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Con el infinito vals de Chopín la pasión me frena el tiempo… Por Silvia Gutiérrez Oria

El vals de chopín
Con el infinito vals de Chopín la pasión me frena el tiempo.

“Ahora, y muy cerca del encuentro, se me diluye por todo el cuerpo ese estribillo imaginado en el vals de Chopín: “Es inútil volver sobre lo que ha sido y ya no es”

Tú nunca me dirás “ven”, aunque yo hubiera dejado todo por ti… Lo sé, hay caminos sin retorno que nos llevan a la nada, a un lugar llamado olvido..
Allí te esperé, desesperé, me perdí, te encontré, y después de muchas lunas ansiando tu boca, tu silencio acalló mis ruidos, el frío encuentro heló mis besos. 
No, no hay retornos, “volver”.., pudo ser, pero dejó de ser, volver.., ya no es, ni siquiera un sueño del que solo recuerdo unas palabras de Anatole France: “La nada es un infinito que nos envuelve: venimos de allá, y allá nos volveremos. La nada es un absurdo y una certeza; no se puede concebir, y sin embargo, es”,  una cita que se disuelve al ritmo del piano amplificado de sensaciones con el que cada nueva nota se transforma en beso de pasión y comienzo a bailar.
Ahora, y muy cerca del encuentro, se me diluye por todo el cuerpo ese estribillo imaginado en el vals de Chopín: “Es inútil volver sobre lo que ha sido y ya no es”.