Al igual que con Fuentes de Oñoro, mucho España vaciada y ninguna propuesta. Por Gusarapo

Al igual que con Fuentes de Oñoro, mucho España vaciada y ninguna propuesta.

“Me ha sorprendido que sea noticia la caída económica de Fuentes de Oñoro cuando han tenido treinta años para preverlo”

Estos días, varios periódicos tanto provinciales como nacionales, se han hecho eco de la situación económica que se está viviendo en una localidad de mi provincia, Salamanca, una localidad fronteriza, Fuentes de Oñoro.

A finales del pasado diciembre de 2021, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana abrió al tráfico los últimos 3,2 kilómetros de la Autovía de Castilla, A-62, en el término municipal de esa localidad.

La A-62 enlaza la frontera de Francia con la de Portugal a través de las provincias de Burgos, Palencia, Valladolid, Zamora y Salamanca.

Esta autovía forma parte de la E-80, carretera que une la capital portuguesa, Lisboa, con una localidad turca, Gürbulak.Nueve países conectados gracias a una vía europea, Portugal, España, Francia, Italia, Croacia, Montenegro, Serbia, Bulgaria y Turquía.

La construcción de la A-62 se inició en los ochenta del XX y ha finalizado en 2021, con un importante parón entre 2008 y 2014 por las cosas de la política, y no sólo por la española. Treinta años, casi, se dice bien.

Hasta la apertura de los diferentes tramos, la circulación por territorio nacional se realizaba por la N-620, la llamada “Ruta de los portugueses“, que decían mis paisanos, pues por ella circulaban un importante volumen de mercancías y de portugueses (y sus descendientes) emigrados a diferentes países europeos.

Hasta la apertura de la circunvalación de Salamanca capital, el tráfico por el centro de la ciudad era incesante y muy peligroso, sobre todo en los meses de verano, cuando el personal luso regresaba de vacaciones a sus localidades de origen o a la costa a disfrutar de su parte del Atlántico y su espléndida gastronomía.

Alguno de quienes lean estas líneas recordarán la interminable caravana que atravesaba la ciudad las veinticuatro horas del día. Circular por esa carretera podía considerarse actividad de alto riesgo, y varios centenares de fallecidos así lo atestiguan.

Quien esto suscribe se vio obligado, en unas cuantas ocasiones, a adelantar a varios camiones en una sola maniobra, al serle impedido por sus conductores su incorporación al carril. Hasta trece camiones de una sola vez.

Muchos políticos españoles se pavoneaban orgullosos cada vez que se inauguraba un tramo, pero la gloria no les correspondía a ellos, era de quienes en Bruselas habían decidido vertebrar el territorio europeo con vías de comunicación seguras y fiables.

Estoy seguro de que si hubiera sido cosa de nuestras autoridades, aún seguiríamos circulando por una vía de dos carriles y por el medio de muchos pueblos.

Pero el progreso conlleva consecuencias, y como cualquiera sabrá, cuando el tráfico deja de circular por una localidad del interior peninsular, la prosperidad de dicha localidad suele decaer e incluso apagarse. Y eso es lo que ha ocurrido en Fuentes de Oñoro y a su vecina portuguesa Vilar Formoso, que al cesar el flujo de viajeros, ha cesado el flujo de dinero, y sin dinero no se pueden mantener puestos de trabajo ni negocios.

Esta zona de la frontera es muy pobre, la economía dependía de la ganadería y del intercambio comercial transfronterizo, sin lo segundo sólo queda lo primero. Jauja, vamos.

Y lo mismo ha sucedido con otras muchas localidades de la ruta. La misma Ciudad Rodrigo ha sufrido el duro revés de la perdida de tráfico.

Pero la construcción de esta vía era imprescindible, fundamental. Como también lo era que las autoridades hubieran diseñado planes industriales que amortiguaran o contrarrestaran el impacto económico negativo.

Pero por desgracia para quienes vivimos en esta tierra, nuestras autoridades políticas jamás han hecho nada para crear riqueza y prosperidad aquí. Y la cosa se remonta hasta muy atrás, aunque lo más significativo lo encontramos durante los gobiernos predemocráticos, cuando se fomentó la industrialización de zonas muy concretas de España en detrimento de otras, y como aquí teníamos ganado y cereal… Pues eso, a cultivar y a criar animales de abasto, y a vaciar nuestros pueblos de gente.

Decía esta semana, un economista a quien sigo con bastante interés, en un tweet, que los políticos de Castilla y León hablaban mucho de la importancia de la producción agropecuaria cuando las cifras no manifestaban dicha importancia, y que producían más otros sectores como el del transporte o el turístico, pero si observamos con detenimiento quienes contratan el mayor volumen de transporte y para qué, o que tipo de maquinaria se comercializa, o qué viene a ver y comer la gente, comprobaríamos que aquí casi todo gira alrededor del campo, y eso los políticos lo tienen muy claro, porque aquí, en Castilla y León, casi todo es campo. Y lo es porque han querido que fuera así.

Durante años he visto cerrar fábricas de molturación de remolacha, las llamadas azucareras, minas, recientemente centrales térmicas y una nuclear, bastantes pequeñas y medianas empresas de todo tipo, recuerdo una fábrica de rodamientos, otra de bolsos, dos centrales lecheras, pero nunca he visto realizar inversiones públicas que contrarrestaran esos cierres. Gastar dinero sí, a lo tonto, como si manase del suelo y no fuera de nadie, pero crear industrias, no.

La obligación de un político no es crear trabajo, pero sí lo es mantener las condiciones para que otros lo hagan y que no se destruya el que hay. Por eso me ha sorprendido que sea noticia la caída económica de un pequeño municipio salmantino cuando han tenido treinta años para preverlo.

Ni esto ni nada. Son incapaces.

Mañana hay elecciones a Cortes de Castilla y León y por consiguiente, a la Presidencia de la Junta. Me he tragado, sí, tragado, dos debates infumables entre tres candidatos que no han aportado ninguna idea y mucho menos esperanzas, al futuro de las gentes y los negocios de esta región. Debatían sobre su futuro, el de sus bolsillos, pero no sobre el de los habitantes de las ciudades y pueblos castellanoleoneses.

Mucho España vaciada, ninguna propuesta. Mucho inaugurar y construir centros de salud ¿Para qué y para quienes? Porque sin gente sobra todo. Será para contratar a más gente y así inflar las estadísticas de empleo y justificar los incrementos impositivos. Mucho “yo soy mejor que tú” y ningún “yo reconozco que soy incapaz“. Desalentador y deprimente panorama.

Pero de los votantes poco mejor se puede decir, instalados en la dinámica de la resignación. Con estos bueyes es imposible arar.

Y luego está, porque también está en el debate electoral la indignidad, lo de perdonar a los asesinos, secuestradores y extorsionadores. Lo de cerrar los ojos ante lo que hicieron los terroristas y lo que hacen los partidos que sustentan al gobierno de la nación y a los actos del propio gobierno.

Imagino que para quien no ha sufrido en su propia carne la muerte o las heridas que ocasiona un disparo por la espalda o una bomba en los bajos de un coche, resulta muy fácil perdonar y olvidar.

Me imagino que para quienes encañonaban a las víctimas y apretaban el gatillo, perdonar era mucho más fácil, y sin embargo no perdonaban. No, no perdonaban y mataban.

Y para quienes colocaban una bomba en un aparcamiento o en un supermercado, o frente a una casa cuartel en la que dormían niños, a sabiendas de que iban a causar muertes y heridas al azar, también hubiera sido muy fácil, pero tampoco perdonaban.

He conocido a personas que vinieron a esta mi tierra huyendo de la suya porque a unos malnacidos se les metió en la cabeza extorsionarles y amenazarles de muerte. Dejaron atrás viviendas, negocios, familia, amigos, su tierra, para salvar la vida. Tuvieron que venir hasta aquí y empezar de cero. ¿ Resulta fácil perdonar a quienes te han obligado a dejarlo todo?

¿Han perdonado los miembros del gobierno y sus diputados a otros que son ideológicamente contrarios a ellos? 

Aquí lo que hay es mucha indecencia y muy poca vergüenza. Aquí la iniquidad está al frente de las instituciones del estado, y lo que es peor, lo está gracias a una buena parte de la sociedad.

Tiene algo de razón cierto exvicepresidente del gobierno del Reino de España cuando afirma que la gente vota a los colores, a los partidos, y no a los candidatos, y que éstos se deben a los mandatos de sus líderes, aunque las leyes digan que los diputados y senadores representan a todos los ciudadanos por igual.

Por suerte no tiene toda la razón, porque algunos aún votamos a personas y no a monstruos devoradores de legitimidades y representatividades, ni votamos a cómplices de terroristas. Y por suerte hay diputados que votan en conciencia. 

Gusarapo

Soy más de campo que las amapolas, y como pueden ver por mi fotografía, también soy rojo como ellas. Vivo en, por, para, dentro y del campo. Ayudo a satisfacer las necesidades alimenticias de la gente. Soy lo que ahora llaman un enemigo del planeta Tierra. Soy un loco de la naturaleza y de la vida.

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