Sin tu bolso, no tomes el camino de baldosas amarillas, nena. Por Vicky Bautista Vidal

Dorothys Gale y su bolso membrillera
Dorothys Gale y su bolso membrillera

«Sin tu bolso, no tomes el camino de baldosas amarillas, nena. Un bolso es el mejor compañero de la mujer; a veces, el único; casi siempre el último»

Sin tu bolso, no tomes el camino de baldosas amarillas, nena. Un bolso es el mejor compañero de la mujer; a veces, el único; casi siempre el último. Si el ser humano en general, mete la cabeza debajo del ala, nosotras, las mujeres, podemos esconderla, además, en nuestro bolso. Cuando los hombres de hojalata y los espantapájaros reales abandonen a las pequeñas Dorothys Gale, siempre nos quedarán nuestros bolsos. Desde el bolso imitado de 10 euros, comprado a los negros en el mercadillo, al señorial bolso de diez mil euros de modisto francés, todos, cumplen su papel.

El bolso merece un homenaje de alguien. Un precioso monumento en algún parque con una placa que diga: “Al mejor compañero y amigo” … Cuando nos quedamos solas, ¿Quién es aquel que, de nuestro brazo, no se despega?

Cuando nos sentimos inseguras en territorio hostil ¿a quien abrazamos con fuerza para sentirnos más seguras? ¿Con quien contamos siempre para ser provistas de algo? ¿Quién nos acompaña en todo momento y lleva dentro de si todas nuestras debilidades? Siempre dispuesto. Siempre alerta.

«El bolso conoce tus secretos, mujer, y no los cuenta, como hacen tus amigas. El bolso es contenedor y proveedor»

El bolso conoce tus secretos, mujer, y no los cuenta, como hacen tus amigas. El bolso es contenedor y proveedor. Para algunos, un misterio a desvelar que apasiona. Para los carteristas del metro, la cueva del tesoro a explorar en secreto.

Algunos bolsos cantan, otros, lloran lágrimas de plástico, desbordados por todas las penas que guarda dentro su propietaria. Pueden contener la ira, el amor, la belleza, el aroma y la vergüenza de una mujer: Una pistola junto a una chocolatina. Un pañuelo usado y miles de quisicosas aparentemente banales pero imprescindibles para su ama.

El confidente silencioso que merecería tener un nombre. Más fiel que un perro. Nunca te despertará a las seis de la mañana para que lo lleves de paseo ni te llenará la cara de babas para demostrarte su amor. Porque hasta el perro, fiel y cariñoso, te exigirá algo: Eres “su humana” y debes cumplir con tu obligación hacia él…

«Tu bolso duerme cuando tu duermes y es tu verdadera propiedad, tu esclavo fiel. Le da igual como te comportes y siempre esta atento, con su bocaza abierta»

El bolso no pide. Duerme cuando tu duermes y es tu verdadera propiedad, tu esclavo fiel. Le da igual como te comportes y siempre esta atento, con su bocaza abierta, para que lo llenes: de flores o de vómito, todo le va bien.

Mi bolso se llama Gerundio. Su nombre pasa de uno a otro contenedor, por que cuando desecho uno, la esencia amiga de mi bolso eterno se traslada al nuevo. Gerundio es el único que conoce todo de mí, y pese a ello, soporta estoico y guarda silencio.

Y en esta mañana luminosa de Domingo, decido dedicar un poco de atención a mi sufrido bolso y olvidarme de Ábalos, Sánchez, gente morada, señoros y caballeras… conociendo que, si quisiera, también podría utilizar a mi bolso como hizo una protagonista de la prensa del corazón, metiendo un ladrillo dentro y dándoles en toda la cara con mi preciado Gerundio. Sin bolso, no tomes el camino de baldosas amarillas, nena.

─ “Lo que sucede dentro de mi bolso es mi privacidad” ─, dice Pepi, la de arriba. Abrazada a él, siente que es capaz de soportarlo todo.

Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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