Crónica de la nube o canción aun más triste de Internet. Por Vicky Bautista Vidal

Crónica de la nube o canción aun más triste de Internet
Crónica de la nube o canción aun más triste de Internet

“Los inicios de Internet fueron más técnicos que sociales. Fue la juventud la primera que se integró en la red de una forma o de otra”

Un día, no tan lejano, la nube fue un lugar abierto. Los inicios de Internet fueron más técnicos que sociales. Fue la juventud la primera que se integró en la red de una forma o de otra. La masificación llegó bastante tiempo después. En el principio, el manejo del ordenador parecía a muchos algo difícil, algo solo para especialistas. Aún quedan ciertas personas de edad que se sienten cohibidos ante un PC o un portátil.

Para los pioneros, los sistemas informáticos parecían anecdóticos. Los neófitos pagaron, unos más y otros menos, los juegos de miles haciendo como que hacían informática, pero en los ordenadores de otros. Estos “científicos de la tecla”, después, fueron llamados hackers.

Para aquellos, parece que no era digno que un profano pretendiera introducirse en la nube sin conocer los entresijos de la programación u otras materias técnicas, excusa importante para andar husmeando por todas las máquinas que en el mundo eran.

Entre ellos hubo, hay, clases: Que no era lo mismo un Hacker con pretensiones de aprender, enseñar y concienciar al pobre pardillo (todo el mundo), que un sniffer, (Un mirón, en lengua profana de la calle) que solo husmeaba información y chismes en el ordenador donde se introducía y que a veces, si podía instalar algún archivo pocho que te dejara sin sistema operativo, pues también; que unas risas no le vienen mal a nadie.

Y llegó Microsoft, con sus “ventanas”, sus colorines, y convirtió el asunto en algo público. Mientras el tiempo pasaba, millones compraron su PC: Muchos, por causas culturales o de trabajo, otros cientos de miles, porque se suponía que en la Web se podía ligar más que en el mundo real. Alguno que otro, porque la oferta del Porno estaba al día y era muy cómodo vivir una segunda o tercera vida guarrindonga, en calzoncillos y sin peinar, desde la intimidad del hogar.

Hubo quien se congratuló por que encontró en la red: ¡Cultura! ¡Mucha! Se podrían enumerar infinidad de causas: una por cada internauta, pero cansaríamos al paciente lector. Que baste con un ejemplo: libros gratis.

“Hubo un tiempo en que, en la red, todo era gratis: bibliotecas maravillosas, Fotografía, Arte, Filosofía, Historia, Foros”

Hubo un tiempo en que, en la red, todo era gratis: bibliotecas maravillosas, Fotografía, Arte, Filosofía, Historia, Foros, – estos últimos merecen un artículo aparte-, especializados, donde se podía charlar, pontificar o filosofar, desde las diversidades tonales en las labores de punto de Cruz hasta la influencia malsana de la oscuridad en el carácter de los calamares en aguas profundas.

Todo el mundo tenía su página, porque se publicaban generosos manuales para aprender a hacérsela, y los portales competían para ofrecer a sus clientes todo aquello que necesitaran para permanecer en el sitio.

Mantener que entonces era mucho mejor sería caer en la olvidadiza añoranza de los ancianos. En aquellos tiempos pioneros hubo también muchas lacras virtuales, pero la invasión de la avaricia, de las connotaciones políticas, de la manipulación partidista, del robo virtual masivo, las amenazas tácitas de algún gigante de las redes, que se ha convertido de repente en puritano quemador de brujas no deja al presente en un cómodo lugar.

“La vaca internet esta famélica, porque las ubres – cada uno de nosotros- estamos hartos de que nos opriman y expriman en todas partes”

La vaca internet esta famélica, porque las ubres – cada uno de nosotros- estamos hartos de que nos opriman y expriman en todas partes. Y si no se trata de pagar, consiste en dejar tus datos que valen mucho dinero para aquellos que te tienen en el punto de mira con innumerables motivos: desde conseguir tu dinero a apoderarse de tu identidad virtual o de tu voto.

Básicamente se trata todo de dinero: Antivirus que no quitan todos los virus, por que para eso hay que pagar un plus. Programas que hay que volver a pagar cada año porque si, por que la empresa que los hace lo vale y usted, no vale nada.

Sitios donde te aplastan a anuncios y te exigen pagar por no tener que soportarlos. Lo que riza el rizo del abuso de tanto espabilado virtual.

Es en el momento presente cuando empieza a morir Internet y emerge de esa tierra sin cuerpo una hierba invasiva y venenosa que está cargándose las plantas autóctonas y lo más positivo de la entelequia llamada “nube”.

Ahora los sniffers y espía, los introducen grandes empresas, mafias especializadas, gobiernos, comerciantes… De forma que el sufrido navegante lleva cargado sobre la espalda un saco lleno de gente curiosa o interesada mirando a través de sus ojos. A este mercado se ha añadido el mundo de la Política y la represión moral de algún tonto a las tres.

Muy tierno todo. ¡Compre, compre! Seguro que en alguna parte le pueden vender el sonido de las trompetas del Apocalipsis, que podrá disfrutar durante un año con actualizaciones periódicas y derecho a atención personalizada.

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Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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