
«Lee Fields es uno de los músicos con más personalidad del soul contemporáneo, un veterano que vive su mejor momento»
Lee Fields es uno de los músicos con más personalidad del soul contemporáneo, un veterano que vive su mejor momento desde que críticos musicales y aficionados volvieron a poner sus ojos en él. Apodado el pequeño James Brown, se dio a conocer con singles que nunca llegaron a convertirse en hits, el primero en 1969.
En 50 años de carrera Lee Fields ha trabajado con leyendas como Bobby Womack o B.B. King, Sharon Jones fue una de sus coristas y se llevó al gran Charles Bradley de gira por primera vez, al que pronto traeremos a esta sección.
El reconocimiento en la madurez de su vida ha sido un acto de justicia para el soul, un estilo que halla el clímax desquitándose de ropajes artificiosos y recreándose en el latir de un sentimiento de alegría, pena o redención. En 2012 público un disco real, honesto, fresco, cautivador y con un halo de fitro antiguo, empolvado, difuso, como si pareciera que se estuviera extrayendo el sonido de un viejo disco de vinilo. “Faithful Man” era el primer corte y daba título al álbum, un tema que me recuerda la sensualidad de Sam Cooke y el sonido de músicos como Bobby Womack o el mismo Al Green.

