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«Los Amaya, sin complejo alguno y desbordantes de vitalidad, decidieron incluir bongos, percusiones, sección rítmica e incluso órganos hammond y guitarras eléctricas»
Dos hermanos, José y Delfín, que compusieron gran parte de sus éxitos antes de convertirse en estrellas, algo parecido a lo que le sucedió a Estopa. Su tía Carmen Amaya les decía de pequeños, que lo esencial era tener arte, lo demás venía solo. Y esto es lo que hicieron Los Amaya además de acuñar decenas de éxitos que sonaron también en Rusia, Holanda, Estados Unidos, Israel, Japón, etc, etc.
Tras su histórica aparición en la clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, cayeron durante más de 20 años en el ostracismo musical, se alejaron de los escenarios, para regresar a los mismos en 2013, con su trabajo “Por fin Vuelven Los Amaya” un disco de grandes éxitos acompañados de grandes colaboraciones: Bebe, El Canijo de Jerez, El Arrebato, Macaco, India Martínez, Antonio Carmona, Muchachito Bombo Infierno, Haze, Lichis, Marina, Marlango y la gran Rosario en el tema que hoy les propongo, una polifacética artista que se ha paseado por varios géneros musicales, tales como: pop, flamenco, rock y rumba, con mucho éxito a lo largo de su carrera profesional, una auténtica animal del escenario.
La senda de la rumba catalana iniciada por los tres grandes “Peret”, “El Pescailla” y “Chacho” bebió tanto de la tradición flamenca como de la influencia afro caribeña, pero siempre receptiva con la música de su tiempo, José y Delfín es decir, Los Amaya, sin complejo alguno y desbordantes de vitalidad, decidieron incluir bongos, percusiones, sección rítmica e incluso órganos hammond y guitarras eléctricas Ahora desgraciadamente, el gran público sólo les recuerde por éxitos tardíos como “Vete”.

