Como todo el mundo sabe lo mala que sería la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, voy a hacer lo que más me gusta que es ponerme contra corriente y pensar si, contrariamente a todos los males anunciados, no habría algo bueno en esa hipotética situación.
Seguro que, de momento, La Unión Europea tendría problemas económicos, hemos aceptado que entrasen muchos países a los que hay que ayudar y las cuentas se hicieron contando con la aportación de Gran Bretaña. ¿Pero esto sería todo? Creo que no. Gran Bretaña no entró en el club que con el tiempo ha devenido la Unión Europea por un entusiasmo paneuropeo sino por un cálculo político y económico. Económicamente, si Europa se convertía en un gran y único mercado a Gran Bretaña, país con una fuerte industria en ese momento, le convenía estar.
Por otra parte, Gran Bretaña no podía consentir que quienes fueron a; los iniciadores de las dos últimas grandes guerras europeas (Alemania e Italia) y b; los derrotados (Francia), terminasen sacando el mejor partido de la nueva situación y quedase fuera precisamente el país que había sido realmente el único que había resistido y ganado la contienda (Gran Bretaña, con la ayuda de Estados Unidos).
Gran Bretaña nunca pretendió que “aquello” se convirtiese en los Estados Unidos de Europa sino precisamente en aquello que su nombre del momento enunciaba: El Mercado Común.




































