Emborrachados de vanidad y ocio. Por Gusarapo

Emborrachados de vanidad y ocio.
Emborrachados de vanidad y ocio.

“Nos preocupamos por debatir sobre el sexo de los ángeles, ahora encarnados en las matemáticas. Estamos emborrachados de vanidad y ocio”

Anoche, mientras venía conduciendo de vuelta a casa por caminos y carreteras con mal firme y llenas de baches, con las piedras saltando a diestro y siniestro a pesar de la poca velocidad, me telefoneó un amigo.

Le conocí con los dieciocho recién cumplidos al coincidir con él al ir a recoger la nota de selectividad.

Juventud, alegría, ganas y en la mano la posibilidad de hacer lo que quisiéramos.

Estábamos esperando la vez, nos conocíamos de vista aunque supongo que esto daba igual, porque tanto él como yo tenemos la mala costumbre de hablar más de la cuenta y en cualquier lugar con quien sea que ande por allí, y empezamos con la cháchara. Y hasta hoy.

El resultó ser más audaz que yo, más inteligente y más valiente. Tras los estudios se marchó a Misiones, al África central.

Una prima mía estaba por allí en el momento en que se fue y lo que contaba no era ni agradable ni tranquilizador, pero este muchacho sintió que algo le llamaba y se subió a un avión. Pasó penalidades y sufrió mucho, pero lo hizo con gusto y entrega. Pasión por el trabajo y amor por sus semejantes. Algo que cada vez se ve menos.

Después vinieron otro tipo de amor y de pasión y regresó. A sentar la cabeza y formar una familia.

Pero el que es osado e indómito no suele cambiar, y así ha sido, ha seguido metido en proyectos y en barullos, en idas y venidas a unos y otros lugares en los que necesitaban su ayuda, en vacaciones, pidiendo una excedencia, dejando a temporadas a los suyos para ir a salvar a desconocidos. El lo llama compromiso con la vida.

Conversar con él de cualquier cosa que no sea del tiempo resulta doloroso, angustioso, porque te hace sentir inútil, inservible. Él que tiene la gran suerte de disfrutar de descanso y vacaciones, renuncia a ellas para irse a trabajar gratuitamente. Te hace ver lo absurdo de muchas de nuestras preocupaciones, la importancia que le damos a cosas nimias y nuestra falta de reacción ante aspectos fundamentales para el futuro de nuestros hijos.

Mientras que en lugares en los que para iluminar la noche hay que arrancar un generador con motor Diesel y se incide en el esfuerzo y la necesidad de estudio y formación para escapar del hambre, aquí, renunciamos a la calidad, a la constancia, al trabajo. En un mundo globalizado para cualquier aspecto, optamos por no hacer frente a la competencia y nos preocupamos por debatir sobre el sexo de los ángeles, ahora encarnados en las matemáticas.

Dice mi amigo que hemos perdido el norte, que estamos emborrachados de vanidad y ocio.

Y tiene razón.

Gusarapo

Soy más de campo que las amapolas, y como pueden ver por mi fotografía, también soy rojo como ellas. Vivo en, por, para, dentro y del campo. Ayudo a satisfacer las necesidades alimenticias de la gente. Soy lo que ahora llaman un enemigo del planeta Tierra. Soy un loco de la naturaleza y de la vida.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: