Amor, horror y piedad. Por Antonio Ramírez

Amor, horror y piedad

«Es una historia de amor, horror y piedad que transcurre durante el nazismo. Con toda la grandeza de la literatura como bien inmortal»

«El lector» es uno de esos relatos que, por su carácter de clásico universal de nuestro tiempo, tiene un lugar sin discusión en toda biblioteca que se precie. La apasionantes relación erótica de un joven y una mujer madura y que se forja desde el momento en que ella le pide los fragmentos en voz alta de autores como Goethe, Dickens o Tolstoi.

Es una historia que transcurre hasta su desenlace en la Alemania del nazismo. En toda su crueldad pero, así mismo, en toda la grandeza de la literatura como bien inmortal. Desde el comienzo, en el que ella le ayuda y le pide la contraprestación de su lectura, pasando por la desaparición y posterior reencuentro y descubrimiento de la identidad de la dama como carcelera nazi, esta historia, de gran profundidad, es un trasunto de lucha entre los diferentes valores humanos, entre el bien y el mal. Bernhard Schlink creó un libro para la eternidad. Imperdible.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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