TODAS LAS ENTRADAS DE:Mercedes Ibáñez Huete

Realizadora de TVE casi desde que nací. Capricornio nata, amo la poesía y el chocolate apasionadamente, adoro la Navidad, las charlas con amigos y la familia. Me encantan los días de otoño y las noches de invierno y aunque soy española de nacimiento y de corazón, viajaría en el tiempo hasta la Escocia de los siglos XVIII y XIX y me quedaría allí mucho tiempo. Definitivamente el Romanticismo es mi época. Esa soy yo.

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¡Morir, dormir, tal al vez soñar!… Y reflexionar con Shakespeare. Por Mercedes Ibáñez

WILLIAM SHAKESPEARE
Shakespeare: El bardo de Avon

«Morir…, dormir ¡Tal vez soñar!… Y reflexionar con Shakespeare ¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón!»

Ni una palabra, ni un pensamiento que añadir. Basta con leer a «El bardo de Avon«, el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal. Basta con leer a Shakespeare.

ilustración William Shakespeare)
reflexionar con Shakespeare

«Morir…, dormir; no más! ¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne! ¡He aquí un término devotamente apetecible! ¡Morir…, dormir! ¡Dormir!… ¡Tal vez soñar! ¡Sí, ahí está el obstáculo! ¡Porque es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevenir en aquel sueño de la muerte, cuando nos hayamos librado del torbellino de la vida! ¡He aquí la reflexión que da existencia tan larga al infortunio! Porque ¿Quién aguantaría los ultrajes y desdenes del mundo, la injuria del opresor, la afrenta del soberbio, las congojas del amor desairado, las tardanzas de la justicia, las insolencias del poder y las vejaciones que el paciente mérito recibe del hombre indigno, cuando uno mismo podría procurar su reposo con un simple estilete? ¿Quién querría llevar tan duras cargas, gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa, si no fuera por el temor de un algo, después de la muerte, esa ignorada región cuyos confines no vuelve a traspasar viajero alguno, temor que confunde nuestra voluntad y nos impulsa a soportar aquellos males que nos afligen, antes que lanzarnos a otros que desconocemos?«

(Fragmento de «Hamlet» de William Shakespeare)

¡Buen día para todos!

De la buena vida, desde Henry Howard a Gregorio Marañón, que no durmieron sin soñar. por Mercedes Ibáñez

maranon
Gregorio Marañón

«Y con permiso de estos dos grandes, esto es para mí la buena vida, no dormir sin soñar porque descansar es empezar a morir»

«Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir.»

Eso decía D. Gregorio, hombre austero, humanista y liberal, considerado como uno de los más brillantes intelectuales españoles del siglo XX. Me gusta recordarlo de vez en cuando. Tres o cuatro siglos antes, en el siglo XVI uno de los fundadores de la poesía renacentista inglesa, Henry Howard, conde de Surrey, hablaba también de la vida en el mismo sentido. Decía así:

Henry Howard
Henry Howard
«La buena vida es para mi
dejar volar lo que se fue,
saber sembrar la mejor vid,
dar amistad sin ofender.
Sin más gobierno que el del alma,
con mente limpia y siempre en calma,
sabiduría y simplicidad,
saber dormir sin ansiedad».
Otra cita de Mercedes
La buena vida

Y con permiso de estos dos grandes, esto es para mí la vida: existir y crear, dejar volar lo que se fue… No dormir sin soñar… Porque descansar es empezar a morir. Saber sembrar la mejor vid con mente limpia y siempre en calma… Saber gozar y sufrir con sabiduría y simplicidad.