Conversaciones en el andamio: ¿Confinados? Vamos Manolo por favor… Por Francisco Gómez Valencia

Conversaciones en el andamio. Vamos hombre por favor
Conversaciones en el andamio. Vamos hombre por favor

«Conversaciones en el andamio. Vamos Manolo por favor: Nos quieren muertos, sumisos, dependientes, arruinaos, aborregaos…»

Me llama Manolo y me dice, oye, tú que escribes; ¿Apuntas?

Que apunte qué; le contesto.

Pues mira; me dice. Que he estado pensando y estoy muy harto ¿Sabes?

¿Y qué quieres que te diga? Le vuelvo a contestar…

Pues es que nos quieren muertos, sumisos, dependientes, arruinaos, aborregaos, sin estudios, sin moral, sin vergüenza, sin honor, sin un duro, expropiaos, acojonaos, afeminaos, miedosos, enfermos, con bozal para que respiremos hasta mal, y por ahí no paso, hasta cagaos si me apuras.

Y yo le contesto; pues hombre no te falta razón pero algo te habrá pasado para que estés así de enfadado.

Pues que nos van a volver a encerrar; me dice.

A ver, que depende de no sé qué acuerdo con el Comité interterritorial que unos dicen que vale para confinarnos y los otros dicen que no. Yo que sé, en todo caso hay 48 horas hasta que se aplique ya si eso, por lo que estate de momento tranquilo.

No si tranquilo estoy; me dice.

¿Entonces? Le pregunto.

No sé, era por hablar de algo diferente…

Francisco G. Valencia

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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