Viktor Frankl, un superviviente y al mismo tiempo sobresaliente hombre de ciencia, nos ha legado textos con la máxima vigencia.
Un continuo decir adiós. Por Antonio Ramírez

www.lapaseata.net

Viktor Frankl, un superviviente y al mismo tiempo sobresaliente hombre de ciencia, nos ha legado textos con la máxima vigencia.

«El arte en el empleo de la palabra y su excepcional virtud literata lleva a crear de la perturbación arte y belleza. Imprescindible».

«La paciente silenciosa es un valioso relato para entender algo más de ese mundo en gran parte indómito de la mente humana».

«Cristina Cassar Scalia brinda una buena saga de serie negra que comenzó con «Arena negra». No decepciona, por el contrario atrapa».

«La memoria tiene como función principal sanar y, aunque duela, siempre repara. Llueve sobre Intxaurrondo es muy recomendable!.

«Dama de Porto Pim es una obra breve y un extraordinario ejemplo del arte de relatar a través de la esencia de un viaje»

«Novecento resulta un imperdible escritura que convierte su prosa en poesía que produce, sin duda, una gran experiencia lectora»

«Este libro es una oda a la resistencia, la resilencia y la supervivencia: A la deriva, setenta y seis días perdido en el mar».

«Un inmenso azul, extraordinaria obra del periodista sueco Patrik Svensson, es un compendio de la relación humana con el mar desde sus orígenes».

La librera de París es un gran libro, una gran historia que proclama a los cuatro vientos de la civilización que donde hay libros, hay libertad.

«Esta obra es un soplo de aire fresco y un manual para empatizar con el Derecho y con quienes tienen el mandato social de protegerlo y aplicarlo. Imprescindible»

El hombre que camina es el nombre de la obra que inspira al autor de este pequeño, pero intenso y extraordinario libro, Franck Maubert.

«Una obra que no defrauda y que nos recuerda que el dolor y las viejas heridas regresan como el eco de los secretos que callamos».

«Esta gran narración fue escrita por Delia Owens que tras una dilatada vida como zoóloga y etóloga, a la edad de setenta años realizó este canto a la Naturaleza».