
No existe nada tan gratificante como soñar, sobre todo para alguien que como yo, es mujer de otra época en muchas cosas. Soñar es vivir la vida de otra manera y olvidarnos lo que de verdad somos, aunque no siempre los sueños son gratificantes, relajados, placenteros… A veces son angustiosos, aplastantes, tortuosos… La verdad es que yo sueño mas despierta que dormida y mi vida sería mucho más triste si a menudo no fuera una heroína de las Highlands, una luchadora de la resistencia o una escritora romántica, por ejemplo.«¿Y ya con que voy a soñar, cuando he sido tan feliz despierto?», eso dijo Fiódor Mijáilovich Dostoyevski y puede que sea verdad. Mientras tanto soñemos..
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