
«Tanto Al Rojo Vivo como Más Vale Tarde, expertos en la conversión de la noticia en mercancía, terminan siempre sus emisiones con unas declaraciones de un representante de Podemos, justo antes de los noticieros de la cadena, todos los día con el mayor de los descaros»
Convendría no olvidar que en las televisiones públicas a diferencia de las privadas, existen órganos participativos de control, sus trabajadores pueden denunciar los excesos que sus dirigentes hayan podido cometer. Esto sería imposible en un medio privado.
La Sexta y Cuatro están haciéndose eco con profusión de las denuncias de manipulación de los periodistas de RTVE, es decir, Xabier Fortes y CIA, que no representan a la mayoría de trabajadores de RTVE que afortunadamente no son solo los SSII de RTVE. La manipulación en estas cadenas no se publicita y sus profesionales no tienen ninguna posibilidad de denunciarlas.
Tanto Al Rojo Vivo como Más Vale Tarde terminan siempre sus emisiones con unas declaraciones de un representante de Podemos, justo antes de los noticieros de la cadena, todos los día con el mayor de los descaros. Utilizan técnicas de entretenimiento en sus informativos para incidir en la emotividad del espectador, lo que convierte la noticia en mercancía. “La manipulación en un medio público es más indignante porque se hace con el dinero de todos” dirán algunos, pero las cadenas nacionales son concesiones administrativas de un servicio de interés público y como tales deben de regirse con los mismos criterios que una televisión pública, por lo tanto están obligadas a la veracidad y pluralidad de sus contenidos.

«Ni Ana Pastor, ni María LLapart fueron capaces de aprobar sus oposiciones de redactoras a RTVE»
Ninguna empresa privada podría estar en su derecho de elaborar productos defectuosos, en mal estado o fraudulentos. Si puedes y quieres recuerda cómo se otorgaron las concesiones de LaSexta y de Cuatro y puedes profundizar recordando cómo se autorizaron las fusiones de ambas cadenas con el duopolio.
Por mucha manipulación que exista en las televisiones públicas, que la hay (pero en RTVE no mayor que en etapas socialistas) el nivel de libertad que gozan sus profesionales es mucho mayor que en las televisiones privadas de ámbito nacional, con la concesión de una licencia administrativa, para cumplir con un servicio de interés público, esto conviene repetirlo tantas veces como sea necesario.
¿Te imaginas a un Xabier Fortes, experto también en la conversión de la noticia en mercancía, de LaSexta denunciando los excesos laborales con sus trabajadores y sus métodos de conversión de la noticia en mercancía?
Por cierto, ni Ana Pastor, ni María LLapart fueron capaces de aprobar sus oposiciones de redactoras a RTVE, se presentaron 4661 aspirantes, una de ellas no supero el puesto 1100 y la otra no pudo superar el puesto 2000, quizás por eso hablan con tanta amargura de RTVE en su cadena de “acogida” LaSexta.
