
«El símbolo de esta gestión depredadora fue la supresión de La Clave, el programa que dirigía José Luis Balbín»
Calviño tomó posesión como director general del ente el 10 de diciembre de 1982, cinco meses después de la caída de Robles Piquer. A su toma de posesión acudieron Alfonso Guerra, Javier Solana y Javier Moscoso. Desde el principio disfrutó de los apoyos y bendiciones del partido. Tuvo carta blanca para hacer y deshacer, y enseguida se incrementó la nómina de profesionales que empezaron a llenar los pasillos sin hacer nada pero sin dejar de cobrar.
El símbolo de esta gestión depredadora fue la supresión de La Clave, el programa que dirigía José Luis Balbín. Los más jóvenes tal vez no conozcan el funcionamiento de La Clave. En esencia, el equipo del programa elegía un asunto de más o menos actualidad que permitía en cualquier caso un desarrollo amplio a lo largo de una tertulia que tenía lugar tras el visionado de una película relacionada con el tema de cada semana.
Existía el debate entre las diferentes fuerzas políticas, mas tarde el programa 59″ de Globomedia, con Carmen Caffarel promovida a la dirección general de RTVE por José Miguel Contreras y Antonio García Ferreras, se encargaría de engañar a los españoles hurtando el debate de los políticos y entregándoselo a los periodistas, bajo la formula de infoenntretenimiento.
TVE cambió, pero cayó de nuevo en el sectarismo político que impulsaron sus nuevos gestores.Y tampoco puede decirse en su defensa que las cuentas les salieran mejor. Calviño nombró como nuevo director de los informativos a Enrique Vázquez, que hasta entonces era el subdirector, con quien formó un tandem que se extendió después al mundo de los negocios a la sombra del Psoe. Vázquez recorrió emisoras y periódicos en busca de caras nuevas. Descubrió a Amalia Sánchez Sampedro, que no daba en cámara pero que formó parte de la cohorte fiel de Felipe González. Los calviño boys ficharon al atípico Felipe Mellizo y a las musas del socialismo emergente: Angeles Caso y Concha García Campoy. Se cargaron a los rostros del pasado, entre ellos Alfredo Amestoy y José María Iñigo. Luis Ezcurra pasó a situación de excedencia después de una vida en TVE sin que le afectara la llegada de ningún director general anterior. Uno de los últimos símbolos del pasado era Paloma Gómez Borrero, la corresponsal fija y entusiasta del Vaticano, que también pidió la excedencia y se fue al programa de Luis del Olmo…
