
«El compositor francés Georges Bizet fue muy exigente consigo mismo, su producción es escasa y cuenta con muchas obras inacabadas y retiradas por él mismo «
El compositor francés Georges Bizet fue muy exigente consigo mismo, su producción es escasa y cuenta con muchas obras inacabadas y retiradas por él mismo y sólo recuperadas póstumamente, como es el caso de la Sinfonía en do mayor (1855). Nacido en el seno de una familia de músicos, ingresó en el Conservatorio de París con tan sólo nueve años. La consecución en 1857 del prestigioso Gran Premio de Roma de composición le permitió proseguir su formación en Italia durante tres años. Su ópera «Don Procopio» data de aquella época. A su regreso a Francia, compuso las óperas «Los pescadores de perlas» (1863) y «La hermosa muchacha de Perth» (1867), ambas acogidas con frialdad por el público. No corrieron mejor suerte las dos obras que más han contribuido a la fama del compositor: la música de escena para el drama «La arlesiana» (1872), de Alphonse Daudet, y sobre todo la considerada obra maestra del teatro lírico galo, «Carmen» (1875), cuyo controvertido estreno se dice que precipitó la muerte del compositor.
Bizet es uno de los maestros del arte lírico francés por la concisión de pensamiento, por su sugestiva potencia, por la variedad de su vocabulario armónico y por la riqueza y la forma de su orquestación.
Por este motivo, la caracterización musical y dramática de «Carmen» (1874-1875), que se convertiría en una de las obras de más éxito en la historia de la ópera, no fue simplemente fruto del azar sino más bien la culminación del desarrollo artístico del compositor. Los críticos de la época fueron duros en su apreciación de la música de Bizet y el estreno de «Carmen» fue casi un fracaso. El relato de Prosper Merimée (que narra la aventura amorosa entre la gitana Carmen y el joven soldado don José y acaba con la total degradación del soldado, cuya pasión le empuja a matar a Carmen) era un tema demasiado realista para el público de aquel tiempo.
Pero fue precisamente este mismo realismo el que liberó el genio de Bizet. En algunos de los pasajes más emocionantes de esta ópera, Bizet se acercó peligrosamente a la expresión tonal de su amigo Gounod, pero cuando describe una pasión inquieta (como cuando se acerca a la protagonista), su capacidad para caracterizar en música se supera a sí misma.

Muy interesante, Mercedes. Siempre tratando temas cultirales muy bonitos.
¡No sabes lo que aprendo gracias a estas cosas!.Gracias Belén.Un abrazo grande amiga.