Una gran mayoría de los seres humanos jamás han salido en la televisión. En una palabra, pasan por la vida sin dar ningún tipo de escándalo.
La Buena Noticia: Los que no salen en la tele. Por Manuel Montes Cleries

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Una gran mayoría de los seres humanos jamás han salido en la televisión. En una palabra, pasan por la vida sin dar ningún tipo de escándalo.

«Y con todo esto, el yernísimo se nos ha ido de vacaciones a La Mareta. ¿Qué hemos hecho tan mal como para merecer esto, Majestad?».

Hoy lunes con el cuadro titulado «Cascada del río helado» nos vamos a Nueva Zelanda durante unos segundos, o tal vez unos minutos.

En esta poesía podrás encontrar 55 títulos de canciones de Sebastian Yatra. El promedio de títulos por estrofa es de más de 6.

Me falta el ramito de violetas de la canción, aquel que un hombre mandaba a su mujer cada nueve de Noviembre sin tarjeta para regalárselo a España y la libertad

«La alta traición es aplicable desde Sánchez y Marlasca hacia arriba, derecha e izquierda en toda la cúpula del estado. Ahí lo dejo».

«En San Gimignano el peso de la historia cae sobre nosotros y nos envuelve con en el legado eterno de su arquitectura, sus luchas y su inquebrantable ambición».

«El deber de la ciudadanía democrática no es aplaudir al emperador, sino recordarle que gobernar sigue siendo una responsabilidad, no autoafirmación».

Hemos llegado al domingo y tras ver los últimos acontecimientos que han sucedido en Ceuta os saludamos con «Caminantes cotizantes en Ceuta».

«¿De verdad alguien cree que en Marruecos no se enteran de que Sánchez ha decidido regalar la regularización a miles de inmigrantes ilegales?».

«Leo entraba a la pista con su nariz postiza tropezando con sus zapatones, lo que provocaba las carcajadas del público».

«Parece como si un gafe sotanillo hubiera hundido nuestro país en más de un profundo sumidero, del tipo cloaca, del que será difícil salir».

«Pilar, duquesa de Luna y de Villahermosa, fue el gran amor de José Antonio. Yace en la catedral de Zaragoza, lejos de la Sacramental de San Isidro».

«Una frontera no protege únicamente un territorio. Protege también la credibilidad del Estado que la custodia. Y la credibilidad, una vez erosionada, resulta mucho más difícil de recuperar que de perder».