basada en el acertado arraigo de las personas sean de donde sean (una vez verificado como se hace en Madrid pese a lo que digan), es motivo de feroces críticas todas ellas muy literarias (y tal) por parte de los intelectuales de los socios forzosos en Extremadura, Aragón y de momento en Castilla y León, aunque la realidad tuerce el brazo a sus dirigentes analizando la situación de tantos y tantos ayuntamientos donde la convivencia con VOX es un hecho refrendado ahora sí a nivel nacional gracias a los acuerdos macro, aunque con cierta falta de maestría pues sus evidentes diferencias se magnificaron demasiado y se sigue haciendo allá donde de momento VOX no hace falta. Estas torpes maniobras de los verdes sin duda es una instrucción precisa. El resultado de la selección de personal llevada a cabo desde Bambú favorece la escasa calidad de sus cuadros para mayor gloria de los cuatro magníficos (algunos desde fuera) que controlan el cortijo. En todo caso las desafortunadas exigencias de sus temporales y casi desconocidos líderes regionales, o son fruto del flagrante desconocimiento sobre los respectivos estatutos autonómicos, o es que sencillamente se dedican a chulear a su electorado pues exigir a los gobiernos autonómicos del PP competencias nacionales es de cafres. En fin, que cada cual se las componga.

Aún y así y volviendo a lo importante pese a todos incluidos estos últimos, la figura de la presidenta madrileña se agranda cada día que pasa generando una profunda sensación de soledad en sus adversarios los cuales quedan empequeñecidos gracias a su liderazgo, su simpatía, la cercanía que demuestra, la gestión que lleva a cabo, el sentido común que atesora más aun, acompañada de un extraordinario equipo técnico y un gabinete magistral, ambos reconocidos sobradamente.
Y sí, desde este su andamio de ustedes y nos consta que también de ella, estamos licuados por Ayuso. ¿Algún problema? Lo estamos antes incluso de que se nos volviera religiosa. Sin duda la edad hace madurar a las personas y la respondona joven liberal ha evolucionado mucho y para bien. Cómo han cambiado las cosas desde aquellos tiempos en los que se las tenía tiesas con falangistas y perroflautas en la tertulia de “El gato al agua” en lo que fue Interconomía con el incombustible Antonio Jiménez, del mismo modo que cuando después sin ton ni son el impresentable de Teodoro García Egea decidió sacrificarla junto a Almeida eligiéndola como candidata a la Comunidad y al otro para el Ayuntamiento bajo el infame control de la gestora que vivía del cuento desde que enfermó Esperanza Aguirre y claro, los deseos húmedos de Génova eran quemar al PP madrileño pero ella, se dejó aconsejar.
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Feliz día de Nuestra Señora de Fátima.
Españistán a 13 de mayo de 2026.

